¿Todos somos periodistas?
En la Red hay cada vez más ciudadanos que generan contenidos. Aunque muchos creen que los llamados ‘prosumidores‘ (palabra nacida de la mezcla de ‘consumidor’ y ‘productor’) están quitándole terreno y oportunidades a los periodistas, lo cierto es que estas personas que desde las redes sociales o blogs producen información no son competencia ni tampoco una amenaza.
En el libro ‘Socialnomics‘, escrito por Erick Qualman -el cual se lanzó con un video de impacto en YouTube- se precisa que a la radio le costó 38 años conseguir 50 millones de oyentes en Estados Unidos; a la televisión, 13 ; a internet, cuatro; al iPod de Apple, tres. A Facebook solo le demoró 9 meses conseguir 100 millones de usuarios, y ya sabemos que sigue creciendo.
Si hay un medio que no se asusta con estas cifras posiblemente todavía no ha entendido el poder de internet, o todavía no se ha enterado de que en Facebook se comparten cada día un millón y medio de fotos, videos, noticias, comentarios y links. Parte importante de estos contenidos puede ser información más interesante de la que ofrecen los diarios y sus webs, la radio y la televisión. Y entonces surge la pregunta nuevamente: ¿Son los ‘prosumidores’ periodistas?
Marcando diferencias
Esta semana en la Universidad de Lima, en Perú, se realizó el conversatorio bajo el título ‘La era del prosumidor: todos somos emisores, ¿todos somos periodistas?‘, un encuentro entre periodistas y estudiantes de periodismo. La conclusión fue que los ciudadanos que generan información en sus espacios no son periodistas, pero sí importantes aliados en la creación de contenidos.
Jacqueline Fowks, periodista peruana, blogger y catedrática de la Pontificia Universidad Católica que actualmente colabora para el medio brasileño Opera Mundi, opinó que el ‘prosumidor’ no tiene ideas claras sobre el tipo de vínculo con sus fuentes de información, no se siente obligado a respetar principios de ética profesional del comunicador o periodista, suele buscar anunciantes y genera información sobre ellos (no ve conflicto de interés en tal práctica), algo que se supone que no harían los profesionales.
“Los ‘prosumidores’ no tienen como norma verificar, corroborar la información, cruzar fuentes. A veces buscan más la polémica y la controversia para generar tráfico en sus espacios en la Red y no necesariamente pretenden servir al ciudadano con información generada seriamente”.
Fowks destacó que los profesionales de los medios están obligados a buscar exclusivas y generar información propia, mientras los ‘prosumidores’ “suelen ser con más frecuencia buenos recicladores y/o buscadores en la web, y con menos frecuencia generan noticias”.
Los nuevos aliados
Los ‘prosumidores’ que generan contenido de valor son una competencia salvaje cuando los medios los ignoran y no se dan cuenta de que, al margen de etiquetas incómodas (periodista ciudadano o periodista participativo), pueden ser aliados en la búsqueda de información, en el hallazgo de noticias, en la alerta temprana de hechos que ocurren donde no está el reportero.
Los medios deben aprovechar el ansia de compartir información de este ciudadano equipado con su celular, su cámara digital o su laptop y no menospreciarlo. En esa línea, los espacios de Twitter y Facebook de la prensa llamada tradicional no deben ser únicamente sitios para dar información. Los seguidores de estas redes a diario, minuto a minuto, están diciendo cosas que los periodistas debemos escuchar. Es la audiencia en movimiento, efervescente, que reporta gratis y con entusiasmo.
Increíblemente, muchos diarios, radios o televisoras que están en las redes sociales ‘hablan’ solos y no escuchan a su audiencia.
“Compartir contenidos propios y ajenos es una de las actividades sociales que más crece proporcionalmente, incluyendo actividades laborales y no laborales”, anota Roberto Igarza en Burbujas de Ocio. ¿Por qué los medios no le sacan provecho a esta comunidad de usuarios más allá de los canales tradicionales de comentar la noticia, subir una foto o mandar un vídeo? La respuesta podría ser que todavía hay desconfianza sobre la información que está reporteando ese ciudadano. Y muy bien que así sea, porque los periodistas no podemos dejar de hacer nuestro trabajo: cruzar fuentes, manejarnos con rigor y jerarquizar la información. Y en ese sentido, el ciudadano nos da pistas que seguimos y que podemos descartar en el camino, pero jamás ignorarlas.
Como bien dice la colombiana Renata Cabrales en su recién estrenado blog en la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), “¡Hagámoslo de la mano de las audiencias!”














Comment por Alberto S. el 15 de Septiembre de 2009:
Me gustó el enfoque. Creo que los periodistas debemos valorar a estas personas.
Comment por Hugo Rodrigo el 15 de Septiembre de 2009:
Habría que distinguir entre el “periodismo ciudadano” y el “prosumidor”. A mi entender el primero busca informar como lo haría cualquier otro periodista pero sin la formación y preparación adecuada para ello, en cambio el prosumidor crea esa noticia para su propio consumo y el de otros, en muchas ocasiones su pretensión no es la misma de un periodista.
El “periodista ciudadano” no es un peligro en la actualidad, por ejemplo en elpais.com apostaron con fuerza por la opción de “Yo, periodista” al igual que el mundo (no recuerdo como le llamaron ellos), los dos lo tenían en la portada de la web bien visible. Pero qué ha pasado, que ha quedado relegado a una sección apartada porque el nivel de las noticias que envía la gente no interesa a los demás.
El “periodismo ciudadano” es una fuente de información como cualquier otra, pero quizá más predispuesta a colaborar, o intentar manipular, con el periodista.