El hermano pobre
Huido en su retiro vacacional, Samuel Eto’o meditaba entre la sorpresa y la indignación una supuesta oferta desorbitante del Manchester City por la que cobraría más de 200.000 euros a la semana si decidía dar el salto a la Premier. Fue el pasado domingo. Casi al mismo tiempo que el presidente Joan Laporta le abría las puertas del Camp Nou, uno de los hermanos pequeños de Eto’o lograba el ascenso a Segunda División B con el filial del Mallorca. Ettien Eto’o caía, tras mucho esfuerzo, en las dulces redes del fútbol profesional.
El deporte está lleno de sagas familiares que se encomendaron por entero a su práctica. Su apellido pasará a la historia, pero lo hará vinculado al nombre de aquel que lo lució más arriba. El resto, los hermanos pobres, se olvidarán.
Las diferencias se notan mucho más cuando se miden en las distancias cortas. Eto’o proviene de una familia de siete hermanos, es en ese punto donde los contrastes son inevitables y las comparaciones llegan casi sin querer.
Por eso nadie recordará que otro de los hermanos de Samuel Eto’o, David, escrutó palmo a palmo las categorías inferiores del fútbol español en busca de oportunidades. A sus 22 años ha pasado por 11 equipos de las ligas de Grecia, Suiza, Ucrania o España. El verano pasado fichó por el Reus de la Tercera División Catalana. A su edad, su hermano mayor ya era titular con el Mallorca en Primera División.
Mikel y Xabi, progresión dispar
Mejor suerte ha corrido Mikel Alonso, aunque su progresión queda muy lejos de la su hermano Xavi, campeón de Europa con el Liverpool y con la Selección Española. Mikel también probó en la Premier con el Bolton, aunque sin demasiada suerte.
En España ha pasado por el Numancia y por la Real Sociedad. El año pasado se vio inmerso en al Ley Consursal que pesaba sobre el club donostiarra y apenas jugó. Esta temporada, con 29 años recién cumplidos, ha conseguido el ascenso a Primera con el Tenerife.
Sin sitio en Primera
En aquella Selección campeona de Europa en 2008 también se encontraba Raúl Albiol. El nuevo defensa del Real Madrid ha crecido bajo la referencia de su hermano mayor Miguel, un futbolista polivalente cuya proyección se ha estancado en clubes de Segunda y Segunda División B.
En Valladolid juega el defensa Javier Baraja. Es hermano del mismo Baraja, Rubén, internacional y estandarte del Valencia CF de las dos ligas. A Iván y Benjamín Zarandona les une un paralelismo similar. El primero ha pasado por las filas de Playas de Gandía, Zamora, Rayo Vallecano o Leganés, siempre dos escalones por debajo del nivel que un día llegó a exhibir su hermano como extremo de Betis y Valladolid.
Es difícil no caer en comparaciones incluso entre aquellas parejas que se mantienen en la élite. Los Gasol, Pau y Marc, triunfan en la NBA pero la diferencia de recursos de juego es sensible entre ellos. Su ejemplo nos recuerda que los apellidos se convierten, en ocasiones, en una carga muy pesada de llevar, también en el deporte.













