Venenos y envenenados (II)
El reino vegetal proporciona al ser humano un sinfín de beneficios, como el suministro de oxígeno, especias saborizantes para las comidas, las utilidades estéticas y decorativas, y cómo no, sus propiedades curativas. Sin embargo, algunas plantas contienen una amenaza oculta capaz de asesinar con una mínima dosis. Cicuta, ricino, estramonio o nicotina son algunos de los nombres asociados a la historia de los crímenes más famosos por envenenamiento.
Si los animales emplean venenos muy rápidos y potentes para atacar o protegerse, los vegetales suelen ser más recónditos y lentos. Algunas plantas solo disuaden a los animales con sustancias repulsivas, pero otras llegan a convertirse en auténticos laboratorios donde se experimenta con la síntesis de múltiples toxinas. Por ejemplo, tan sólo tres miligramos de aconitina, que se encuentra en especies del acónito en montañas, son suficientes para provocar la muerte de una persona.
El aspecto de una planta no es, en ningún caso, un elemento que diferencie a las venenosas de las inocuas. Un paradigma de ello es la célebre cicuta, que posee unas hojas muy similares a las del perejil, aunque se distingue por las manchas púrpuras que la cubren. Los griegos la empleaban para acabar con la vida de los condenados a muerte: el ejemplo más conocido de esta práctica fue el caso de Sócrates, cuyos últimos instantes fueron reconstituidos por Platón en Fedón:
Dijo que le pesaban las piernas y se acostó boca arriba, que así le había mandado aquel hombre, y en seguida el que le había dado el veneno le tocó, y dejando pasar un poco de tiempo, le examinaba los pies y las piernas, y después le apretó fuertemente los pies y le preguntó si lo sentía, y él dijo que no. Y después le volvió a tocar las piernas, y subiendo así, nos mostró cómo se enfriaba e iba poniendo rígido. Dijo que cuando le llegase al corazón entonces se extinguiría […]
Reacciones al envenenamiento
La ingesta de cicuta provocó en Sócrates una parálisis, reacción propia de las plantas cuyas sustancias son alcaloides. También causa una paralización fulminante de los músculos el curare, utilizado por los indios americanos para impregnar sus flechas. En 1917 el servicio secreto inglés evitó un atentado contra el primer ministro David Lloyd George, a quien los conspiradores planeaban asesinar lanzándole dardos impregnados con curare.
Otra familia vegetal es la de las solanáceas, que incluye plantas mortales como el tabaco (su veneno es la nicotina) o la belladona, e incluso otras que además alteran la voluntad de las personas, como el estramonio o el beleño. Estas eran las sustancias alucinógenas que utilizaban en la Edad Media las brujas para elaborar sus famosos filtros de amor.
A las euforbiáceas pertenece el ricino, cuyo aceite se ha utilizado tradicionalmente contra el estreñimiento infantil, a pesar de lo cual sus semillas no pueden comerse: solo con diez de ellas se puede matar a un hombre. Otra planta común de toxicidad extrema es el tejo, cuya dosis mortal es producto de la cocción de 50 a 100 gramos de sus hojas en agua. Cántabros y astures, civilizaciones antiguas de la Península Ibérica, utilizaban el tejo como veneno para suicidarse cuando el enemigo los sitiaba o los apresaba.
Setas mortíferas
Las setas son especies de hongos que, en nutrición, pueden incluirse dentro del grupo de las hortalizas. Unas especies son comestibles y otras son venenosas, aunque no existen reglas que permitan distinguirlas e incluso, a veces, recolectores muy experimentados resultan intoxicados. Especímenes de aspecto similar pueden ser variedades mortales en determinadas zonas, como sucede con la cantarela, deliciosa en Escandinavia pero muy similar a la seta de olivo norteamericana, que aparece cerca de madera putrefacta.
Del mismo modo, la amanitas malolientes suele provocar algunas muertes anuales en Escandinavia porque en su formación es muy similar al champiñón. Un caso muy curioso es el de la falsa colmenilla, más comúnmente conocida como el “fugu de la cocina finesa” por ser letalmente venenosa cruda, pero deliciosa si se cocina adecuadamente.
El mundo vegetal constituye una parte fundamental de la nutrición humana. Éste es uno de los motivos de la atracción que suscitan las plantas venenosas, pero además su conocimiento es muy importante porque de él se pueden extraer principios para ser usados en beneficio propio, como los curativos. Un ejemplo sencillo sería la cicuta, que además de un veneno mortal, es uno de los mejores calmantes contra los dolores que provoca el cáncer.
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Referencia por Bitacoras.com el 17 de Julio de 2009:
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