El voluntariado no conoce la crisis
En tiempos de crisis la economía se contrae, las ventas disminuyen, los viajes caen, y el optimismo tiende a disminuir también. La crisis económica mundial que estamos atravesando desde hace largo tiempo, y que según algunos expertos tiende a remitir, está siendo muy dura para muchas sectores en los que España había asentado las bases de su futuro. Pero, como ya sabemos, la construcción y el turismo no han sido suficientemente fuertes para sortearla, y nos ha azotado de manera cruel, aumentando de manera alarmante las listas del paro.
Pero no ha sido todo negativo aunque parezca ilógico, hay sectores que se han beneficiado de la actual incertidumbre global. Uno de estos sectores es el del voluntariado, el cual ha ido in crescendo, llegando a cotas hace tiempo no vistas.
Los datos
Uno de los estudios que ha explicado este fenómeno es el realizado por FUNDAR (Fundación por la Solidaridad y el Voluntariado de la Comunidad Valenciana) denominado “La contribución del voluntariado de la Comunitat Valenciana a la contabilidad nacional”, en el cual se ofrecen datos muy positivos acerca del voluntariado en la actualidad. Según este estudio, en los tres primeros meses de 2009 cuatro personas se han hecho voluntarias cada veinticuatro horas, en comparación al año 2008 en el que no llegaba a dos en el mismo plazo de tiempo.
Estos datos lo corroboran ONGD’S como Cruz Roja Española, que estima que ha aumentado en un 70% el número de nuevos voluntarios. En el primer trimestre del año 2009, han contabilizado 224 nuevas incorporaciones en comparación con las 139 en el mismo período del año pasado.
Asimismo, el Observatorio del Voluntariado de España apoyado por el Ministerio de Trabajo e Inmigración, sostiene que en tiempos de crisis el voluntariado supone un motor de cambio que genera desarrollo y cambio, y que además actúa como promotor de esperanza.
La realidad
Extrapolando los datos a la realidad más cercana podemos decir que existen testimonios reales de personas que han perdido su empleo y que no han dudado ni un momento en dedicarse a los demás en un tiempo en el que se justificaría actitudes contrarias. Por ello hay que resaltar que la sociedad española, a pesar de las dificultades por las que atraviesa, no pierde nunca su carácter más solidario y humano.
Este es el caso de Kiko Diestro, un camarero que perdió su trabajo hace unos meses y que ahora se dedica a ayudar en el Comité Ciudadano Antisida realizando cursos de informática a afectados por el VIH.
Ser optimistas y trabajar para cambiar la dinámica negativa en la que nos encontramos, así como pensar que hasta en tiempos difíciles es posible realizar multitud de actividades que nos enriquezcan, nos formen y nos hagan mejores personas es una buena forma de sobrellevar esta crisis… y de paso, ofrecemos nuestro tiempo siendo voluntarios.













