Radiografía de un golpe de Estado anunciado
Lo que está sucediendo en Honduras ha venido a confirmar que el remedio terminó siendo peor que la enfermedad. ¿Cuál es la enfermedad? Pues la misma que viene impulsando Hugo Chávez con su llamado “Socialismo del Siglo XXI“: la reelección.
A esto se le suma el hecho de que, como bien recuerda el ex guerrillero salvadoreño y ahora consultor para la resolución de conflictos internacionales, Joaquín Villalobos, “Centroamérica es la región más frágil de Latinoamérica; en ella conviven Guatemala, que fue la dictadura más sanguinaria, El Salvador, el país más violento, dos de los tres más pobres, Honduras y Nicaragua, y, paradójicamente, la más estable de las democracias, Costa Rica”.
Así pues, parece que se ha retornado a la época de los ‘80, cuando Centroamérica sufrió el más sangriento conflicto del continente desde la Revolución Mexicana: casi medio millón de muertos y varios millones de desplazados en una guerra que duró más de una década. Si bien la pacificación de los ‘90 abrió el camino a lo que hasta ahora se pensaba que era la nueva democracia de Centroamérica, el fraude electoral de Nicaragua el año pasado y el reciente golpe en Honduras nos hicieron pisar tierra y mostrarnos que no estamos tan lejos de aquellos años ‘80.
Se veía venir
Manuel Zelaya, de 56 años, es un conservador que asumió su mandato en enero de 2006 con su tesis fundamental, denominada Poder Ciudadano, una forma de gobierno en que las comunidades deciden las acciones de sus instancias de poder. El pasado sábado unos 300 soldados tomaron por asalto su casa particular en Tegucigalpa, mientras que el Congreso nombraba a Roberto Micheletti presidente interino de Honduras. Una jugada que ha mermado el conflicto geopolítico que se viene acrecentando en toda Latinoamérica, gracias a las movidas del siempre polémico Hugo Chávez.
El detonante de lo sucedido fue el inminente referéndum para cambiar la Constitución y poder así obtener la reelección –recuérdese infundada por Chávez, como ocurrió con Ecuador o Bolivia- había creado una crisis política que se hacía cada vez más notoria a través de la negativa del Congreso. Ante aquella traba, Zelaya decidió realizar la celebración de una consulta electoral disfrazada de encuesta, para que así mostrar la posibilidad de que, durante los comicios generales del 29 de noviembre, existiera una cuarta urna para votar por la convocatoria a la asamblea constituyente.
La oposición creció en intensidad hasta devenir en el actual golpe de estado que se vive en Honduras. Y es que aquel proceso no está estipulado en la Constitución, por lo que Zelaya decidió controlarlo mediante el Instituto Nacional de Estadísticas, dependiente del poder ejecutivo.
Golpe es golpe
Si bien la estrategia de Zelaya corresponde a una reedición del modelo chavista, ecuatoriano y boliviano, según el cual se busca entornillarse en el mandato presidencial, justamente apoyado por los países miembros del ALBA, la respuesta de un golpe de Estado es reprochable. Sin duda hay que rechazar el golpe, pero la comunidad internacional debe recordar que esto no debe ser excusa para incentivar a la provocación e intervención de otros países dentro del tablero geopolítico en el cual nos encontramos.
Basta con ver que Bolivia, Ecuador y Nicaragua, al mando de Venezuela, se han convertido en vivaces alentadores de una intervención norteamericana, lo cual se interpreta como una treta para ocultar toda la coyuntura que se vive actualmente en la región, como las expropiaciones de empresas y los cierres de medios de comunicación.
La situación en el país centroamericano es incierta. El Ejército ha expulsado a Zelaya y el presidente sustituto, Roberto Micheletti, se enfrenta al aislamiento internacional y a una huelga general para exigir el retorno del expulsado. La solución pasa por lo que propuso el periodista Miguel Ángel Bastenier: “que vuelva Zelaya, que se olvide del referéndum, y que las presidenciales de noviembre decidan hacia dónde quiere ir el país. El único presidente de Honduras es Manuel Zelaya, todo lo otro es una farsa”.














Notificacion por Nuevos conflictos y tensiones en Latinoamérica : Tinta Digital el 31 de Agosto de 2009:
[...] de estretegia: ¿Los Estados Unidos de Latinoamérica?Rusia y sus ambiciones en LatinoaméricaRadiografía de un golpe de Estado anunciadoObama anuncia el cambio esperado por América LatinaPerú y Chile vuelven a enfrentarse por un trozo [...]
Comment por laverdadporlapaz el 27 de Septiembre de 2009:
En los estados de derecho no se puede permitir que poderes del estado conspiren entre si y con grupos empresariales de poder para tomar decisiones respecto a la conducta presidencial, debemos enmarcarnos en nuestra legislacion, en caso de no estar previstos los casos particulares en la ley se debe entonces buscar los mecanismos legales, tales como proyectos de ley presentados ante el congreso y darle el tramite legal correspondiente.— Es absurdo pensar que una conspiracion es la solucion a un problema que se presenta en casa. Ninguno de los articulos en que se baso la supuesta SUCESION CONSTITUCIONAL le son aplicables al Señor Zelaya. Que no nos sorprendan estos señores que perpetraron el golpe tratando al decir que sera dificil para Zelaya gobernar cuando los demas poderes no estan con Zelaya. En este momento Micheletti no puede gobernar, ya que un gran sector de la poblacion no le deja gobernar, los maestros y las organizaciones sociales estan en su contra, los sindicatos de los hospitales, el INA instituto agrario y muchos mas no estan trabajando como deberia, le desobedecen amparados en el articulo 3 de la constitucion. Entonces a que le tiramos, es golpe de estado, NO SE PUEDE CASTIGAR LA VIOLACION DE LA LEY CON LA VIOLACION DE LA LEY, debio haber un juicio previo, respetando todas las garantias constitucionales y demas medidas que establece el Codigo de Procedimientos Penal