La cantera global
La sombra de Samuel Eto’o será alargada en Barcelona y no sólo por los tesoros que deja fosilizados en la memoria. Tres Ligas, dos Copas de Europa, una Copa del Rey y la friolera de 121 goles en 177 partidos que se unen a la ingente labor social y humana desarrollada a través de su Fundación, que en los últimos años ha nutrido de talentos futbolísticos a la cantera del FC Barcelona.
La última perla brilló en el prestigioso campeonato de fútbol-7 alevín que la Cadena SER celebró el paso mes de julio en A Coruña. El FC Barcelona se proclamó campeón, pero en sus filas destacó por encima de todos Alexis Yves Meva (11 años) nombrado mejor jugador del campeonato y máximo goleador con 12 tantos.
Su historia se asemeja a la de otros tantos chavales apadrinados por esta Fundación. Llegó a España a finales del verano pasado para jugar un torneo. Sobre el campo enamoraró a los ojeadores del club catalán e inmediatamente se incorporaró a las categorías inferiores del Barça.
Lazos fructíferos
Son decenas los chavales que antes o después han seguido el mismo camino que Alexis Yves Meva. La Fundación Samuel Eto’o compra ambulancias para los hospitales de Camerún al mismo tiempo que intenta rescatar de la pobreza a los niños a través del deporte. Al otro lado, el FC Barcelona aporta su granito de arena a este proyecto social, que a la larga termina en una extensión más de su concepto de cantera global.
En septiembre, el proyecto se amplía con la inauguración de una escuela de fútbol en Tokio para formar a niños menores de 12 años. Será el decimocuatro centro de estas características que el Barça tiene repartido por el mundo. Antes nacieron en Egipto, Dubai o Kuwait.
Marca y promoción
La de Japón será en principio una escuela de formación, no un centro de élite como La Masía. El proyecto apunta a la promoción de la marca del FC Barcelona por Asia mucho más que a una apuesta futbolística real. No obstante, el nombre de la escuela será suficiente para que funcione como polo de atracción de jóvenes futbolistas.
El movimiento se repite entre los clubes grandes, que apuestan por una posibilidad que circula entre lo social y lo deportivo. El pasado mes de enero, el Real Madrid inauguró su primera escuela en Marruecos y prepara un proyecto similar en Tánger. Se unen a los que ya existen en Sierra Leona y en territorio palestino.
Dicen que no buscan encontrar futuras estrellas, pero no deberían olvidar que al fútbol se empieza a jugar en la calle y que sobre el asfalto o la tierra nacieron algunos de los talentos mejor dotados que ha dado este deporte.













