La vida y la muerte bajo el mismo techo
Se abre el telón y la voz de Edith Piaf embarga cada rincón del teatro a través de un antiquísimo transistor. De repente, del portal surge una figura, una mujer mayor que gime de puro cansancio tras haber subido seis pisos andando para llegar a su desvencijada buhardilla de París. Es Madame Rosa, (Concha Velasco), que maldice ser tan vieja y estar tan enferma. “Es la vida Madame Rosa, sólo es la vida”, le dice Momo (Rubén de Eguía), el niño de 14 años que vive con ella. Así es ‘La vida por delante‘, versión teatral de la obra del escritor Romain Gary llevada a escena por José María Pou y protagonizada por la veterana Concha Velasco, que suma un éxito más a su prolífica carrera artística.
Madame Rosa tiene 68 años y una intensa vida a sus espaldas. Es una ex prostituta judía superviviente de Auschwitz que ha dedicado los últimos años de su vida a cuidar a “los hijos de putas”, los niños cuyas madres, meretrices, no podían hacerse cargo de sus vástagos. Uno de ellos es Momo, que a pesar de su corta edad ya sabe que es “un hijo de putas”, como señala él mismo. Su juventud y vitalidad contrastan con la de una Madame Rosa, que ya ve su final cerca. Momo pregunta y Madame Rosa responde, siempre de forma hilarante y mordaz; Momo quiere saber y saber rápido; charlan sobre la vida, la soledad, las penurias del mundo, la religión, sobre su pasado, su futuro…
Su vínculo es fuerte, ella le crió desde niño y le educó como musulmán por deseo de sus padres, y ahí están, en esa vieja buhardilla de París, una judía y un árabe musulmán viviendo bajo el mismo techo en armonía; dos razas y dos religiones opuestas que miran más allá del color de la piel y del credo, a fin de cuentas son dos personas que se quieren.
La vida que empieza y que termina
El timbre suena con frecuencia y Madame Rosa grita, siempre grita cuando suena: le recuerda a la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis vinieron a por ella. Las visitas del doctor Katz, amigo personal de Madame Rosa, cada vez son más frecuentes: la salud de la anciana se resiente, incluso pierde la memoria por momentos y recuerda su pasado, su triste pasado. A pesar de todo ambos siguen felices, juntos, siempre juntos.
Pero esa felicidad se resquebraja cuando irrumpe en su vida Youssef Kadir (José Luis Fernández), el padre biológico de Momo, que viene con la intención de llevárselo.
A Madame Rosa se le escapa la vida entre las manos, sufre, y Momo no lo puede soportar, ella es su “madre” y quiere que viva, pero no a cualquier precio. ¿Por qué tiene que sufrir? ¿Por qué tiene que morir?, se pregunta… y el doctor Katz le responde: Tú no te preocupes, tienes toda la vida por delante”.













