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Adrián Álvarez es de la cosecha humana del '85, y cree que sus padres son un par de guantes de látex porque fueron lo primero que vio al nacer. Tras una agónica etapa en el instituto, consiguió acceder a la carrera de Biblioteconomía y Documentación (ideal para nombrarla con la boca llena de fuet), aunque espera poder estudiar Comunicación Audiovisual. Blog

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El sabor de la derrota

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No hay ningún conflicto bélico que haya dado tantos frutos en el territorio de los videojuegos como la Segunda Guerra Mundial, al menos en el género de los shooters en primera persona. La respuesta a la querencia por esa etapa histórica viene porque, puestos a hacer un juego de disparos basado en un conflicto real, mejor hacerlo de uno conocido por todo el mundo en el que no haya discusión sobre la naturaleza del enemigo. Los nazis siempre serán el enemigo a batir y el jugador no tendrá reparo a la hora de borrarle del mapa.

Un conflicto jugoso

Wolfestein 3D‘, pionero en la primera persona, tenía de enemigos a los nazis, aunque dentro de una historia fantasiosa que recompensaba al jugador en su parte final enfrentándole a un Hitler monstruoso armado hasta los dientes.
Pero el mismísimo Steven Spielberg tuvo que ver con el actual auge de juegos con la temática de la Segunda Guerra Mundial. Después del estreno de ‘Salvar al Soldado Ryan‘ (1998) produjo junto con EA la primera entrega de Medal of Honor‘ (1999) para PlayStation 1. Su enfoque cinematográfico, potenciado en entregas posteriores, lograron que la saga se convirtiera en un éxito de ventas.

Precisamente de ‘Medal of Honor‘ surgieron los cerebros que fundaron Infinity Ward, responsables de los exitosos Call of Duty‘ distribuidos por Activision. La idea era potenciar el realismo y aumentar la intensidad del gameplay,  el resultado es tan exitoso que han superado, y enterrado, a la saga de EA.

Mientras, un equipo de desarrollo que se dio a conocer gracias a una expansión del primer Half-Life‘, Gearbox Software, tuvo la idea de Brothers in Arms‘. La jugabilidad va más allá de ‘Call of Duty‘ y el usuario debe cubrirse y pensar muy bien sus pasos en lugar de avanzar como un poseso. Por si no fueran pocas bondades, la saga de estos soldados bebe de la serie de la HBO Hermanos de sangre‘ y consigue involucrar emocionalmente al jugador con la historia y sus personajes, los cuales dejan de ser meras marionetas para expresar sus propias emociones.

Un caramelo amargo

Es de la última entrega, ‘Brothers in Arms: Hell’s Highway‘ de la que vamos a hablar por su arrebatadora valentía. Un repaso a otros juegos bélicos nos indica que siempre nos ponemos en la piel de algún soldado en medio de una campaña victoriosa de los Aliados: el desembarco de Normandía, Stalingrado, la liberación de Francia, las campañas en el Pacífico… Y si al jugador le falta moral, podrá comprobar que todos los personajes que le rodean se muestran entusiastas y solícitos ante el conflicto. El motivo es doble: el jugador no sólo se pasa el juego, gana la guerra.

En ‘Hell’s Highway‘ esto no es así, empezando por los personajes. Matt Baker, su protagonista, y los chicos de la 101 Aerotransportadora, luchan con honor, pero se sienten abrumados por el conflicto y las situaciones que les toca vivir. Sufren, mueren y el jugador les acompaña en todo momento. Cada baja cuenta. Frente al heroísmo irracional de sus compañeros temáticos, este juego comprende que sus personajes son simples seres humanos en un conflicto extraordinario.

Y luego está la situación: operación Market Garden (os recomendamos leer el enlace), el gran fracaso de los Aliados que alargó la guerra un año más, provocado entre varias cosas por la inesperada fuerza de los alemanes y la desconfianza en la resistencia holandesa. Cuando el juego termina, no hay sensación de victoria, no como en un juego normal. Es una sensación parecida a la de Kane and Lynch‘: la batalla ha terminado pero ¿a qué precio?

Por supuesto, no es un juego perfecto: el uso del Unreal Engine peca de chapucero sobre todo en las primeras fases, donde las texturas no llegan siquiera a cargarse. Cuesta un poco hacerse con el control y para algunos pecará de lento debido a la meticulosidad necesaria para sobrevivir. Y la historia empezó en las dos anteriores entregas, surgidas para Xbox, PlayStation 2 y PC, por lo que el jugador novato puede sentirse ligeramente perdido al principio al tener los personajes fuertes lazos en común.

Pero es sin duda un juego que merece la pena probar, y no sólo por su excelente doblaje, la banda sonora, su diferenciada jugabilidad o su historia, sino porque es de esos pocos que abandonan el culto al ego del usuario, ofreciéndole el final del juego, pero no el final del conflicto. Y consigue hacerte comprender que, para ganar la guerra hizo falta un esfuerzo colectivo y no una hazaña individual.


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