La cara invisible del Carnaval
Aunque en muchos lugares del planeta, la elección de la reina del Carnaval no dista mucho de cualquier otro certamen de belleza femenino, en Canarias no puede presentarse cualquiera, ya no sólo porque no se cumplan los requisitos estéticos de este tipo de certámenes sino porque mantener durante 3 minutos el peso de los diseños lleva esfuerzo y meses de entrenamiento.
Puesta a punto
Muchos creadores de alta costura han elogiado la calidad de estos trajes de grandes dimensiones y que suelen pesar más de cien kilos, pero a menudo el estilo con el que las jóvenes candidatas desfilan hace olvidar a los espectadores todo el esfuerzo que hay detrás.
Las candidatas comienzan a entrenar muchos meses antes del comienzo de las carnestolendas, en muchas ocasiones desde comienzos del verano, y las empresas patrocinadoras les asignan entrenadores individuales que preparan a las chicas fortaleciendo sus piernas y glúteos, pero también con tablas de ejercicios que las preparan para poder sostener el peso de los diseños sobre sus hombros.
Vestidos de grandes dimensiones
Algunos de los diseños llegan a pesar hasta 300 kilos y el límite a menudo está en el peso que la candidata pueda aguantar, porque, aunque las bases del concurso limitan el tamaño de los trajes a 4,50 metros de altura, 3,50 de ancho y 4,50 de largo, la utilización de ruedas -que estaban prohibidas en el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria hasta el año 2005- permite incorporar a las fantasías objetos de todo tipo.
Las más de 5.000 plumas que han llegado a adornar algunos de los vestidos son el complemento más ligero que lleven estas jóvenes canarias durante el desfile, y a pesar de todo, tienen que moverse al ritmo de la música -lo que puedan-, mostrar cuerpos espléndidos y sonreír, porque en ocasiones una mala cara puede tirar al traste el gran trabajo de los diseñadores.
Reinas de los tambores
Por si fuera poco, las reinas del Carnaval de Rio de Janeiro, también conocidas como Reinas de los Tambores, no sólo tienen que tener un cuerpo de infato -para lucir los minúsculos vestidos que llevan durante los desfiles de las diferentes “escolas” de Samba- sino que además deben estar en buena forma física para aguantar las muchas horas de baile frente al grupo de tamborileros subidas en unos tacones altísimos.
Pero la lista no termina, hay otras reinas que no sólo bailan, se maquillan, se disfrazan y se suben a plataformas de hasta 30 centímetros de alto, sino que además hacen acrobacias sobre ellas, saltan, dan volteretas y se quitan ropa durante la actuación.
Son las Reinas Drag Queen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, uno de los concursos más esperados y un título imposible de ganar sin meses e incluso muchos años de entrenamiento, y que a pesar de ello, cada año cuenta con más candidatos. Y es que, en Carnaval, más que nunca, hay gente para todo.













