Sentir el arte en la punta de los dedos
“No tocar” reza el insistente cartel que se repite en cada museo y en cualquier galería de arte, y en algunos casos incluso se obvia esta prohibición y se opta por un más discreto “prohibido hacer fotografías”. El visitante se limita a mirar, a ver lo que otros han hecho y a intentar empaparse de ello, si puede.
La abstracción en algunas obras de arte a menudo lleva a pensar que quizás se podría sentir mucho más si mantuvieramos los ojos cerrados. De esta forma, la visita a un museo cualquiera no sería muy diferente a un simple paseo, pero a menudo olvidamos que hay muchas personas que viven esto día a día, personas con ceguera o algún tipo de pérdida de visión.
Otras formas de sentir
“Para nosotros visitar un museo en muchas ocasiones puede ser algo aburrido, todo el material está en vitrinas y a no ser que te encuentres con alguien dispuesto a enseñártelo, puede ser sólo un paseo más” explica Jorge García, estudiante de periodismo de la Universidad de Sevilla. Algunos museos se limitan a ofrecer audioguías o explicaciones en braille con las que el visitante puede hacerse una idea de las obras que está visitando, pero afortunadamente las alternativas comienzan a dispararse.
Fotografías y cuadros en relieve, reproducciones en maquetas de obras arquitectónicas, esculturas que pueden tocarse o cuadros realizados con pintura táctil que van creando relieves que luego pueden percibirse mediante el tacto, son tan sólo algunas de las muchas opciones que los museos intentan explotar para ser más accesibles.
Galerías táctiles
Jorge opina que “lo importante al tocar piezas decorativas o esculturas, es que estas estén representadas con el mayor realismo posible, que mediante el tacto se pueda percibir lo que el autor pretende expresar con su obra”. Para que esto sea posible el Museo del Louvre, a través de su Galería Táctil, hace años que ofrece la posibilidad de palpar esculturas que representan cuadros tan conocidos como ‘Las Tres Gracias’ de Rubens.
Esta colección del Museo del Louvre ha cedido parte de sus obras para un proyecto que ha estado recorriendo Latinoamérica durante el último año y ahora puede visitarse hasta el 13 de diciembre en el Centro León de la ciudad dominicana de Santiago. Esta exposición pretende demostrar que el arte es de las pocas aficiones del hombre que no distingue entre sus limitaciones físicas.
Prohibido no tocar
En Madrid se encuentra uno de los museos tiflológicos más grandes del mundo, el Museo Tiflológico de la ONCE, creado pensando, especialmente, en aquellos para quienes el tacto, el oído y el olfato son sus canales habituales para conocer el mundo y quienes lo visitan aseguran que es “una experiencia inolvidable, es precioso”. El museo cuenta con piezas sensibles al tacto, elaboradas con diferentes materiales y texturas para que la persona pueda diferenciar sus distintos elementos y así imaginarse los monumentos u obras representados.
Algunas de las piezas reproducen también el olor de los monumentos como el aroma a olivos de la maqueta de la ciudad de Jerusalén o el intenso olor a incienso de la del Taj Mahal. Otras muchas son obras creadas por artistas ciegos. Estas piezas cobran verdadera importancia porque son originales creados para palpar, para sentir, y van mucho más allá que una simple reproducción de otros originales.
Un mundo más que visual
El Museo de la ONCE no es el único que se ha creado para sentir el arte a través de la punta de los dedos y además, hay otros museos que cuentan con exposiciones temporales o salas dedicadas a este “arte palpable”, un arte que puede sentirse mucho más allá de la vista y que está disponible también para que todos puedan disfrutarlo, sean o no invidentes.
“Vivimos en un mundo en el que la imagen, lo visual, domina cada vez más sobre el resto de los sentidos, quizá si se pensase más en el tacto o en el oído, se despertarían muchas sensaciones para los que siempre han visto”, señala Jorge. Quizás, en algún momento debamos rescatar de aquel “mundo feliz” de Huxley el invento para palpar u oler lo que sucedía en una película y devolverle a todos los sentidos su importancia.













