A las series no les gusta lo empírico
Los fenómenos paranormales venden. O eso deben pensar las productoras y los guionistas que inundan la parrilla con series en las cuales se habla con espíritus, se lucha contra las fuerzas del mal o se predice el futuro. Antena 3 y Cuatro han decido reponer ‘Tru Calling’ y ‘Sobrenatural’, dos títulos que en su momento no tuvieron mucha fortuna pero que han considerado que merecen una segunda oportunidad.
Comienzos para todos los públicos
Mucho antes de ‘Expediente X’, posiblemente la Biblia de este género, la audiencia ya fue deleitada con las aventuras de la bruja Samantha (y su movimiento de nariz), quien intentaba llevar una vida aparentemente normal para salvaguardar la imagen pública de su marido Darrin. No obstante, esta tarea se volvía aún más complicada cuando entraban en escena Endora –madre de Samantha- y la pequeña Tabatha, quien había heredado los poderes de su familia materna.
Aunque ‘Embrujada’ sigue siendo una de las series más largas referidas a esta temática, la imagen blanca y para toda la familia se fue dejando de lado para dejar paso a títulos más intrigantes y cañeros como ‘Buffy Cazavampiros’, la ya mencionada ‘Expediente X’ o incluso ‘Embrujadas’. Fue sobre todo la adolescente ‘Sabrina. Cosas de Brujas’, la serie que continuó esa estela más edulcorada.
Médiums y vampiros, los reyes de lo paranormal
Este tema, pese a que en muchas ocasiones escapa de la lógica y la ciencia más empírica, o quizás precisamente por eso, seduce enormemente al espectador. Antoine-Laurent de Lavoiser, considerado el padre de la química moderna, fue el primero que afirmó aquello de que “nada se crea o se destruye: solo hay alteraciones y modificaciones y hay una cantidad igual de masa antes y después de la operación”. Luego vendría Albert Einstein, quien diría algo similar aunque de manera más popular: “La materia no se crea ni se destruye únicamente se transforma”. Siguiendo las aseveraciones de estos dos científicos, no es incoherente pensar que pueda existir algo más allá, ese algo que se ha convertido en el filón del cine, la televisión y las novelas.
En los últimos tiempos, los espiritistas, médiums y el mundo de los vampiros son los temas más tratados de este género. Por una parte, la novela y película de la saga de ‘Crepúsculo’ han vuelto a aumentar el interés de estas criaturas tan atrayentes que existen en el folclore de gran parte del planeta y que Anne Rice y sus ‘Crónicas Vampíricas’ (entre las cuales destaca ‘Entrevista con el vampíro’) puso tan de moda hace años. Tanto para Rice como para Stephenie Meyer, autora de ‘Crepúsculo’, algunos de los vampiros dejan de ser esos seres demoniacos y siniestros para experimentar el amor y otros sentimientos humanos.
Asimismo, hasta tres series de médiums se han podido ver estos meses en la televisión de nuestro país, y curiosamente las tres protagonizadas por mujeres. ‘Entre fantasmas’, ‘Médium’ y ‘Tru calling’: el éxito de unas chicas que utilizan su don paranormal para mediar y ayudar a los espíritus que todavía siguen entre nosotros, pero que a la vez pueden continuar ejerciendo su profesión y tener una vida normal, deja patente que este género interesa y mucho.
¿Lo paranormal es sólo cosa de chicas?
Parece que sí. La mayoría de protagonistas en este tipo de series suelen ser mujeres, aunque hay excepciones como Fox Mulder –coprotagonista de ‘Expediente X‘- o la serie ‘Sobrenatural’, protagonizada por dos hermanos varones. Quizás pesa aún la creencia de que las mujeres suelen ser las brujas, las que están en contacto con el más allá y otros submundos, o puede que tenga algo que ver aquello de la “intuición femenina”. Posiblemente, todavía sigue vivo ese condicionamiento cultural que separa a hombres y mujeres: ellos, escépticos, han de mantenerse en el mundo físico y empírico, mientras que ellas pueden interesarse por el esoterismo y otras prácticas paranormales.
Sea lo que sea, lo que está claro es que ambos sexos se encuentran entre los fanáticos de este género, y que las chicas, protagonistas de este tipo de series, han vuelto más guerreras que nunca.













