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Francisco Javier Puchades nació en Valencia hace 26 años. En 2005 se licenció en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera - CEU, la misma universidad en la que en 2008 ha obtenido la licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas.

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La vida después del arbitraje

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La delgada línea que en muchas ocasiones separa la vida antes y después de la jubilación es mucho más fina en el caso de los árbitros de élite. El reglamento les obliga a abandonar la carrera arbitral a los 45 años. La barrera deja un margen tan abrumadoramente vivaz por delante que la retirada se transforma para muchos en un punto de inflexión para relanzar su cometido profesional.

El último ejemplo lo aporta Carlos Megía Dávila, que acaba de incorporarse al organigrama del Real Madrid como delegado arbitral. El ex colegiado está todavía por debajo de la edad que le permite continuar en activo, pero no había superado las pruebas físicas obligatorias para empezar la temporada.

Su función de atender las necesidades de los colegiados el día del partido no es nueva. Ex compañeros como Ansuátegui Roca ya la han ejercido para otros equpos como el Villarreal CF. Lo que si puede ser novedoso es su proyección, teniendo en cuenta que entra a trabajar en una institución como el Real Madrid.

Rostros televisivos

A pesar de tratarse de una profesión tan denostada en España, el arbitraje no deja de ser un buen trampolín hacia otros campos. Algunos como Raúl García de Loza han encontrado acomodo en los medios de comunicación como comentaristas o jueces arbitrales en la sombra. A otros como Joaquín Ramos Marcos los hemos visto vinculados, casi desde su creación, a la redacción de deportes de Canal Plus y la Cadena SER.

Los que tenían carisma han presentado en televisión y los que no, como el discutido asistente Rafa Guerrero, han aprovechado el ruido mediático generado por sus desaciertos para explotar una vertiente paralela salpicada de intervenciones como actor ocasional o incursiones literarias.

Parte del negocio

Tras la retirada son muchos los que continúan vinculados a la práctica deportiva, pero todavía son más los que dormitan en el placentero anonimato. El arbitraje de élite está generosamente retribuido el fútbol español. Un colegiado de Primera puede ganar entre 120.000 y 130.000 euros anuales por arbitrar no más de 20 partidos por temporada.

Los colegiados principales ingresan un fijo mensual más una cantidad cercana a los 2.700 euros por cada encuentro. Se consideran parte del espectáculo y desde 2001 lucen publicidad en sus camisetas, concepto por el que también reciben ingresos.

Los colegiados internacionales, además, pueden llegar a duplicar estas cantidades. Durante la Eurocopa 2008, la UEFA pagaba 10.000 euros por partido a los jueces principales y 5.500 a los asistentes.

En España la carrera arbitral no es profesional al cien por cien, por lo que los colegiados la compaginan con otras. Son abogados, empresarios, químicos, ingenieros o profesores sobre los que pesa una enorme responsabilidad cada fin de semana. Es una vocación arriesgada. Por eso la FIFA apunta hacia una profesionalización paulatina, pero este ya es un tema para otro artículo.


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1 comentario. »

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