Revaloriza la pintura con el talonario
Una simple huella dactilar en una esquina de un cuadro que hasta ahora se atribuía a un pintor del siglo XIX parece haber revolucinado el mundo de la pintura por su similitud con la encontrada en un San Jerónimo de Leonardo Da Vinci que se conserva en el Vaticano.
Esa misma huella dactilar que no habia sido analizada hasta ahora podría elevar el valor de la ‘Joven de perfil con vestido del Renacimiento‘ -que ha sido rebautizada como ‘La bella Principessa‘ tras el descubrimiento- desde los 19.000 dólares (unos 12.800 euros) que le costó a su actual propietario hasta los 150.000 millones de dólares (unos 101.500 millones de euros), según los expertos.
Cambios de atribución
El caso de ‘La bella Principessa‘ no es el único cambio de atribución importante que se ha vivido en los últimos años. En el madrileño Museo del Prado, junto al ‘Coloso‘ que hasta ahora se atribuía a Goya, una nota reza que las nuevas investigaciones insinúan que el cuadro sería en realidad una obra de un seguidor del pintor, probablemente de Asensio Juliá, un artista valenciano mucho menos reconocido que el pintor aragonés, por la posible firma descubierta en la base del cuadro con las iniciales de este autor (AJ).
Pero también ha sido célebre la variabilidad de los expertos ante la autoría del ‘Retrato de un hombre‘ del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, que finalmente ha sido atribuido al pintor sevillano Velázquez, revalorizando así de nuevo la obra del museo neoyorkino.
Un techo de cristal
Una mala atribución puede revalorizar una misma pieza en los mercados de subastas, pero el precio de esas obras no siempre deriva de la importancia artística o histórica que tenga -que muchos gobiernos valoran a la hora de comprar algunos elementos patrimoniales para devolverlos a sus lugares de origen-, sino también, y mucho, de las fluctuaciones de las modas.
En los años ochenta, los compradores elevaron el valor de Van Gogh y los impresionistas, mientras que en la última década del siglo XX y los primeros cinco años del XXI, Picasso fue el afortunado que colocó veinte de sus obras entre las cincuenta más caras de la historia, con ‘Muchacho con pipa‘ a la cabeza (que además se convertió en la primera obra pictórica que superaba la cifra de los cien millones de dólares, más de 67 millones de euros).
Cotizados al alza
Ahora el expresionismo abstracto parece haberse convertido en la estética preferida de los coleccionistas. Así, el ‘Número 5‘ de Pollock es la obra pictórica más cara del mundo, con un valor de mercado de 140 millones de dólares (109 millones de euros), mientras que el segundo puesto es para ‘Woman III‘ de De Kooning, que fue comprado en noviembre de 2006 por 137,5 millones de dólares (107,2 millones de euros).
Klimt y Picasso son los únicos artistas que cuentan con dos obras en la lista de las diez más caras del mundo. El ‘Retrato de Adele Bloch-Bauer‘ y ‘Adele Bloch-Bauer II‘ del pintor austríaco fueron vendidos por 135 y 87,9 millones de dólares respectivamente (90 y 58 millones de euros), y además de ‘Muchacho con Pipa‘, el cuadro ‘Dora Maar con gato‘ del pintor malagueño fue subastado por 95,2 millones de dólares (63,7 millones de euros).
Francis Bacon, Van Gogh, Jasper Johns y Renoir completan la lista de los más cotizados, pero en cualquier momento las tendencias del mercado podrían cambiar, incorporando nuevos nombres entre los más cotizados y llevando a otros al olvido. Quizás, al final, el resultado será que la revalorización contínua de las obras comenzará a quitarle autoridad a los precios y devolvérsela a los expertos. O quizás no.













