Vendo videojuego, adjunto polémica
Como si no fuéramos a darnos cuenta de que iba a salir a la calle, ‘Modern warfare 2′ vino precedido de una gran cantidad de publicidad. En la industria de los videojuegos, donde el hype, sea necesario o no, se engorda a paladas como si de la cría de ganado se tratara, el nuevo producto de Infinity Ward se encargó de copar las noticias día sí, día no. Sin embargo, el ‘problema’, y las comillas las explico al final, no está en ello, sino en la forma de hacerlo.
Grupos de presión mediática y videojuegos
Obviemos, porque no viene a colación, las habituales críticas a los títulos de Infinity Ward por su desmedido patriotismo. Quizás porque, pese a que ‘Call of duty‘ tenga un componente ideológico a nivel panfletario, se trata de un videojuego tan emocionante que, durante el juego, somos americanos. Y nos da igual: dadnos una cubeta de pollo y un sombrero vaquero, que vienen los rusos.
La polémica ha venido por otros derroteros que, como desgraciadamente viene siendo habitual, nada tienen que ver con la industria del ocio digital. Las asociaciones de derechos humanos y los psicólogos (de la prensa no hablamos, porque su posicionamiento viene condicionado en exclusiva por los ingresos publicitarios) padecen la dificultad de separar la realidad y la ficción de forma más acusada que los jugadores: sólo así se explica la polémica causada por la difusión de un video en el que se mostraba la fase más controvertida de ‘Modern warfare 2’.
Esta fase, aclaremos cuanto antes, que ni siquiera estás obligado a hacer (se te pregunta al inicio del juego si quieres completarla o no), se trata de lo siguiente: en un aeropuerto ruso estás infiltrado en una organización terrorista que va a dar un gran golpe, y acompañas a los malos mientras se dispara indiscriminadamente a los civiles, que huyen y gritan. En el fondo, es una tontería, porque ni siquiera estás obligado a disparar, pero la filtración de este vídeo (hecha con toda probabilidad por alguien de Activision para generar ruido mediático), sitúa la fase fuera de su contexto y da munición a los polemistas profesionales.
Si esto pareciera poco, antes del lanzamiento se publicó un vídeo que fue acusado de homófobo por el uso, en un acrónimo, de un término despectivo para los homosexuales. Y todo esto no hace más que confirmarnos la misma idea.
La empresa que jugaba con cerrillas sobre un barril de dinamita
A veces parece que la juventud de las desarrolladoras juega en su contra: o no se dan cuenta del mundo en el que vivimos o son abiertamente descaradas. El hecho es que se está convirtiendo en algo habitual que una compañía tenga que retirar una campaña de marketing porque alguien, en alguna parte, se ofende.
Que se lo digan a Infinity Ward. EA sabe muy bien lo que es ofender a mucha gente a raíz de ‘Dante’s inferno‘: se burlaron de los grupos de protesta mediante una falsa manifestación, del modelo de juego en familia promulgado por Wii y los valores católicos y han escandalizado con su decisión de premiar a los jugadores que maten a un determinado número de bebés sin bautizar.
Inocencia o rebeldía, el caso es que se agradece que, mientras los medios tradicionales se pliegan cada vez más a la doble moral (donde una guerra es infinitamente menos escandalosa que un pezón por el hecho de que se ve menos), haya gente con ganas de hacerle saltar el monóculo a quien se lo merece.













