Bailando en el camino a la fama
Durante los últimos meses jóvenes de toda España han participado en los castings para conseguir una plaza en la escuela de baile de la tercera edición de ‘Fama ¡a bailar!‘, el programa que Cuatro emite en la sobremesa.
Aunque sus creadores defiendan que hay en España una nueva generación de jóvenes que han comenzado a bailar gracias al programa, otros no ven en él más que un reflejo de una forma de vida que está “de moda” pero que pocos están dispuestos a asumir con todas sus consecuencias.
Una vida de esfuerzo y sacrificio
Sacrificar más de veinte años de una vida asistiendo a clases de danza un mínimo de dos horas diarias, aprender a bailar cualquier estilo, compatibilizar la vida del bailarín profesional con sus largas jornadas de ensayos y viajes con la formación continua y necesaria para seguir mejorando, no es tan fácil como parece a través de la pantalla del televisor o desde la butaca del teatro.
Elena Son tiene 22 años y lleva 17 años formándose como bailarina profesional, estudia en el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila en Madrid y ahora se encuentra en Nueva York asistiendo a varios cursos. En su opinión, la profesión del bailarín en España no está suficientemente valorada y “los salarios no se corresponden con el sacrificio y el esfuerzo que supone la vida de un bailarín profesional”.
Escasez de apoyos
Además, la UNESCO advirtió del peligro de aislamiento que sufría la danza en España porque no se destinan los recursos económicos necesarios y solicitó más apoyo para “‘más escuelas, más festivales, ayudas, patrocinios, más leyes y una mayor difusión y mayor investigación” de este arte. Más de un año después las instituciones políticas españolas parecen hacer oídos sordos al llamamiento y se contentan con tímidos pasos que no terminan de materializarse, como la puesta en marcha del Plan Nacional de Danza que el Ministerio de Cultura ha anunciado recientemente.
Otra de las mejoras prevista para este año es la aparición del primer Grado en Ciencias de la Danza que se imparte en España, creado por la Universidad Europea de Madrid con el que el país se equipara a otros como Canadá, Estados Unidos, Brasil o Alemania, pero ¿qué pasará cuando esta generación de bailarines concluya su formación universitaria?
Buscar alternativas
En la actualidad muchos bailarines tienen que salir al extranjero para que se valore su trabajo. “Todas las grandes compañías de danza del mundo tienen bailarines españoles, lo que quiere decir que la formación en España da sus frutos, pero no hay suficiente oferta en nuestro país para que puedan quedarse aquí”, opina Elena.
Los bailarines españoles han lamentado siempre la falta de sensibilidad de las instituciones por la danza, pero por ahora éstas prefieren seguir dando la espalda a un sector que emplea en España a unas 5.000 personas entre bailarines, docentes y coreógrafos, y cuenta con 683 compañías, 572 centros de enseñanza y 30 de investigación y documentación, según los datos del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM).
El camino más fácil
Al mismo tiempo la televisión se encarga de incentivar un modelo de bailarín que busca en este tipo de reality una puerta de entrada “fácil” -para algunos quizás la única- a un mundo al que a muchos les ha costado años llegar. Aunque los bailarines reconozcan que este tipo de formato televisivo ha propiciado la creación de espectáculos de danza en España y permitido un acercamiento a un público más amplio, Elena ha añadido que “los que nos dedicamos a ello sabemos que la danza va mucho más allá de lo que se ve en un programa de televisión”.
Al salir de estos programas televisivos, muchos de los chicos han participado en espectáculos musicales acogidos por patrocinadores que ven en ellos una forma de publicitar sus funciones y atraer al público. Sin embargo, sería adecuado hacer una distinción entre danza de calidad y aquella que no lo es, algo que, como nos cuenta Elena, “desgraciada o afortunadamente siempre será subjetivo”.














Comment por paco el 08 de Octubre de 2009:
No entiendo porqué los bailarines, como profesionales, merecen subvenciones por hacer su trabajo o incluso, para que tengan trabajo.
Por esa regla de 3 yo quiero que haya subvenciones a los periodistas, porque hay un montón en el paro y porque su trabajo es muy importante. Quiero que el gobierno me pague por escribir, ya sea interesante lo que escribo o no, y así, no tener que emigrar y hacer sufrir a este país con la ausencia de mi gran talento.
No sé si se ve la reducción al absurdo. Argumentar lo contrario es bastante deleznable. 5000 personas son bastante pocas, en cualquier fábrica hay más que eso. Por otro lado la danza es un bien poco necesario, se puede vivir sin ver a gente bailar, preferirían que emplearan mi dinero en agricultura y cosas así.
Todo el mundo lamenta que no se valore su trabajo. Evidentemente! Pero lo que deben hacer es hacerlo mejor y conseguir que la gente lo valore, con su esfuerzo, pero no usar el dinero de todos para poder seguir haciendo lo que a ellos les gusta pero no al resto de la gente.
En mi opinión el artículo bien pero bastante tendenciosa esa parte, normal si se transcribe una nota de prensa de una asociación.
Comment por Davinia Suárez el 08 de Octubre de 2009:
Paco, no pretendía dar mi opinión sobre el tema, sólo he puesto la opinión de dicha institución y lo que reclaman, para complementar la información que doy en el artículo.
Y por supuesto que en España hay otros muchos colectivos que necesitan apoyos del Estado que no reciben, pero en este artículo intentaba darle visibilidad a lo que está pasando en concreto con la danza.
Comment por Emilio el 08 de Octubre de 2009:
De todos modos Paco… me parece un poco excesivo tu comentario de que la danza no es importante, si nos ponemos así todo lo relacionado con la cultura deja de serlo,y es papel de la UNESCO preservar la cultura, ¡Qué viva la ciencia!
Comment por paco el 08 de Octubre de 2009:
Davinia: 5º párrafo.
Emilio, no he dicho que la cultura no sea importante, he dicho que hay cosas más importantes y que, sobre todo ahora, en crisis, es normal que la gente no le interese enriquecerse culturalmente. A lo que voy es que tienen que apechugar con ello, como cualquiera. No sé porqué un colectivo puede tener el privilegio de no sufrir la crisis como el resto.
Las cosas deben tener la importancia que les dé la gente, ¿Se supone que les vamos a dar dinero para que bailen si nadie va a verlos? Es bastante absurdo.
En crisis todo el mundo se queja, en parte es normal.