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Elizabeth Zamora. Nacida en 1987 en Lima (Perú), estudia Ciencias de la Comunicación en la USMP, especializándose en el área de Periodismo. Confiesa que tiene un serio amor por la gastronomía, hasta el punto en que de niña pensó en preparar dulces y vivir de eso… Ahora quiere ser "reportera y repostera"

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Colorin colorado: postre terminado

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Preparar un postre es como escribir un cuento, con sus tres respectivas partes: ingredientes (inicio),  preparación (nudo) y el emplatado (desenlace), siendo este ultimo el que determinará el éxito de la receta. Mientras que algunos optan por adornar con muchos detalles, otros mantienen un estilo más sencillo; en cualquier caso jamás deberán producir un choque de sabores o malos contrastes. Sin embargo, para decorar un plato no es necesario haber estudiado en grandes escuelas, solo se necesita tener sentido común y seguir uno de estos estilos: el clásico o el moderno.

El emplatado, que en términos culinarios significa el decorar el plato de comida para una adecuada presentación, es también el colocar  la comida de tal forma que sea simpática a la vista, todo un arte que está siendo explotado hoy más que nunca por la cocina creativa.

Esperado final

Por lo general, cada repostero(a) adopta un estilo peculiar: el arte barroco en la repostería moderna, por ejemplo, es el que lleva una fiesta de detalles pomposos y tras eso más adornos alrededor, lo cual de seguro logrará un girón de cabeza de muchos golosos o también el  rechazo de un comensal causal, lo que lo convierte en un arma de doble filo. De todos modos, no hay que excederse.

De otro lado, el estilo clásico es aquel que usa la receta original, sin ninguna variación, pues busca rescatar las raíces del postre, logrando trasladar a las personas hasta la edad media o las épocas victorianas con tan solo un bocado. Otra importante cualidad es lo sencillo del decorado, en el que normalmente se usan trozos de fruta o un poco de coulis para acompañar.

En cambio, el estilo moderno trata de romper esquemas.Llas recetas ya no son las mismas, han sufrido grandes variaciones en cuanto a ingredientes y técnicas de elaboración, además de las nuevas herramientas que han aparecido para simplificarnos el trabajo de un amasado y batir las claras hasta lograr el punto nieve. Y ni que decir del decorado: ahora se presentan los detalles muy elaborados ya sea de modo artificial o natural.

Para no olvidar

Un buen ejemplo de repostería clásica es el que realiza Osvaldo Gross del Canal Gourmet, sencillo y fresco;  mientras que en el Perú esta Sandra Plevisani con un estilo más moderno y muy barroco, que tiene como firma su famoso rulo de caramelo.

Si lo que se busca es impresionar usando cualquiera de estos estilos, se debe tener en cuenta lo siguiente:

  • Elegir primero el plato adecuado, con el fondo neutro. Para los postres calientes conviene uno redondo, mientras que para los fríos pueden usar lo rectangulares o cuadrados.
  • Para la decoración: de preferencia solo adornar con elementos naturales y/o artesanales  -nunca artificiales- por cuestiones de salud.
  • Los colores: en una torta nunca deben de presentarse más de cuatro colores, mientras que en un helado los colores son los que darán vida a un postre tan infantil.
  • Si lo que desean es darle elegancia y no están muy seguros de qué usar, pueden optar por las frutas de temporada en trozos regulares o por las flores, muchas son comestibles y dan el toque de frescura a los postres cálidos.

En el mundo competitivo de ahora hasta el más mínimo detalle puede marcar la diferencia. No hay moraleja para esta historia, solo un detalle final: dejarse llevar por la creatividad, mucha gente lo agradecerá.


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