España y Latinoamérica, atrapados en la Red
En la jerga del desarrollo económico, tan dado a eufemismos con los que edulcorar la triste realidad, hay pocos conceptos tan expresivos como el de brecha: como heridas y fracturas que son en el tejido social, hablamos de brechas salariales, de brechas culturales, y de brechas sanitarias para referirnos a carencias concretas que sufren diferentes segmentos de la población mundial por motivos socio-económicos, y que desembocan en un círculo vicioso de problemas de desarrollo.
La brecha digital, concretamente, se refiere a las diferencias que existen entre las comunidades que tienen y que no tienen acceso a las nuevas tecnologías, especialmente a internet. En una economía globalizada, este déficit supone una seria barrera para el crecimiento económico, en su sentido más amplio y es, por lo tanto, uno de los problemas que más preocupan a la comunidad internacional, desde la Unión Europea a la ONU, que dentro de su Programa de Desarrollo (el UNDP) se ocupa especialmente de promocionar campañas de alfabetización digital: un aspecto en el que la Iberoamérica de habla hispana parece destacar ligeramente sobre el resto del mundo, pese al escalón que parece existir con respecto al resto de países europeos y americanos.
Crecimiento sostenido a ambos lados del charco
En los últimos siete años, Latinoamérica ha septuplicado el número de usuarios de internet, según señala el estudio ‘Usos de internet en Latinoamérica‘ (UIL), realizado por Tendencias Digitales con datos de 2008. En total, en los países americanos de habla latina tiene acceso a la Red un 24% de la población (unos 140 millones de personas), lo que supone el 10% de los usuarios globales de internet: un dato muy por encima de la proporción de la región dentro de la población mundial.
No obstante, este dato queda aún muy por debajo del 37% en el que la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación sitúa la penetración de internet en la población española. Estos dos estudios, pese a haber sido realizados por diferentes agencias, nos permiten comparar algunos aspectos de las conexiones y los hábitos de los internautas de ambos lados del charco de una forma relativamente actualizada, ya que los datos oficiales de los organismos internacionales tienden a presentar realidades más pasadas que presentes, dada la vertiginosa expansión de la Red en estar regiones.
Lamentablemente, la desventaja de los estudios privados es que, pese a contar en este caso con una elevada relevancia internacional, presentan un importante sesgo por su carácter voluntario: el hecho de que quienes participan en las encuestas lo hagan por su propia iniciativa tiene un impacto sobre el resultado final, en el sentido de que las cifras pueden dibujar un escenario más optimista de lo deseado. A esto hay que sumar las diferencias entre los países americanos, que se presentan en conjunto para simplificar el análisis pero que muestran entre sí diferencias considerables en algunos aspectos: la penetración de internet ronda el 40% en Chile, mientras que en países como Ecuador sólo supera ligeramente el 10%.
Lo que hacemos en la Red
Teniendo esto en mente, al comparar ambos trabajos se observa entre los países analizados (México, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Venezuela, Puerto Rico, Costa Rica y Ecuador, en el caso del UIL; España, en el de la AIMC) unos usos muy similares de la Red por parte de los cibernautas: el envío de correos electrónicos y las consultas en buscadores son en todos ellos los usos principales que se le dan a la Red, seguidos por las descargas de archivos multimedia (uso que en ambos estudios se cifra en el entorno del 60%) y las redes sociales (Facebook, principalmente), que utilizan con frecuencia uno de cada dos encuestados. De forma adicional, las transacciones económicas comienzan a ser algo cada vez más común y uno de cada cinco latinoamericanos realiza alguna compra por la Red a lo largo del año, frente al 67% de los internautas españoles.
Sin embargo, pese a estas coincidencias en el uso que se hace de internet, la forma de acceder a la Red es muy diferente. Con la excepción de México y Puerto Rico, en Latinoamérica la navegación se realiza principalmente desde cibercafés: un fenómeno que ya no se da en España, donde lo más común es conectarse a internet desde casa o el trabajo. De igual forma, las velocidades de navegación son muy distintas, y aunque en Latinoamérica la banda ancha comienza a despegar, en España la mitad de la población se conecta a través de líneas de más de 3 megas (aun siendo el país con el acceso a internet más lento de Europa).
El balance final es positivo en ambos casos al compararse con la situación mundial, pero negativo al compararse con sus referentes más cercanos: aunque se está reduciendo la brecha, tanto EEUU, en el caso de Latinoamérica, como la media europea, en el caso de España, presentan un mayor desarrollo en el acceso y el empleo de internet como herramienta comercial, una diferencia existente también, aunque en menor medida, entre ambas regiones. La principal consecuencia de esto es la pobre posición del español en la Red, en relación con su importancia en número de hablantes: pese a ser el tercer idioma más hablado del mundo, es el cuarto en presencia en la Red y tan solo el noveno en una página de referencia como Wikipedia. De esta forma, potenciar el español se presenta como uno de los grandes desafíos del futuro cultural y económico de ambas regiones.













