“No toda imagen vale más que mil palabras”
Esta semana tenemos al otro lado a Ramón Peco, un periodista que actualmente trabaja en Soitu.es y colabora con Quesabesde.com. A pesar de su formación como periodista, Ramón ha desarrollado unos conocimientos y un gran talento fotográfico, algo que le permite no sólo dedicarse a esta práctica, sino también analizar con acierto todo lo que la rodea.
Eres periodista, pero te manejas habitualmente con la fotografía. ¿Qué ventajas te da la cámara frente al bolígrafo?
En realidad por mi trabajo dedico mucho más tiempo a escribir que a hacer fotos. No soy reportero gráfico a pesar de que en ocasiones realice fotografías con un afán periodístico. Por lo general la mayoría de mis fotografías no guardan relación con mi actividad profesional.
Comencé a hacer fotos de niño. Me fascinaba la posibilidad de retener una imagen para siempre. En ese sentido no he evolucionado, sigo disparando la cámara por saciar una curiosidad irracional. La principal ventaja que la fotografía me da sobre la escritura es que es me permite ser más instintivo. Me libera. Siento que no debo justificar tanto lo que hago cuando hago una foto como cuando escribo.
¿No sientes impotencia cuando estás escribiendo un texto y necesitas cuatro párrafos para explicar algo que un fotógrafo lo hace en apenas unos píxeles?
No siempre sucede así. No todas las imágenes valen más que mil palabras. Hay muchas cosas que una imagen no puede explicar, y viceversa. Hay fotos que evidentemente narran un hecho mucho mejor que un texto, pero la escritura por lo general permite realizar análisis de mayor complejidad que la fotografía. De hecho, soy de los que piensan que es infame pretender que la comunicación periodística se base exclusivamente en imágenes.
Una fotografía o un vídeo pueden ser testimonios reveladores, pueden abrir los ojos con mucha más eficacia que un artículo periodístico sobre una situación. Las fotos que publicó recientemente El País sobre la prostitución en el mercado de la Boquería de Barcelona son un buen ejemplo de ello. El problema es que esas imágenes sin un análisis periodístico riguroso que las contextualice no son nada.
Hace algunos años se acusaba a medios como la CNN de hacer demagogia sobre la verdad de la información que retransmitían por estar sus imágenes desprovistas de análisis, pero lo cierto es que éste es un debate que ahora nos incumbe a todos como productores en potencia de información que somos. Las redes sociales están plagadas de información audiovisual que puede ser tan reveladora como falsa. Nunca como ahora hemos estado tan necesitados de profesionales rigurosos que sepan discernir sobre las medias verdades de la imagen.
¿Te rasgas las vestiduras cuando ves a alguien haciendo una foto con el móvil? ¿Está perdiendo la fotografía ese carácter ritual?
Para nada, una fotografía disparada con un teléfono móvil puede tener un valor informativo, e incluso artístico, tan grande como la realizada con el mejor equipo que puedas imaginar. Me parece fascinante que todo el mundo pueda llevar en el bolsillo un dispositivo que le permita tomar fotos o filmar vídeos.
El artista Antoni Abad lleva años demostrando el tremendo potencial de esto con su proyecto zexe.net. Proporciona tecnologías básicas de imagen a colectivos sin voz para que cuenten su realidad: desde prostitutas de Madrid hasta desplazados por el conflicto de Colombia. El resultado es impresionante. Todas esas imágenes ‘low-fi‘ tienen la virtud de narrar con gran precisión la historia de colectivos olvidados por las grandes industrias de la comunicación.
La fotografía ha perdido efectivamente su carácter ritual, pero precisamente por ello hoy es más democrática. Esto también tiene su lado oscuro, claro, pues en parte se banaliza. Hace falta que los poderes públicos se tomen en serio educar sobre la imagen, ya que hay un gran vacío en ese sentido.
Las aulas están llenas de niños y adolescentes que usan compulsivamente las cámaras de sus móviles y distribuyen sus fotos y vídeos a través de las redes sociales. De hecho, muchos usan sus cámaras como auténticos cazadores de imágenes. Algunos no dudan, como si se tratase de papparazzis, en provocar determinadas situaciones para obtener trofeos visuales. Pero son muy pocos los que entienden el valor de una imagen. Esto es lo que verdaderamente importa. El equipo que uses para producirlas es secundario.
Son ya muchos los redactores que van a los sitios con su cámara de fotos en la mano. ¿Volveremos al periodista multidisciplinar?
No hay nada de malo que un periodista sepa hacer fotos y que un fotógrafo sepa redactar un texto. De hecho, es imprescindible tener perspectiva, una mentalidad abierta y un perfil multidisciplinar. Pero es una estafa ofrecer información de baja calidad. Lo importante es que el informador sepa y pueda desempeñar eficazmente su trabajo. Hace pocos días, Cristina Fernández Pereda, corresponsal de Soitu.es en Washington, publicaba dos excelentes artículos sobre National Geographic. Se entrevistaba en su sede con varios de sus profesionales. El éxito de esa publicación, con más de un siglo de historia, es el rigor y el respeto hacia los que trabajan en ella. El editor gráfico, el fotógrafo, y el redactor trabajan juntos, pero no revueltos.
Un buen fotógrafo no puede ser a la vez un gran cámara de televisión ni un excelente redactor, aunque algunos para su propio provecho económico quieran convencernos de lo contrario. Es imprescindible que el público ponga a cada uno en el lugar que le corresponde. Debemos regirnos cada vez más por valorar si un medio ofrece o no información de calidad, y no tanto por si regala sartenes o hace más o menos la pelota a nuestro político favorito.
En plena crisis de la prensa, ¿cómo estás capeando el temporal?
Pues como casi todo el mundo, regular. Pero al menos trabajo, que no es poco en estos tiempos. Muchos compañeros de profesión desgraciadamente se encuentran en el paro. Este país está haciendo algo muy mal cuando tanta gente con talento se encuentra hoy haciendo cola en una oficina del paro. En cualquier caso en el periodismo siempre hemos vivido una situación de crisis permanente. España maltrata a los que trabajan vocacionalmente, se aprovecha de ellos, y esa es una de las causas de que nuestra democracia a veces sea muy débil.
Personalmente, supongo que mi gran ventaja ha sido apostar desde muy pronto por el periodismo digital. Trabajaba para un diario digital cuando casi nadie leía información por internet y fui uno de los primeros en realizar estudios especializados sobre comunicación digital. Luego está toda mi trayectoria como autodidacta en este campo. Mi primer blog lo realicé hace 6 años y también por entonces digitalicé mis conocimientos sobre fotografía.
En los primeros años me sucedió lo que a muchos: quería explorar territorios en el periodismo digital que iban por delante de lo que la tecnología ofrecía. Pasé muchas horas intentando montar radios digitales que nadie sabía escuchar o haciendo reportajes multimedia que era muy complejo difundir. Supongo que todo aquello ahora da algunos frutos.
Se habla mucho últimamente del famoso ‘periodismo ciudadano’. El medio en el que trabajas, Soitu, paga a los colaboradores que llegan a portada, coge a gente que llega de Flickr… parece que el perfil del periodista cambia, ¿no?
El periodista es una figura en constante proceso de cambio, siempre ha sido así. La barrera que separa al amateur del profesional a veces es difusa, sobre todo en un momento en el que la tecnología posibilita que en cada esquina haya alguien que puede proporcionar material para una historia. Pese a ello yo diría que lo nuevo es que todo el mundo puede ser un informador, pero no todo el mundo puede ser periodista.
Si mañana ETA estrella un coche bomba al lado de tu casa tú tienes las primeras imágenes, pero probablemente eso sólo te sucederá una vez en toda tu vida. El periodista busca la información y, de alguna forma, la información también le busca a él, aunque siempre es mucho más apasionante lo primero. Si no queda más remedio quizá todos podamos sacarle una muela a alguien con mejor o peor resultado, pero por lo general lo mejor es que vayamos a la consulta de un tipo que ha estado estudiando y practicando su profesión durante años.
La Red nos permite escuchar las voces de muchos informadores a los que antes no podíamos llegar, algunos con una gran capacidad para narrar un hecho o realizar un análisis. Pero al final es necesario que un periodista le dé forma a esa información para que sea algo más que puro ruido.
De una vez por todas: ¿el periodista nace o se hace?
El periodista excepcional nace y se hace. Luego hay muchos buenos periodistas que llegaron a serlo porque son grandes trabajadores. La práctica de la profesión termina por suplir muchas carencias. Lo que no hay es buenos periodistas que no crean de verdad en su trabajo. Si sólo te dedicas al periodismo porque un día te confundiste de profesión y sigues en él por pura inercia tienes un problema, y tus lectores también.
En un momento en que los periodistas vamos corriendo de un sitio para otro sin poder casi poner nuestro toque personal al trabajo, dime tres artículos o reportajes tuyos que te gusten especialmente.
Sólo te diré uno que tengo muy claro. Fue un artículo breve que publiqué hace años, en plena época de vacas gordas en la economía. Denunciaba las condiciones en las que se encontraba un albergue de gente sin hogar. Las instalaciones eran deplorables, pura miseria. Estaba escondido en un barrio marginal. Era un trozo de esa España que casi nadie quiere mirar. Nadie más escribió sobre el tema y no trascendió, pero sentí que las pocas líneas que le pude dedicar a aquello fueron de las más valiosas que he escrito nunca.
Tú has sido redactor de ‘EFE’. ¿Cómo ves la situación de juicios y más juicios que están viviendo ahora?
Yo apenas he trabajado para EFE, pues las condiciones que me ofrecían eran tan penosas que no podía aceptarlas a pesar de que necesitaba un empleo. Parece ser que alguien piensa que es buena idea maltratar de la peor forma a sus trabajadores para obtener beneficios. Cuando me llamaron para colaborar con ellos sentí una gran ilusión. Si no me hubiesen ofrecido miseria seguramente hubiese trabajado con pasión en un sitio con semejante trayectoria histórica.
EFE cobra a sus abonados un dineral por sus servicios y la competencia es dura. A este paso van a perder muchos puntos en el panorama internacional de la información. El otro día, cuando se difundieron las famosas fotos de Zapatero en León cantado La Internacional me pareció muy interesante que fueran de Reuters… Si te comen el terreno en tus propios dominios es que vas mal, muy mal.
Si tuvieses que elegir entre el periodismo y la fotografía, ¿con qué te quedas? No vale no elegir.
Si tuviera que elegir me quedaría con la fotografía, sobre todo porque para practicarla tienes que pisar forzosamente la calle y yo soy un callejero nato.













