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Davinia Suárez nació en Gran Canaria en 1982, terminó Administración y Dirección de Empresas, y su vocación la llevó a estudiar Periodismo en Madrid. Blogger desde hace tres años, le apasiona escribir y tiene claro que el periodismo ya no puede existir sin internet. Ha colaborado con varios medios en Canarias y durante los últimos meses ha trabajado en la Agencia EFE. Blog

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Carátulas con gancho

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Terminamos el año con las quejas de la industria musical por la pérdida de beneficios a causa de Internet y las no menos importantes protestas de los internautas ante la supuesta solución que el Gobierno introdujo en el proyecto de Ley de Economía Sostenible.

Y lo comenzamos con el anuncio de las medidas definitivas para la defensa de la propiedad intelectual que se incluirán en dicha ley -que no contenta a casi nadie- y con la sensación de que hay formas más honestas de adaptarse a los nuevos tiempos y seguir viviendo de la música.

Más allá de la música

Aunque ya muchos artistas han optado por ofrecer DVDs de conciertos, entradas gratuitas u opciones para sorteos para aumentar la venta de sus discos, no hay que olvidar que las carátulas siempre han sido una de las mejores formas de atraer la atención del oyente e incentivar la compra.

No en vano portadas como la del disco ‘Abbey Road’ de The Beatles, la de ‘Dark Side Of The Moon de Pink Floyd -que refleja la locura en un prisma piramidal que tiene a un la­do, la rea­li­dad representada con una línea de luz blan­ca, pu­ra y con­cen­tra­da y por el otro la re­pre­sen­ta­ción de esa realidad, en co­lo­res y dis­per­sa-, o la inolvidable portada de ‘Dangerous’ del recientemente fallecido Michael Jackson han sido famosas más allá de los discos que adornaban.

Los grandes en portada

Muchos artistas llegaron a las portadas de los discos como experimento o como favor a músicos que conocían y otros se abrieron camino publicitando sus trabajos a través de las portadas de vinilos o reforzaron su nombre con trabajos que pasarán a la historia.

Es el caso de Andy Warhol y las portadas que realizó para los Rolling Stones, para The Smiths o para The Velvet Underground, grupo para el que también trabajó como manager. Pero no ha sido el único, Joan Miró, Robert Frank, Jack Kerouac, Günter Brus, el polémico Hermann Nitsch e incluso Forges han participado en el diseño de carátulas para músicos como Raimon, Sabina o Sonic Youth, entre otros.

El espíritu de la música

Desde el ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club band’ de Peter Blake para The Beatles en el ‘67, pasando por el bebé retratado por el cé­le­bre Kick Wedd­le, es­pe­cia­lis­ta en fo­to­gra­fía ba­jo el agua, para el ‘Nevermind’ de Nirvana en el 1991, se llega hasta el cuidado trabajo que Takeshi Murakami, el artista conocido como “el Warhol japonés”, realizó en 2007, no sólo para la portada, sino también para todo el libreto de ‘Graduation’ -y todos los singles que se editaron de ese disco- del artista estadounidense de Hip Hop, Kanye West.

El único límite para el arte en las portadas de los CDs está en el espíritu del grupo o de la música que contienen, algo que ha sabido reflejar siempre bien uno de los sellos discográficos más antiguos del mundo, la Deutsche Grammophon, que ha utilizado durante años los dibujos a carboncillo de los intérpretes, como la graciosa caricatura de Leonard Bernstein para ‘The 1953 American Decca Recordings’ realizada por Olga Koussevitzky, la mujer de uno de sus grandes mentores, Sergei Koussevitzky.

Piezas de coleccionista

Que las portadas de los discos forman parte de la historia del arte no lo dudan los museos y galerías de arte que en 2009, sólo en la ciudad de Madrid, organizaron dos muestras, una para discos de autores latinoamericanos y otra de artistas españoles.

Tampoco lo dudan las instituciones públicas que en Reino Unido han decidido rendir homenaje a las grandes carátulas a través de la Royal Mail que, desde el 7 de enero, ha puesto en circulación diez sellos con una selección de portadas realizadas por artistas británicos.

Sólo queda que algunos sectores de la música recuerden que el éxito de un disco no es responsabilidad únicamente de la música que crean y que factores como los beneficios adicionales o la calidad y la originalidad de los libretos o portadas pueden convertir un simple CD de música en una pieza de coleccionista.


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