author photo

Esther Vargas nació en Lima, Perú, en 1974. Es editora de la sección Ciudad del diario Perú.21, columnista de sexo y blogger. Sigue un master on line de periodismo digital en el Instituto Universitario de Posgrado, en España, e investiga medios digitales. Blogs: Íntimo | Periodismo.

Consulta todas las entradas de Esther Vargas

¿Controlados en las redes sociales?

feature photo

El impacto de las redes sociales en el periodismo es innegable, y los medios comienzan a abrir los ojos.

En el pico de esta ola en la que la información no aparece en papel, y al día siguiente, sino en un tweet o en un enlace en Facebook, uno de los medios más importantes del mundo, The Washington Post, se ha visto obligado a elaborar una guía de conducta que entre muchas perlas dice:

“Los periodistas del Post deben abstenerse de escribir, tuitear o postear cualquier cosa -incluyendo fotografías o vídeo- que pueda ser percibido como un reflejo de políticas, prejuicios raciales, sexistas, religiosos o de otro tipo o favoritismos que podrían utilizarse para dañar nuestra credibilidad periodística”.

Además, el diario establece que sus periodistas no deben participar en redes sociales vinculadas a apoyar o tener un especial interés por los temas que cubren, a menos que se permita la supervisión de un editor.

The Washington Post no ha sido el único. La Folha de SaoPaulo, el periódico más grande de Brasil, fijó hace unas semanas una serie de normas de conducta para su personal. La National Public Radio –representante de las estaciones públicas de los Estados Unidos-, hizo lo propio, aunque sus precisiones parecen más razonables. Por ejemplo: pide a su plantilla que utilice las plataformas digitales “como una forma de conectar con la audiencia” pero sin hacer “nada que dañe a su credibilidad ni a la de NPR“.

Otros medios vienen siguiendo esa tendencia que para muchos podría ser autocensura, como advierte bien el ecuatoriano Christian Espinoza en un artículo para IJNet, Red de Periodistas Internacionales. En algunos casos, las corporaciones periodísticas han pedido a su personal que guarde reserva sobre las reglas en marcha. Ante este panorama, vale preguntarse qué pasará en los próximos meses, y que tan pertinente es llamar a los comunicadores al orden.

El debate apenas ha comenzado. ¿Estamos preparados para aceptar reglas que podrían parecer una intromisión a nuestra libertad? ¿Están los medios listos para que sus periodistas se muevan como peces en el agua en sitios como Twitter, Facebook, o MySpace? Responden periodistas de cuatro países.

Respeto, educación y ética.

El colombiano José Carlos García, subdirector de Tecnología del diario El Tiempo de Colombia, y activo twittero, informa que en su medio aún no se han fijado reglas.

La compañía que representa quiere “normalizar o encausar el uso de esta red bajo ciertos parámetros, pero todavía no se ha definido ello del todo”. El primer paso ha sido capacitar al personal en el uso correcto de la red de microblogging. Lo que se viene no es sencillo, reconoce García: “Es complicado tratar de normativizar algo tan nuevo, máxime cuando no hay teoría o proceso probado al respecto, más allá de abrir el espacio y comenzar a usarlo (y aprender al paso)”.

García puntualiza que la información es un elemento moral y comercial por el cual nos contratan en un medio de comunicación. En ese orden, “dicha materia prima o ‘producto’ debería estar al servicio de la compañía para la cual se trabaja. Allí veo lo más complicado del impacto de las redes sociales en el oficio del periodista”.

Y agrega:

“En algunos casos, el profesional compite con su propio medio al informar, a través de sus cuentas personales en Twitter o Facebook, situaciones o noticias que debieron ser producidas para su empresa de comunicación”.

Desde el punto de vista personal, García considera que se deben cumplir con parámetros de respeto, educación, ética y moderación en los canales de redes sociales que tenga el periodista. “Por más que sean espacios personales, siempre la persona oficiará como representante de un medio de comunicación y cualquier posición, palabra o información que entregue será relacionada a la marca para la cual trabaja”.

El sentido común

El argentino Iván Adaime, jefe de Medios digitales del Grupo de Revistas La Nación, cuenta que en su medio se está en una fase preliminar, incentivando el uso de las herramientas. “De momento, no hay controles directos ni reglas de participación”.

Adaime –a quien también encontramos en Twitter- reconoce que es un tema muy complejo, que tomará varios años en resolverse.

“Las herramientas de publicación personal abrieron varias cuestiones inéditas hasta hace unos años: antes lo personal quedaba en un círculo íntimo, hoy es potencialmente público. Se trata de una conversación ampliada y mediada tecnológicamente. Creo que dado este carácter, hay una autoimposición de reglas de los propios periodistas, pero también la red social tiene sus reglas y el medio las suyas, estén escritas o no. No sé si se deben fijar reglas o no, pero sería deseable que esté explicitado de antemano”.

“A partir del uso se irán estableciendo reglas, mientras tanto hay que usar el menos común de los sentidos: el sentido común”, indica. Y no le falta razón.

Cualquier regla es una equivocación

Cristina Fernández Pereda, periodista del desaparecido Soitu.es, tiene claro que poner límites es un error:

“La única condición debería ser la de comportarte en estas redes como lo harías en una entrevista o en cualquier momento en el que estés representando a tu medio de comunicación. Para eso la radio pública estadounidense es un buen ejemplo. El resto serán obstáculos impuestos por el medio para participar en las conversaciones con los lectores e incluso conseguir información válida (fuentes, expertos, noticias, recomendaciones…), tanto para los periodistas como para los lectores una vez que la noticia sea elaborada”.

¿Y si difuenden información inconveniente para el medio? Fernández Pereda sostiene que si el medio confía en sus periodistas -en que se comporten en las redes como en cualquier otro sitio público-, “no le preocupará que aparezca información inconveniente. Todo lo contrario”.

Ella -que está en Twitter- refiere que editores y responsables de sección “deben invitar a los periodistas a que experimenten con las redes y exploren ellos mismos todas las posibilidades que hay. Al fin y al cabo, si impones ciertos límites a los periodistas, estarán condenados a ir por detrás de los usuarios y no podrán sacar todo el provecho a las redes sociales donde precisamente está la audiencia que quieren alcanzar”.

Reglas claras

Christian Cambronero, periodista y autor del blog Fusil de Chispas, replica que “los medios de comunicación, como cualquier otra empresa, “pueden -y yo diría que deben- fijar ‘reglas’ sobre el uso que sus empleados pueden hacer de las redes sociales”.

Para el blogger y twittero costarricense, la existencia de lineamientos crea un marco de acción claro para ambas partes:

“Pero estas ‘reglas’ deben limitarse estrictamente al ámbito del ejercicio profesional del periodista que compete a su empleador, y nunca extenderse hasta el uso privado que los periodistas, como cualquier ciudadano, puedan hacer de estas herramientas”.

Las opiniones personales -afirma el periodista-que se publiquen en una red social, “si bien pueden afectar (no necesariamente de forma negativa) al medio para el que trabaja, no deben ser reguladas o reglamentadas, mucho menos censuradas o prohibidas”.

En su opinión, depende de los periodistas el abordaje y la orientación que le den a su participación en redes sociales. “Así, muchos profesionales hacen de su papel de ‘editor del diario X’, su razón de ser en la web; mientras que otros logran un uso esencialmente personal de las herramientas, lo que favorece a que se les ‘desvincule’ al menos parcialmente del medio para el que trabajan”.

Cambronero concluye que cuando un periodista “trabaja para un medio de comunicación, puede ser independiente de cualquier otro interés, menos del de su empleador. Esa relación generalmente se extiende incluso al espacio privado, como podrían ser en este caso las redes sociales en línea”.

Debate abierto

El criterio y el sentido común son fundamentales, y un recurso poderoso para seguir haciendo uso de las herramientas sociales en absoluta libertad. El tiempo (y las metidas de pata) dirán si los periodistas necesitamos o no un manual para twittear o usar Facebook, mientras tanto los que ya estamos en el carro 2.0 y trabajamos en medios haríamos bien en recordar que las redes no son espacios para demandas laborales, atajos para sacar provecho de nuestra posición, o sitios para exponer nuestros pliegos de reclamos a la empresa.


Si te ha gustado, compártelo:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Netvibes
  • MySpace
  • Tumblr
  • LinkedIn
  • Technorati
  • Wikio
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!

3 comentarios. »

  1. “El criterio y el sentido común son fundamentales, y un recurso poderoso para seguir haciendo uso de las herramientas sociales en absoluta libertad”

    Es cierto eso que dices Esther, y basandonos en eso:

    ¿Crees que tuve criterio y sentido común el jefe de diseño web de elcomercio.pe a la hora de crear una noticia como el facebook pro justicia para Maria Paola?

  2. El Grupo El Comercio no ha fijado reglas para que sus periodistas usen las redes sociales. Así que no ha habido falta ni se ha violado una norma escrita.
    Respecto al sentido común y el criterio es un tema complejo el que mencionas porque los periodistas somos humanos y en ese caso, la víctima era amiga de los colegas. Además, debo precisarte que ellos crearon un grupo en Facebook que luego se transformó en una página web, pero no ARMARON una noticia, la noticia surgió el día que salvajes barristas asesinaron a la muchacha. Gracias por leerme Ángel. Un saludo.

  3. Cómo que no es noticia lo que hicieron con el grupo en facebook?? Pero si al momento de publicarse en un medio, en este caso El Comercio, ya es noticia. Es obvio que los periodistas somos humanos y muchas veces se comenten errores, pero hay que reconocer los errores. Los periodistas deben informar, no crear la noticia en base a algún hecho, porque al final cuando lo publicó El Comercio ésto terminó atrayendo más audiencia o no?

Responde