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Alba Muñoz es una barcelonesa licenciada en Humanidades, el año pasado decidió dejarlo todo para ir a Madrid a estudiar Periodismo, la pasión de su vida desde que con 9 años siguió la detención de Luis Roldán escribiendo sus propias crónicas. Blog

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Juego de imposturas en televisión

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La televisión no es real. Ni siquiera cuando una guerra sale retratada en los informativos de cualquier cadena el espectador está viendo la realidad. Jon Sistiaga lo razonó en ‘Ninguna guerra se parece a otra‘ de la siguiente manera: “aunque luego el espectador contemple en un informativo una imagen pavorosa y cruel, pueden estar seguros de que la realidad es mucho peor”.

Esta realidad incolora, insustancial, inodora y fragmentada se concentra en un espacio delimitado que lleva al salón del espectador una impostura: tres minutos de informativo no pueden compararse a un contexto que puede durar meses o incluso años.

No hay dudas de que el mundo es subjetivo y la impostura es algo frecuente, sin embargo el problema radica cuando productoras y cadenas de televisión venden sus productos haciendo creer al espectador que se trata de otra cosa.  Sin valorar productos como ‘Sálvame’ que empezó con la justificación de ser un programa que comentaba los realities de ‘Operación Triunfo’ y ‘Supervivientes’ y ha acabado siendo… ¿un nuevo ‘Tomate’?

La falsedad maquillada, o no…

Siguiendo la estela de Ana Rosa Quintana y su ‘Veredicto’, Telecinco presentó hace poco ‘De buena ley’, un espacio que pretende ayudar a los ciudadanos a resolver problemas típicos del día a día: divorcios, conflictos con los vecinos o desavenencias matrimoniales al descubrir –a través de la policía- que tu marido en vez ir a cazar a la Sierra con unos amigos se ha marchado a Cuba.

La mujer indignada argumenta: “¿A que ha ido allí?, ¿a beberse unos mojitos?, ¿a hacer submarinismo? Venga hombre. Y yo lo que reivindico ahora es que pueda hacer el mismo viaje, por el mismo valor y al mismo sitio para pensarme si me divorcio o no”. Vamos, lo mismo que ocurre hasta en las mejores familias. Qué lástima que los participantes sean actores y que el programa ni lo niegue ni lo oculte. Aunque es habitual que en los programas de juicios se contraten figurantes y se dé un guión a los casos para hacerlos más comprensibles, gran parte del público desconoce que se trata de una simulación.

En la parrilla española tenemos numerosos programas que practican este juego de la impostura. Algunos declaran abiertamente que no todo lo que se ve es cierto mientras que otros se lo han callado y han sido otras emisiones las que han sacado la verdad a relucir. En ocasiones se ha acusado a ‘El diario de Patricia’ o ‘Mujeres y hombres y viceversa’ (MHYV) de contratar a actores ¿cómo es posible que salga gente tan extraña en ‘El diario’ o que una panda de chicos y chicas tan monos ellos tengan tantos problemas para encontrar pareja?

En referencia a MHYV, en este blog se ha descubierto el secreto al publicar lo que parece ser una oferta de trabajo que reza de la siguiente manera: “Para programa de televisión de búsqueda de pareja, se buscan hombres y mujeres de entre 20 y 30 años (…) Interesados enviar CV y fotografías (…) indicando en el asunto MH&V. Buena remuneración”.

El ejemplo de ‘Perdidos en la tribu’ es distinto. Cuatro quiso hacer un estudio sociológico en forma de reality donde tres familias pasan 21 días viviendo con familias aborígenes y gana la cual se haya adaptado mejor. La parte interesante de este formato es observar el choque de culturas y como ambas partes -los españoles y los miembros de la tribu- se conocen y conviven. No obstante pronto se alzaron voces que despotricaban contra el programa.

La Fundación CEAR-Habitáfrica que lleva a cabo su tarea en Namibia protegiendo las poblaciones bosquimanas ha acusado de perjudicar a las tribus ya que les pagaban con dinero -que algunos aborígenes gastaron en comprar alcohol-, sacaron a los niños de las escuelas mientras duró el rodaje e hicieron desplazarse a la tribu algunos kilómetros de su poblado. Alguna tribu no vivía en chozas sino en chabolas de metal y en su vida diaria no vestían con taparrabos.

Cuestión de ética

‘Perdidos en la tribu’ deshizo parte del trabajo de los cooperantes, abusando de los integrantes de las tribus y mostrando unas costumbres que no eran reales, engañando así a la audiencia. Si vamos al supermercado a cambiar cualquier producto que no ha resultado ser lo que pensamos ¿por qué no nos rebelamos cuando la televisión nos ofrecen algo que es mentira?

Cuando nos acercamos a un escritor o un compositor, no se sabe dónde termina el impostor y empieza el escritor, pues seguramente todo es impostura. Es lo que se llama narrador no fiable, una manipulación acordada por ambas partes, aquel que crea el producto y quien lo consume. ¿Le podemos dar la misma manga ancha a la televisión aunque no se haya producido este acuerdo inconsciente y acabemos por creer que lo que vemos es verdad?

El espectador televisivo se ha sentado en el sofá de manera pasiva acogiendo sin reparos todo lo que le llega sin hacerse casi preguntas. Esta es una de las claves de la existencia de la telebasura y de aquí también se puede extraer otra reflexión… ¿la telebasura es sólo la prensa rosa más carroñera o también esos circos que a medias montan productoras, cadenas y programas que mienten deliberadamente?


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1 comentario. »

  1. yo estoy pidiendo la loteria de colombia es un juego infantil me lo muestran…..XD
    graxia
    ATT:laura daniela duarte lozano muak XD

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