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Alba Muñoz es una barcelonesa licenciada en Humanidades, el año pasado decidió dejarlo todo para ir a Madrid a estudiar Periodismo, la pasión de su vida desde que con 9 años siguió la detención de Luis Roldán escribiendo sus propias crónicas. Blog

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Que Hitchcock y Grant nunca pasen de moda

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El pasado 17 de julio se cumplieron 50 años del estreno de ‘Con la muerte en los talones’, medio siglo del último encuentro de dos grandes entre los grandes: Alfred Hitchcock y Cary Grant. Pese a que el actor actuó en películas tan deliciosas como ‘La fiera de mi niña’, ‘Historias de Filadelfia’ (ambas junto a Katherine Hepburn), ‘Charada’ o ‘Arsénico por compasión’, seguramente fue el director inglés quién extrajo de él todo su potencial.

Ambos mantuvieron una gran amistad y el director nunca escondió la admiración que sentía por Grant. De él dijo que: “podría seguir actuando con un huevo podrido en la cara y seguiría pareciendo tan fascinante como siempre”. Compartían su origen humilde, su condición de extranjeros en Estados Unidos –ambos habían nacido en Inglaterra; Alfred en Londres, Cary en Bristol- y una enigmática personalidad.

Dos individuos con personalidades nada simples

Archibald Alexander Leach no siempre fue Cary Grant y seguramente nunca llegó a serlo. Él mismo confesaba que “fingí ser alguien que deseaba ser” y que “todo el mundo quiere ser Cary Grant. Incluso yo quiero ser Cary Grant”. Se casó cinco veces y recibió un único Oscar en reconocimiento a su trayectoria profesional cuando ya hacía años que estaba retirado. Según cuentan, ese “olvido” de la academia se debía a dos razones: siempre se mantuvo al margen de las productoras manejando su carrera según le convenía y aireó ‘demasiado’ su relación con el también actor Randolph Scott, con quien llegó a compartir piso en sus inicios de Hollywood. Acusado de homosexual, maltratador y tacaño y recordado por películas de enredos y románticas, fue Hitchcock quien captó esa doble faceta: inquietante sí, aunque sin arrugar su traje o despeinarse demasiado a pesar de que una avioneta fumigadora le esté persiguiendo.

Por su parte, el maestro del suspense, el único director que tenía la habilidad de ir un paso más allá. No sólo dirigía a los actores sino que se introducía en la mente del espectador, al cual manejaba a su antojo. Utilizaba todo tipo de efectos y trucos como la superposición de imágenes, los efectos subliminales, darle a un simple objeto el protagonismo de una escena, la incertidumbre, los silencios o un diálogo ‘demasiado’ directo. Lo que fuera para introducir al espectador en la trama convirtiéndoles en los propios actores.

No obstante, los genios también tienen defectos. Se tomaba demasiado en serio su trabajo y era perfeccionista y exigente al máximo y eso hacía que fuera un suplicio actuar para él. Acosó a Tippi Hedren con regalos, vinos y notas apasionadas, contrató a detectives para que la siguieran y le propuso relaciones sexuales; denigraba continuamente a Audrey Hepburn, pues ésta rechazó una película suya al quedarse embarazada y en ‘Vértigo’, mojó repetidas veces a Kim Novak a pesar de que la primer escena había salido bien, sólo porque le divertía hacerlo.

Un idilio en cuatro fases

A lo largo de casi 20 años, fueron cuatro las veces que coincidieron, aunque Hitchock siempre quiso al actor como protagonista para su película ‘La soga’ de 1948, que finalmente protagonizó James Stewart. Aunque nunca dejó de ser el eterno galán, con el director inglés Grant demuestra que es un actor versátil y que puede enamorar y hacer reír, pero también crear atmosferas de sufrimiento, desconfianza y misterio.

  • ‘Sospecha’ (1941): fue la primera vez que coincidieron. En este film, Grant encarna a un tipo corriente quien acaba casándose con una chica de la alta sociedad. A consecuencia de su atracción por el dinero y las apuestas comienzan a llevar a cabo unos negocios algo turbios. Su mujer (papel por el que Joan Fontaine ganó un Oscar) cree que acabará por matarla. Se trata de “un análisis de la personalidad del protagonista masculino, desde el punto de vista del carácter femenino“. Grant continúa explotando su imagen seductora pero con un fin inmoral y cruel. El interés de este film es ver al actor en un papel de “malo” (siempre según la visión de Lina, su esposa).
  • ‘Encadenados’ (1946): en esta película destacan tres esferas o temas. El romance que protagonizan dos espías en plena Segunda Guerra Mundial, una producción llena de intrigas criminales y como transfondo, el telón del nazismo. La química que hay entre Grant e Ingrid Bergman -gran parte de ella se debe al trabajo del director- es maravillosa y aquí sí, se vuelve a ver a un Grant intrépido y seductor.
  • ‘Atrapa a un ladrón’ (1955): el actor comparte plano con la gran musa de Hitchcock, aunque ambos se lucen por igual. Seguramente el director deseó no rodar esta película pues el escenario fue la Costa Azul francesa y por eso Grace Kelly pudo conocer a Rainiero de Mónaco. Algunos críticos afirman que esta producción destaca más por el carácter amoroso-sexual que por la intriga y el suspense, que hacen de Hitchcock lo que es. Sin embargo, la actuación de Grant es más que buena (y Kelly está demasiado guapa).
  • ‘Con la muerte en los talones’ (1959): su estreno mundial tuvo lugar en la séptima edición del festival de San Sebastián y posiblemente es la mejor colaboración entre director y actor. En ningún momento aburre y consigue que el espectador esté siempre pendiente de lo que ocurrirá después. Vive su -indudable- historia de amor durante la fuga y a todas las chicas nos gustaría ser la actriz Eva Marie Saint en ese momento. Lo maravilloso de está película es que un ‘don nadie’ es confundido con un héroe y acaba convirtiéndose en uno. Esta evolución demuestra que las adversidades de la vida fortalecen a la persona. ¿Quién le iba a decir a un publicista que sería perseguido campo através por una avioneta? En estos años, la imagen de galán cayó un poco en desuso, lo que perjudicó a Cary, gracias a la oportunidad de su amigo volvió a estar en el candelero.

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1 comentario. »

  1. Vale, Alba, acabo de descubrir este artículo tuyo. Con la muerte en los talones fue la primera película que vi de Hitchcock y a día de hoy sigue siendo mi favorita. El guión es fabuloso y Cary Grant… ¿Cómo se puede poner esa cara de no enterarse de nada, tan de bobo? No sé si sabías que Grant le dijo a Hitchcock, cuando llevaba rodada un tercio de la película, que no se estaba enterando de nada de lo que sucedía :) .

    ¡Enhorabuena por tu artículo ;) !

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