Una deuda con los árboles
No hay duda que la humanidad tiene una inmensa deuda con los árboles. No sólo capturan el dióxido de carbono que emiten las máquinas y personas, sino que contribuyen a captar agua que luego liberan hacia la atmósfera, absorben la radiación solar, contienen propiedades medicinales (la gran mayoría de ellos) y proveen una materia prima versátil: la madera.
Sin embargo, son escasos los cuidados que la población tiene con ellos, al punto de que entre la deforestación y los incendios forestales son muchos los árboles que se han perdido sin pensar en los beneficios que otorgan y en los muchos más que pueden aprovecharse de forma sostenible y amigable con ellos mismos.
Programas arbóreos
En los últimos años, se han creado diversas modalidades que promueven la protección de bosques, la conservación de especies silvestres y la creación de reservas naturales. Es decir, toda una serie de propuestas que abogan por los derechos de los árboles y que tienen entusiastas defensores debidamente organizados.
No se trata de guardar a los árboles en urnas, sino de crear mecanismos que conserven ecosistemas (suelos, agua, vegetación y fauna), ya que en muchas zonas de selva y tierras montañosas se están quemando los bosques tropicales para introducir una agricultura migratoria de cultivos inadecuados para la zona.
Belleza y educación
Y todo esto en un contexto en el que los bosques generan beneficios tales como la belleza paisajística que atrae turistas, o los pagos por servicios ambientales, que generan ingresos por su mera conservació. Talar árboles para traficar su madera es un delito de múltiple impacto que algunas instituciones y ONG se están dedicando a combatir.
Más aún, existen propuestas como los jardines botánicos que han dado muy buenos resultados dentro de las ciudades, tanto en Europa como en América Latina, fusionando la conservación con la investigación científica, la educación y el entretenimiento con múltiples facetas.
Nuevas tecnologías
Es tanto el aporte de los árboles que los científicos se han inspirado en ellos para desarrollar inventos que contribuyan a capturar el dióxido de carbono de la atmósfera tal como hacen ellos. En algunos casos, han ido más lejos y han creado sistemas alimentados por la luz solar que generan energía y agua.
Todas son valiosas contribuciones que van a tener la misma limitante: son una alternativa sintética a los árboles que, obviando los múltiples beneficios para la salud que la ciencia ha estudiado, proporcionan paz en el ambiente, relajan el espíritu (según los fundamentos del reiki) y son una energía natural inagotable.













