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Javier García Wong Kit nació en 1981. Es periodista freelance, licenciado en Ciencias de la Comunicación, docente universitario y editor de Mundo Ecológico en Perú, ha colaborado con medios de México y España. Blog.

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El daño de la vida plástica

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A menudo se utiliza el término ‘plástico’ de forma despectiva, haciendo alusión a lo trivial que puede ser la sociedad consumista. Algo de eso se aprecia en el destino de muchos productos de plástico, estos polímeros que tantos problemas han solucionado y que tantos líos ambientales están dejando amontonados.

Sucede que entre su composición, utilización y mal manejo al momento de desecharlo se ha incurrido en diversos errores, porque estas resinas no solo pueden llegar a ser tóxicas, sino que además la población las está empleando en exceso, sin que esto haya provocado un manejo responsable para su eliminación.

Industrias y consumidores

Actualmente, las industrias del plástico deben proceder con ciertas normas de calidad en sus procesos de manufactura. Sin embargo, todavía no se les responsabiliza del destino que tendrán sus productos. El caso de las bolsas de plástico es el más alarmante: se estima que cada año se usan entre medio y un billón de ellas.

Desde los gobiernos es poco lo que se está haciendo para intentar resolver esta amenaza, ya sea mediante exigencias legales o a través de campañas educativas o informativas. Y es que, al parecer, en aras del consumismo que tantos bolsillos infla y desinfla, es mejor no abrir la boca.

Consumidores y responsables

Algunos productores ya han empezado a utilizar tecnología más amigable con el ambiente, y en ciudades como Bermeo el Ayuntamiento y la agrupación de vendedores del mercado de abastos están repartiendo bolsas ecológicas para frenar de alguna manera la contaminación. ¿Pero qué es lo que está haciendo la propia gente?

Los diseñadores, empresas y marcas han aprovechado sanamente la ocasión para confeccionar atractivas bolsas de tela, pero hasta que la población no se decida a tomar parte de la solución, como está ocurriendo en ciudades donde el ornato es tan importante por el turismo, todas serán meras propuestas.

Retornables y biodegradables

Acaso la propiedad de biodegradación sea el mayor avance que han tenido las industrias del plástico, aunque no se haya logrado un producto ecológicamente perfecto. Y es que entre la biodegradación, que tarda un par de años, y algunos accesorios de las botellas biodegradables que no tienen la misma propiedad (etiquetas, tapas, colorantes), aún quedan temas por resolver.

Algunos abogan por el regreso de las botellas retornables, o por reemplazar el plástico por productos menos contaminantes, como el vidrio. Lo cierto es que el envase no es el problema (mucho menos el contenido), sino los consumidores, que a veces no se toman la molestia de ver adónde va a parar ese recipiente.


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