La ¿infranqueable? barrera de los 40
Grandes damas del cine estadounidense siguen criticando la falta de buenos papeles si ya han superado la barrera de los 40. Acusan a las grandes productoras de contratar sólo a chicas jóvenes y guapas y reivindican que los guionistas y directores no escriban más papeles relevantes y de calidad para aquellas profesionales que han pasado de ser jóvenes promesas a estrellas consagradas.
Julia Ormond afirma que el cine, sobre todo el hollywodiense, se hace para una franja de espectadores jóvenes -de 13 a 17 años- y que por esa razón se ruedan películas cuyos protagonistas son siempre adolescentes. Quizás Ormond (inolvidable en ‘Leyendas de pasión‘ o ‘Sabrina‘ -aunque no sea Audrey Hepburn-) acota demasiado esta franja de edad, pero sí es cierto que en una comedia romántica se espera ver encontrando el amor a una pareja joven, o por lo menos a una jovencita en brazos de un seductor hombre con canas al más estilo ‘Pretty woman‘. Porque eso es lo normal ¿no?
La mujer atípica
¿Quién no recuerda al tímido Benjamin -encarnado por un jovencísimo Dustin Hoffman- siendo seducido por la señora Robinson en ‘El graduado‘? Años después también coprotagonizaría un film donde la mujer coge un rol cuánto menos atípico: en ‘Nunca es tarde para enamorarse‘ (2009) Hoffman conoce a Emma Thompson en un aeropuerto y acaban encontrando en el otro una persona que les comprende, les hace sonreír y con quien pueden deshinibirse.
Y es que, aunque no se pueda generalizar, cuando la mujer cumple una cierta edad se la relega a papeles secundarios, los típicos de madre o de abuela. Y además, y esto es importante, los personajes suelen ser asexuales. ¿Verdad que Richard Gere, Sean Connery o Harrison Ford no tienen problemas para conseguir papeles y encima llevarse a la más guapa? ¿O es que una mujer de 50 años no puede sentirse atractiva, disfrutar del sexo y atraer a los hombres?
Puede parecer exagerado, sobre todo porque siempre saldrán nombres de actrices que no padecen este problema (Annette Bening, Jodi Foster, Susan Sarandon, Sigourney Weaver, Meryl Streep…) pero según el estudio de ‘Edad, Género y Empleo en Interpretación en Europa ‘ de la Federación Internacional de Actores (FIA) realizada en base a 2.000 encuestas hechas a actores se puede concluir que:
- La vida profesional de las mujeres en promedio es más corta que la de los hombres (las carreras de las mujeres duran entre 12 y 15 años y la de los hombres entre 16 y 20).
- Las mujeres están más concentradas en la categoría de jóvenes y los hombres están repartidos de manera más uniforme a lo largo de todas las categorías por edades.
- Una mayor proporción de mujeres está concentrada en las categorías de menores ingresos y una pequeña proporción en la de ingresos más altos.
- Las mujeres, como grupo, no ganan tanto ni de manera tan continuada como los hombres a través de todas las categorías por edad.
- El 26% de los hombres ven la edad como una ventaja contra el 9% que la ve como una desventaja. Sin embargo, sólo el 3% de las mujeres ven la edad como una ventaja en contraposición al 49% que la ve como una desventaja.
¿Qué salidas tienen?
Siempre se ha considerado a la televisión como el género menor si se compara con el cine o el teatro. Una actriz era verdaderamente actriz si daba el salto a la gran pantalla. Sorprendentemente, en la actualidad es en ese ámbito donde las mujeres a partir de los 40 consiguen papeles más atractivos, complejos e interesantes.
Así, tenemos el caso de Mary Louise Parker, que encarna en ‘Weeds‘ a una madre cuanto menos original que paga sus facturas y cría a sus hijos con lo que saca vendiendo marihuana. Glen Cloose, a sus 62 años, ha ganado un Emmy y un Globo de Oro por la series ‘Damages‘. Y, cómo no, las mujeres desesperadas más conocidas del mundo: en el año 2005 esta serie, donde las mujeres son el núcleo principal de la producción, fue la más vista a nivel mundial.
También, como es el caso de Kim Basinger, algunas profesionales prefieren actuar en Europa, donde por una parte encuentran más apoyo a las actrices maduras y, por otra, existen más películas de temática social. Y si no, evidentemente, siempre hay trabajo sobre las tablas: es el lugar donde la madurez, la trayectoria profesional y la fuerza interpretativa cuentan más que la belleza explosiva o ser la ’sexy vecinita de al lado’
Y en nuestro país…
En España también encontramos estas trabas machistas. Gemma Cuervo afirma que en toda la industria quieren actrices jóvenes. “Algunas nos salvamos por la televisión, que ha abierto las puertas”. Por su parte, Elvira Mínguez, al recibir el Goya a la mejor actriz de reparto por ‘Tapas‘, aseguró que las mujeres de 40 “no existimos, y añadió: “Queremos papeles para nosotras“.
Ésta es una cuestión que se ha de tratar más profundamente y donde confluyen intereses económicos de oferta-demanda y el desarrollo de la sociedad. La industria no oferta más títulos donde la actriz madura lleva el peso interpretativo porque no interesa y, por tanto, no vende. Pero si no se estrenan, los espectadores nunca podrán llegar a interesarse.
Por otra parte, parece que aún están demasiado anclados -y oxiadados- los típicos clichés que también se han cristalizado en el celuloide: un hombre con canas continúa siendo atractivo y puede disfrutar del sexo hasta que el cuerpo aguante, pero aún extraña ver a un jovencito junto a una fémina más mayor: normalmente las mujeres maduras suelen coger el rol maternal o el de trabajadora arisca e insociable -como Meryl Streep en ‘El diablo viste de Prada‘-. Todos ellos roles que ya fueron tratados en los cuentos infantiles, antes del siglo XVIII.













