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Davinia Suárez nació en Gran Canaria en 1982, terminó Administración y Dirección de Empresas, y su vocación la llevó a estudiar Periodismo en Madrid. Blogger desde hace tres años, le apasiona escribir y tiene claro que el periodismo ya no puede existir sin internet. Ha colaborado con varios medios en Canarias y durante los últimos meses ha trabajado en la Agencia EFE. Blog

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Inspiraciones de Eros

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El sexo vende, no cabe duda, pero también pinta y esculpe y decora e inunda grabados, museos, vitrinas y los sueños de muchos de los grandes artistas de todas las épocas. Pocos han sido capaces de rechazar las inspiraciones de Eros frente a todos los que se han dejado embaucar por sus hechizos.

A lo largo de la historia, muchas obras de contenido explícitamente sexual han permanecido ocultas en museos o colecciones en determinadas épocas y han salido luego a la luz pública con los cambios en la moralidad imperante, por lo que la supervivencia de estas obras ha dependido en muchos casos del coleccionismo particular.

Reclamo frente a la crisis

Desde la antigüedad, los artistas de todas las culturas se han interesado por la representación de la actividad sexual como fuente de placer, como vehículo para despertar en el espectador sensaciones y emociones a través de la sensualidad y el erotismo.

Ahora, con la crisis acechando a los ingresos de muchas galerías y museos, Eros se convierte en un antídoto frente a la rutina, en un reclamo para turistas y curiosos que pueden comprobar en este tipo de exposiciones que aunque los estilos artísticos cambian a través de los siglos y las culturas, la esencia humana y sus deseos se transmiten y se repiten inalterables de generación en generación.

¿Arte o pornografía?

Algunos expertos insisten en que han existido y existen desnudos artísticos de gran calidad que se caracterizan por su asepsia o falta de sensualismo aparente: su excelencia se encuentra en los colores, las líneas, la fuerza de los trazos o de las curvas humanas representadas.

Pero aunque el erotismo en el arte no esté relacionado con la pornografía, o al menos no siempre, esculturas como el David de Miguel Ángel, las majas de Goya, la Venus de Boticelli o los desnudos de Klimt no pueden considerarse sin tener en cuenta la enorme carga erótica que los caracteriza.

El erotismo ‘picassiano’

Picasso puede considerarse, quizás junto a Klimt, uno de los pintores contemporáneos más descarados y transgresores, porque sobre todo en su primera etapa (1900-1908) y en la final (1964-1972) el artista insistió en representar temas eróticos explícitos que por su fuerza convierten al observador en un auténtico voyeur de la escena.

Numerosas exposiciones han mostrado durante los últimos años el gusto por la sexualidad del pintor malagueño, pero ha sido el Museo Picasso de Barcelona, que ha abierto sus puertas hasta el próximo febrero a una colección de grabados y postales eróticas japonesas que Picasso atesoraba y que, como se ha demostrado, sirvieron de inspiración para muchas de sus obras.

Lágrimas de Eros

Si lo que se pide a una obra de arte es que haga vibrar nuestras capacidades, sentir emociones, remover sentimientos de todo tipo y transmitirnos, al menos en parte, los sentimientos y vivencias de su autor, no hay colección que puede acercarnos mejor a esa sensación que ‘Lágrimas de Eros’ organizada por el Museo Thyssen en Madrid.

Aprovechando el sugerente título de la colección, el Thyssen ha utilizado para su promoción la venta de preservativos decorados con el cuadro de ‘Eva y la serpiente‘ de Jan Gossaert , y ha alternado la presencia personalidades del cine o el deporte con obras de Rodin, Man Ray o Andy Warhol. Así, durante el recorrido por las diferentes figuras de la mitología, el visitante puede encontrarse con Rachel Weiss fotografiada por James White junto a una serpiente o el vídeo de Beckham durmiendo, que rememora el mito de Endimión y Selene.

Los límites del erotismo

Y si considerar a Beckham como arte y exponerlo en un museo puede resultar como mínimo un poco irreverente, trasladar el Barrio Rojo de Amsterdam a las salas de la National Gallery de Londres se encuentra para muchos justo en la línea que los museos nunca deberían cruzar aunque para otros suponga una apuesta real por el arte en todas sus facetas.

La provocativa instalación de Ed Kienholz titulada ‘The Hoerengracht‘ (en holandés, ‘El canal de las putas‘) es la primera de estas características que la conocida galería londinense ha albergado, pero algo nos hace pensar que no será la última.

La pregunta sería por qué una muestra de las conocidas fotografías de desnudos realizadas por Spencer Tunick se alaba, se felicita y se admira mientras aún muchos miran con recelo instalaciones como la de Kienholz o la presencia de Beckham en un museo.


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