Una máscara para cada Carnaval
Antifaces, maquillaje, sombreros, adornos, disfraces, pelucas, máscaras, narices postizas y pestañas ultralargas de colores brillantes, y purpurina, mucha purpurina, son las señales de la llegada del Carnaval, una de las fiestas más alegres y coloridas, que se celebra en muchas partes del mundo con una única característica común: dejar de ser uno mismo durante un día, o varios.
Algunos aprovechan para ocultarse, otros para sacar su verdadera personalidad, algunos desinhibirse y otros tantos para criticar sin represalias, los más arriesgados se convierten en aquello que siempre quisieron ser y los que llevan el ritmo en la sangre se esfuerzan por alegrar las ciudades a ritmo de samba, merengue o estribillos mordaces.
Para gustos, colores
“El que no se divierte es porque no quiere”, reza un carnavalero de profesión, que los hay. Y no le falta razón. El menú de Carnaval es amplio y variado: de primero, una vuelta a la elegancia veneciana siglo XVIII parapetados tras una máscara blanca (larva) o negra (Volto); de segundo, una de risas sanas provocadas por la crítica y la parodia, de la que no escapa ningún estamento de poder -y mucho menos los personajes populares del año-, de los conjuntos de “murgas” en Canarias o de las “chirigotas” de Cádiz; y de postre, el espectáculo a todo color que organizan las escuelas de samba de Rio de Janeiro que desfilan en el sambódromo con más de 60.000 bailarines.
Para ellos, para los protagonistas, que en un país serán bailarines y en otros serán cantantes o “murgueros”, percusionistas, maquilladores, candidatas a reina, diseñadores o sastres, el Carnaval empezó ya hace más de 10 meses, justo cuando Don Carnal comenzaba a despertarse de su resaca.
Cita en el calendario
Aunque todas las celebraciones respetan el día grande, el llamado “Martes de Carnaval” que en 2010 será el próximo 16 de febrero, ni siquiera existe un acuerdo para dar el pistoletazo de salida a esta fiesta popular. El pasado martes dio comienzo el mes de festejos en las Islas Canarias, que se alargará hasta los 40 días en la uruguaya Montevideo, y hasta los 45 en el carnaval más largo del mundo que se celebra en Cádiz, y aún habrá que esperar algunas semanas para que Don Carnal anuncie su llegada en muchas otras ciudades.
En Alemania y en Bolivia la inauguración del carnaval se celebra meses antes de su comienzo, en noviembre, y mientras en Veracruz, en México, el inicio lo marca la Quema del Mal Humor o personaje menos popular del año, en muchas otras ciudades la quema se reserva para el entierro de la sardina que pone fin al espectáculo.
Cada pueblo, una historia
Resulta curioso que se repitan patrones similares y frente al Carnaval de Negros y Blancos que recuerda el primer día de libertad concedido a los esclavos negros con peleas de harina (blancos) y pintura (negros), al otro lado del Atlántico, en la isla de La Palma, sus habitantes también se cubren de harina o polvos de talco para rememorar la llegada de Los Indianos, que volvían con riquezas obtenidas en los lugares de emigración.
Pero como en todas las celebraciones los que más disfrutan de las fiestas son los niños -y los que son como niños-, que participan en concursos, corsos y cabalgatas, celebran fiestas de carnaval en guarderías y escuelas, y en algunos lugares de las Islas Canarias salen disfrazados a “pedir huevitos” por las casas de los pueblos para preparar tortitas de Carnaval.
Sensualidad, desinhibición y desenfreno
No hay Carnaval que no cuente con estos tres ingredientes fundamentales, porque esta fiesta pagana que sirvió como contrapeso a la festividad católica de la cuaresma gracias al anonimato de las máscaras permitió a nobles y príncipes europeos divertirse y participar del desenfreno y las fiestas que se organizaban en las calles y los palacios venecianos.
Y los tiempos no han cambiado demasiado, la sensualidad recorre las calles e inunda todos los rincones, y el descontrol y la desinhibición han obligado a las autoridades a incrementar las campañas de concienciación entre los jóvenes y al reparto gratuito de preservativos en las grandes celebraciones. Porque no importan las veces que lo neguemos, al final el disfraz que lucimos, sea de lo que sea, es una fuente de liberación, para lo bueno y para lo no tan bueno.














Referencia por Bitacoras.com el 01 de Febrero de 2010:
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Comment por Gloria Ortega. el 08 de Febrero de 2010:
Me parece algo muy interesante, y la felicito por su dedicación y su experiencia, al igual por su interes y desempeño.
Comment por estrella el 24 de Febrero de 2010:
nesecito que me mandeis una foto para ver como me puedo pintar la cra voy disfrazada de abispa muchas gracis