Mestizaje: el arma cultural
Dice el Diccionario de la Lengua Española que el mestizaje es el “cruzamiento de razas diferentes” y, en otra de sus acepciones, matiza: “mezcla de culturas distintas, que da origen a una nueva”.
Aunque resulte difícil adaptarse a este último concepto, pongámonos a imaginar un lugar intermedio entre lo homogéneo y lo heterogéneo que da lugar a una sociedad más rica que, sin perder sus valores tradicionales, adopta los de otras culturas así como todas ellas se apropian de nuevas tendencias. Una cultura nueva y diversa, mezcla de otras tantas.
Ese fin podría impulsar un movimiento, no tan alejado de la realidad, como es el mestizaje, una corriente que sobre todo tiene tendencias culturales y que bebe de cualquier punto geográfico, aunque tiene especial relevancia entre aquellas manifestaciones que aúnan América Latina y España.
En este caso el mestizaje tiene un mayor sentido, dado que de la colonización surgieron los primeros mestizos y es ahora, en un mundo globalizado, donde el sentimiento de pertenencia a un grupo más amplio es necesario para sobrevivir y sentirse arraigado. Tal y como lo leen. La mezcla nos hace más amplios de miras y refuerza nuestra posición dentro de un grupo.
Dónde encontrarlo
Así, esta coriente cultural silenciosa se manifiesta en diversos ámbitos, pero tiene mayor repercusión en la música. Tal vez porque en este caso nunca se separaron tanto como para perder el hilo a un lado y otro del charco, tal vez porque los músicos viven en constante búsqueda de la innovación y nuevas culturas son nuevos sonidos con los que cambiar el ritmo.
De esta forma, los más aventureros prueban ritmos de la cumbia en sus canciones aflamencadas y otros aprovechan el sonido de la guitarra española para la sala. Y siendo más amplios y recogiendo también la influencia de otros lares, nacen el reggaeton, el hip hop en su versión latina, el flamenco-fusión, el pop español, la nueva copla, el pop mexicano, las boleros convertidos en baladas y un sinfín de músicas que varían su morfología a medida que cambian de geografía sonora.
Diferente es también, por contagio, la danza, que una vez sale del estereotipo, puede incluir movimientos de cualquier índole y que aúna el sentimiento latinoamericano con la tradición española, influeciada a su vez por su pertenencia europea.
A la vanguardia de todas las corrientes culturales está siempre una rama no siempre contemplada como tal, como es la moda. Aunque hoy la influencia sea la Sabana africana, ayer lo fue Ibiza y mañana será Cuba. Y en cualquier parte del mundo uno puede reconocer las infuencias de su tierra, bien porque se llevan o bien porque la emigración se hace con maletas.
En gastronomía, otro arte en constante cambio, la fusión iberoamericana está más presente que nunca y uno se transporta una vez más, esta vez a través del sabor con tapas españolas servidas en pleno Buenos Aires o ceviches acompañados de callos (si el estómago aguanta tal mezcla) en una taberna de Madrid.
En la pintura, donde las fronteras no existen, cada uno tiene su forma de entenderla y eso la hace internacional, heterogénea. Hace que se empape sobre todo de un movimiento iniciado por Frida Kahlo, artista representativa de México en todo, que se convierte también en imagen de toda la comunidad latinoamericana para acabar representando a un continente con una pintura influida, tal vez, por Miró o Picasso, estandartes españoles.
Y así podríamos seguir con el cine y sus producciones conjuntas, cada vez más comunes y de repercusión internacional, la literatura, la televisión, la fotografía y cualquier ramificación donde se puedan expresar emociones, porque el mestizaje es un movimiento es el arma cltural que no destruye fronteras pero que se las salta para enriquecer a las personas.














Comment por Fernando el 05 de Julio de 2009:
Sin duda, la mezcla es lo que nos enriquece. No entiendo cómo muchos se niegan a esta combinación de diferentes maneras de pensar, de sentir, de creas, de hacer y de vivir. Somos mezcla desde que nacemos, independientemente de dónde vivamos y de dónde digamos que somos. Hoy en día, cuando la interculturalidad es el paradigma para hacer de este mundo, un mundo más humano y variado, aparecen algunos blandiendo la bandera de la incomprensión, el rechazo y el racismo. No tiene sentido. Por más que nos empeñemos en negar lo evidente. Somos mezcla. Y seguiremos siendo mezcla.
Comment por sdalkdfa el 23 de Septiembre de 2009:
me cago en la multiculturalidad. Engañabobos. He visitado América, y no recomiendo que se case nadie con otra raza que no sea la blanca, si eres blanco. Porque nos estan engañando como a tontos.
El resto de mezclas culturales, ok. Pero forman parte del mismo proceso. Informaros y no dejeis q os engañen.