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Carlos Solanillos nació en Carabanchel Bajo en 1985, estudió Periodismo y se fogueó a base de traducir y redactar teletipos. Tras pasarse al lado oscuro, paga sus facturas trabajando en un gabinete de comunicación mientras termina la carrera de Economía. Blog.

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El spam: el lado oscuro del e-mail

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La relación del yin y el yang, la dualidad existente en el universo, es uno de los conceptos clave del Tao Te Ching: todo lo que existe está en continua evolución, como fruto del permanente enfrentamiento entre opuestos.

Pasividad y actividad; luz y oscuridad; blanco y negro; lo positivo y lo negativo… Así, dando una pequeña patada al concepto taoísta, podríamos entender que el que todo lo bueno tenga algo de malo es un hecho probado a lo largo de la historia mundial: las coloridas flores primaverales traen consigo los alérgenos del polen; la felicidad del enamoramiento puede llevar de la mano la angustia del rechazo; y en el mundo de internet, la comodidad del e-mail tiene como contrapunto la existencia del spam.

El spam o correo basura es el nombre que reciben todos los mensajes no solicitados que llegan al correo electrónico (o a los foros y comentarios de una bitácora), generalmente con fines comerciales, publicitarios o lucrativos. Aunque su efectividad es casi nula (la estadística más mencionada es que sólo recibe respuesta uno de cada 10.000 mensajes), dado que habitualmente su envío se realiza de forma masiva y sin apenas coste, el éxito de un solo correo suele compensar el escaso tiempo dedicado.

El término tiene su origen último en un producto cárnico llamado spam, similar al magro de cerdo, que alcanzó de un gran éxito comercial entre los años cincuenta y sesenta gracias a su revolucionario envase: una lata de hojalata que se abría tirando de una anilla. Aunque este sistema fue inicialmente pensado para agilizar la alimentación de las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, en los bares y restaurantes se hizo rápidamente popular añadir por sistema el spam en los menús, pese a que su sabor dejaba indiferentes a muchos de los clientes.

De esta forma, ya en los setenta, los Monty Python se mofaron de la saturación del cerdo enlatado en uno de sus números más célebres, ‘Spam!‘, en el que la palabra se repetía en tal número de ocasiones que, cuando comenzó el fenómeno del correo basura en los ochenta (el primer spam data de 1978), la asimilación del término fue casi automática.

Se estima que más de un 95% de los mensajes que recorren la Red son spam, y aunque no se le considera como una amenaza de seguridad, las molestias que genera, la posibilidad de que se produzcan intentos de estafa y la vulneración del derecho a la intimidad hacen que el envío de correo basura se considere en España un delito perseguido por la Agencia Española de Protección de Datos y castigado con multas de hasta 150.000 €.

En la actualidad, la mayoría de los servicios gratuitos de correo electrónico incorporan filtros muy eficientes contra el correo basura, pero para evitar las molestias que generan y la posibilidad de que saturen la cuenta de correo conviene seguir una serie de sencillas recomendaciones entre las que destacan los tres siguientes:

  • No seguir las cadenas de correo. Sin ser conscientes de ello, muchas veces son los propios usuarios los que envían spam en forma de los típicos correos reenviados, desde presentaciones en PowerPoint a los denominados hoaxes: bulos y leyendas urbanas que pasan de boca en boca aprovechándose de la inocencia de los remitentes. Por ello, hay que desconfiar antes de darle a reenviar.

  • Evitar difundir públicamente la cuenta de e-mail. Muchos spammers utilizan programas de rastreo automático para hacerse con una base de datos de cuentas de correo a las que enviar sus mensajes de forma indiscriminada. Por ello, es recomendable evitar, en la medida de lo posible, escribir la cuenta de correo completa o, si se hace, disfrazarla sustituyendo el símbolo de la arroba (@) por la propia palabra completa (pacogonzalezARROBAloquesea.com). Además, es también aconsejable crear una cuenta de correo web gratuita para las páginas que requieran de registro y no sean importantes.

  • No responder a correos de baja de servicios que no hemos pedido. En los casos de los correos comerciales, la Ley exige que se indique una dirección de correo electrónico a la que dirigirse para pedir que dejen de enviar publicidad a nuestra cuenta. Sin embargo, muchas empresas aprovechan esto para enviar spam e identificar las cuentas de correo que siguen activas. Salvo que conozcamos la compañía en cuestión, lo más recomendable es añadir manualmente la dirección desde la que se envía el correo basura al filtro de spam.



No obstante, conviene revisar de vez en cuando la carpeta de correo no deseado por si acaso el filtro confunde un correo sí deseado con spam: el verdadero hallazgo del remedio contra las alergias o la respuesta amorosa que esperábamos pueden ser la parte positiva de nuestro taijitu particular.


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