Fantasma

Cuentan que un olor extraño recorrió dos noches de la semana pasada. Al principio creyeron que era un perro atropellado, pero el violeta aroma echó por tierra esos argumentos de inmediato.
Era sorprendente que sólo tras la lluvia el perfumado ambiente llenara de ansia a las personas. Doña Martina salió de su casa como a las dos de la mañana, y junto al poste de luz abandonó cuatro ramos de flores, una veladora e incienso. Todos quienes vieron esa escena desde atrás de las ventanas y rendijas no sabían por qué.
En efecto, no conocían el motivo, pero todos estaban de acuerdo en poner ofrenda a ese “fantasma” de “felicidad inusitada”. El motivo de la paranoia vecinal tiene que ver básicamente con que nunca nos hemos acercado al bienestar. Se le siente como una amenaza.













