author photo

Elizabeth Zamora. Nacida en 1987 en Lima (Perú), estudia Ciencias de la Comunicación en la USMP, especializándose en el área de Periodismo. Confiesa que tiene un serio amor por la gastronomía, hasta el punto en que de niña pensó en preparar dulces y vivir de eso… Ahora quiere ser "reportera y repostera"

Consulta todas las entradas de Elizabeth Zamora

Qué banquetes aquellos…

feature photo

“Banquetes los que se daban en la antigua Grecia”, que razón tiene esta frase. Esas reuniones que se propiciaban entre grandes señores y sus amistades sí merecen estar registrados en los libros de los grandes acontecimientos, ya que no era cuestión de satisfacer el hambre, sino de llenarse hasta que el estómago decía basta, y por si esto fuera poco, no duraba una noche, sino que eran días de abundancia en la mesa.

Los anfitriones de entonces tenían fama de derrochadores, ya que el dinero dedicado a los banquetes equivalía el presupuesto que se usaba para comer por todo un mes. Actualmente los banquetes se ofrecen en bodas, quinceañeros (al menos en Latinoamérica), aniversarios, y actos de tipo religioso ceremonial, pero nada de todo esto se acerca en lo más mínimo a las costumbres de entonces, creada por los espartanos.

Entre batallas

Los agasajos en la antigua Grecia se daban sobre todo cuando los soldados regresaban de la guerra. Ganaran o perdieran, la mesa estaba siempre bien servida para acompañar la charla o los planes que tejían. Era tal su amor por estos actos, en los que comían y bebían de manera inmoderada, que hasta llegaron a crear un templo a la diosa de los grandes apetitos en Silicia, siendo Herodoto y sus hombres los grandes inventores de este evento.

En estos banquetes se comía tres veces al día: su desayuno consistía en pan remojado en vino y la comida más abundante se daba en la cena, con bolitas fritas hechas de harina como entrante, frutas y, finalmente, las carnes; se bebía en copas de oro y se descansaba en camas de plata. Se cuenta que el rey Darío ofrecía carne de cebra, avestuz, gacela y antílope.

No era una costumbre exclusiva

Cada una de las culturas, griega y  romana,  se caracterizaban por sus grandes banquetes. La primera preparaba sus platos de manera sencilla: sólo sancochaban o freían los alimentos; la segunda tenía exceso de condimentos. Una modesta opinión sería el haber juntado la mesa de ambos para tener un equilibrio en los sabores, eso sí hubiera justificado semejante atiborración.

Todo cuanto se puede decir de los banquetes está registrado en la literatura: de ‘El banquete de los diálogos de Platón‘, por ejemplo, es de donde surge la palabra simposio [de sim (con) y posium (acción de beber)].

Estos banquetes fueron, además de actos sociales, formas de demostrar que alguien tenía poder… pero también las ganas de pasarlo bien solo comiendo, riendo y durmiendo… aunque el tener placer te incite a cometer un pecado como el de la gula.


Si te ha gustado, compártelo:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Netvibes
  • MySpace
  • Tumblr
  • LinkedIn
  • Technorati
  • Wikio
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!

Responde