La televisión que se ve en América Latina
Tal como apunta Lorenzo Vilches, coordinador del Observatorio Iberoamericano de Televisión (OBITEL), quien se acerque al estudio de la industria televisiva de Latinoamérica sin conocerla bien puede cometer el error de generalizar demasiado pensando en América Latina como un todo y que lo único que producen son las telenovelas que tan famosas se hicieron en nuestro país allá por los años ‘80.
OBITEL se creó con la intención de “estimular la cooperación de especialistas y el intercambio de conocimiento”; a tal fin está formado por investigadores España, Portugal, Estados Unidos, Chile, Colombia, Brasil, México y Argentina, los cuales se reúnen periódicamente para hablar del mercado común.
Vilches replica que la realidad es más compleja. El sur de América no es “simplemente el patio trasero de Estados Unidos”, cada país tiene sus propias estructuras que le diferencian del resto y sí, también existen programas de telebasura, pero su oferta de formatos de contenido social y educativo es amplia. ¿Es éste un racionamiento objetivo o más bien demasiado confiado?
De EEUU a la interdependencia asimétrica
Los distintos estudios sobre la influencia estadounidense en la oferta de contenidos televisivos han proporcionado conclusiones en ocasiones demasiado contradictorias. Según los académicos Antola y Rogers, ya desde 1984 países como México, Brasil, Argentina y Venezuela habían pasado de ser importadores a convertirse en exportadores de contenidos y el hueco dejado por los productos estadounidenses era gradualmente ocupado por los de origen latinoamericano. En Brasil, por ejemplo, los productos televisivos importados de Estados Unidos habían disminuido de un 60% a un 39%.
Pronto esta visión tan optimista y que años después recogería Vilches, fue negada por el investigador Varis, quien afirmaba que en 1984 las dos terceras partes de la producción provenían del vecino del norte. Sin embargo, alegó que empezaba hacerse patente un fenómeno al cual hasta ese momento no le habían dado mucha importancia y al que se le denominó ‘imperialismo revertido de medios’. Países como México, gracias a los millones de latinos residentes en Estados Unidos, tenían un vasto nicho de mercado que explotar y lo aprovecharon desde los sesenta con Televisa y Univisión. A mediados de los ochenta importaban el 34% de sus contenidos, llegando a estar muy presentes, aunque nunca del mismo modo en que lo estuvo la producción de Estados Unidos en el sur del continente.
No obstante, el proceso natural de Latinoamérica ha sido sobre todo hacer negocios e intercambiarse productos televisivos entre ellos, proceso que ha culminado, finalmente, en la televisión multiestatal latinoamericana TeleSUR, cuyas emisiones se iniciaron a mediados del año 2005. Con base en Venezuela, integra a todos los países con la intención de poner en común una lengua y unos valores similares. Este continuo feedback ha sido explicado por la tesi de la proximidad cultural: normalmente, las personas se acercan a todo aquello que más se parece a lo que es propio.
¿Cómo es la televisión de Latinoamérica?
Los contenidos regionales o locales (como culebrones, informativos o programas de variedades) se emiten principalmente de lunes a viernes, dejando el fin de semana para las películas, de las que ocho de cada diez son estadounidenses. El producto americano resulta barato por lo que se ha llamado ‘descuento cultural’: un producto se vende más barato si la proximidad cultural es mayor, porque resulta menos atractivo, por lo que el mismo producto se venderá más caro en Canadá.
Los géneros que más tratan son la ficción –más de la mitad de la ficción son telenovelas- y la información, que ocupa alrededor del 33% de tiempo en pantalla. En cambio, sólo hay un 12% de formatos infantiles y de variedades y únicamente un 2% de programas culturales. Estos porcentajes cambian dependiendo del país, igual que su relación con la política, especialmente en países como Venezuela o Cuba, donde no hay libertad de información y la preagenda es dictada casi integramente por los dirigentes.
Aunque parezca extraño, las telenovelas asiáticas causan furor en gran parte en los países de la región. La duración de estos culebrones va de 15 a 25 capítulos, así el espectador no se aburre y se evitan los giros argumentales tan extraños y a veces irrelevantes que se dan a veces con el único propósito de alargar más la serie. Los temas son generales, pero muestran la cultura y el pensamiento asiático y, aunque son apasionadas, no exageran los sentimientos.
Sobre el total del producto extranjero, el 90% es de origen estadounidense, el 6% japonés (sus telenovelas son las que más triunfan entre las asiáticas) y sólo un 2% de España.
América Latina y España: una relación a medio construir
Si a un español se le pregunta qué tipo de programa se asocia con Latinoamérica seguro que dirá los culebrones, ya que decenas de ellos han triunfado en nuestro país. ‘Pasión de gavilanes‘, ‘Esmeralda‘, ‘Cristal‘, ‘Gata salvaje‘… hay infinidad de títulos con una característica general: la exaltación de las emociones y sentimientos. O si no, otras telenovelas como ‘Yo soy Bea‘ o ‘Sin tetas no hay paraíso‘ se reinventan para que aumente la proximidad cultural antes citada.
A pesar de que no suelen verse muchos programas españoles, especialmente en abierto, España está presente con TVE Internacional y Antena 3. Además, hay personajes que han obtenido cierta fama, como Karlos Arguiñano, que en 1996 tuvo un programa diario en Argentina.
En cualquier caso, aunque hablemos un mismo idioma y esto ya parezca suficiente para compartir cultura, aún hay mucho por hacer.














Comment por Emireth carvajal el 23 de Mayo de 2009:
Lo que todos ustedes conocen como latinoamerica, no es más que el fragmento de un mapa. Y es que a pesar de estar ubicados tan cerca, todos nuestros pueblos son diferentes. La programación televisiva de un país es muy distinta a la de otros. El chavo del ocho es lo único que compartimos.
Comment por Emireth carvajal el 23 de Mayo de 2009:
En méxico, últimamente se producen telenovelas de muy mala calidad. Pero durante la década de los 80’s, este genero vivió su máximo esplendor, con la extraordinaria ‘cuna de lobos’ y la dulce historia infantil ‘carrusel’. En los 90’s se transmitió toda una obra maestra del suspenso ‘atrapada’. La inolvidable ‘valeria y maximiliano’. Y la clásica ‘corazón salvage’. De esta década, me gustaron ‘de pocas pocas pulgas’ y ‘tío alberto’.
Comment por lourdes el 08 de Enero de 2010:
es algo interesante a mi que soy productora de a mentiras me gusta la tipo historia