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Filemón Alonso-Miranda, nacido en México DF en 1975, es periodista, fotógrafo y bloguero. Cada semana perseguirá al Minotauro en el laberinto de la ciudad de México, una urbe de casi 10 millones de habitantes, trayéndonos un fragmento de esta ciudad monstruo y contando en unas líneas lo que ésta le dijo al oído. Blog | Galería.

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Miedo y muerte

Los chilangos, aunque tienen ese aire de vivir en el ombligo de la luna y de poseer ese carácter egocéntrico ―típico de los habitantes de las capitales políticas y sociales de un país― viven en el límite de su olvido y en el insomnio de su miedo.

Es necesario perder la razón y junto con ello el recuerdo para vivir en la Ciudad de México, una de las diez urbes con mayor número de población a nivel mundial, en una zona de alta sismicidad, pues por esta zona pasa la falla de San Andrés, con habitantes que respiran los venenos más tóxicos y, que además, entre otras cosas, se la pasan hasta cuatro horas diarias en el vehículo o en un rebasado transporte público que no se da abasto.

Insoportable transcurrir de la infranqueable cotidianeidad si de antemano no se crean los métodos para escapar de esta realidad. Miedo: de ahí la necesidad de fomentar una dependencia irrevocable hacia del olvido, como un mecanismo de defensa ante una sorpresiva desaparición de la ciudad en un terremoto de lamentables consecuencias.

¿Qué mantiene al DeEfe con sus 700 años altivo, arrogante y estúpidamente regenerándose en sus enormes torres? El deseo de muerte. No hay escapatoria: volver a vivir el vértigo de un sismo que derrumba cuanto puede y lo riegue por el suelo. Un destino de antemano marcado por la tragedia, por una proclive perversidad hacia la desmantelación, la tentación chilanga de desaparecer de una vez por todas.

En cualquier momento quedaremos atrapados entre toneladas de polvo, concreto y metal, como el águila del escudo la bandera que, al contrario de lo que aseguran los historiares del sistema, no está devorando una serpiente, sino está cayendo en el poder del reptil que la ha apresado.

El miedo somete a una águila que lucha por liberarse de la poderosa serpiente entre nopales que parecen acechar a la ave. Miedo y muerte como forma de vida, entre escombros y ratas que huyen hacia la coladera, abajo de los locales de comida de banqueta.


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