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Javier L. Sicchar nació en Lima (Perú) el 29 de agosto de 1976. Estudió Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, por cosas que hasta ahora no logra entender. Finalizada la carrera, estudió una maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana y terminó una segunda especialidad en Periodismo. Actualmente, colabora para el semanario Iquitos al día y trabaja como responsable del centro de recursos educativos de un colegio en la capital de Perú.

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¿De dónde es Daniel Alarcón?

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Autor peruano que escribe sobre Perú, pero lo hace en inglés. Ha vivido en Estados Unidos desde niño. Su libro de cuentos: ‘War by candlelights’, fue finalista del premio PEN/Hemingway 2005 para el mejor debut literario en ese país.

Alfaguara la publicó en español con el título: ‘Guerra a la luz de las velas’ (2006). La mayoría de sus personajes son marginales, que habitan lugares arrasados por una guerra interna, que carecen de expectativas sobre el futuro. Su segundo libro es una novela titulada: ‘Lost city radio’, traducida y publicada también por la misma editorial con el título ‘Radio ciudad perdida’ (2007). Novela que trata sobre la búsqueda, la pérdida de seres queridos y la perversión de ciertos valores, incluso de la conciencia misma, después de una guerra civil.

Esta vez el peruano norteamericano no habla de un país en concreto, con nombre y ciudades reconocibles, es un país cualquiera en América Latina que ha pasado por ese tipo de traumas. Alarcón afirma que no hay referencias concretas ni al marxismo ni al maoísmo: “asuntos que interesan menos a las nuevas generaciones, hartas de etiquetas de izquierda o de derecha”.

Ser de aquí y de allá: la literatura sin fronteras

Dos vertientes se extienden, la primera: sobre el nacionalismo en la literatura y la segunda: que trata sobre el desarraigo o la idea de que la literatura no tiene un país propio. De todas maneras el análisis siempre estará sujeto a críticas de un lado y del otro.

Todo estudio está arraigado a cierta historia literaria, de su influencia en otras lenguas. Así pues, hablamos del Romanticismo nacido en Alemania o la influencia de la literatura alemana en la literatura universal. El Siglo de Oro español o el Modernismo latinoamericano.

Vladimir Nabokov, por ejemplo, nació en Rusia, ha escrito sobre Estados Unidos, se ha nacionalizado estadounidense y es considerado como escritor de ese país. Estamos hablando acaso: ¿de la calidad literaria o del país de origen?¿Es posible separar el viaje de Humbert Humbert, en la novela ‘Lolita’, por páramos estadounidenses esacabulléndose por causa de ese amor afiebrado que sentía por la púber Dolores Haze? Al menos yo no puedo.

Alberto Fuguet en una entrevista que le hizo a Daniel Alarcón para la Revista de Libros del diario El Mercurio y publicado luego en su blog, comenta sobre la nacionalidad del escritor: “Fresan dice que el país de un autor es su biblioteca. ¿Dónde vives ahora? No sólo geográficamente”. Alarcón parece responder con cierta emoción: “Si lo que Fresán dice es cierto, mi país natal es Rusia. Me he nutrido de Dostoyevsky y Chéjov desde que tenía uso de la razón. Ahora vivo—o intento vivir—entre la crueldad de Rulfo, la poesía de Faulkner, la elegancia de Chéjov, la tristeza de Bolaño, la imaginación de Calvino”.

Buscamos el país en todas partes, buscamos íconos. Un chileno puede hablar de su premio Nobel, Pablo Neruda, o de su goleador histórico, Iván Zamorano, que jugó en el Real Madrid y el Inter de Milán, nada menos, un argentino endiosa a Maradona, grita, ¡grande Charly!, cuando escucha cantar al desenfadado y casi sin voz, Charly García, así mismo hincha su pecho intelectual cuando recuerda a Borges, así como un español habla de Cervantes, un inglés de Shakespeare. La idea de incluirlos como parte del repertorio nacional y cultural obedece sobre todo a una necesidad de pertenencia.

En el caso peruano, tan golpeado durante muchos años  por la violencia política, emerger en un mundo globalizado se vuelve una forma de ser peruano. Incluso, ahora se sabe (con la señal de cable más estandarizada) que alguien puede ver la insoportable liga italiana, sólo por darse el gusto de ver jugar al Loco Vargas en la Fiorentina, te enteras de la expectativa que causó el jueves 30 de abril de este año, cuando pasaron por señal abierta (Frecuencia Latina) la semifinal de la UEFA entre el Hamburgo y Werder Bremen donde juegan los delanteros Paolo Guerrero y Claudio Pizarro respectivamente.

Bryce Echenique concluye que la patria está donde están los amigos. Daniel Alarcón es peruano de nacimiento y escribe sobre temas que tratan sobre el Perú, por tal parecen asumir algunos, es de los nuestros ¿Por qué no? o ¿Por qué sí?

Tratando de responder

Cuando Fuguet en la misma entrevista para Revista de Libros, le pregunta al escritor de ‘Lost city adrio’, si le gustaría ser considerado parte de la literatura peruana, él le responde en tono coloquial: “Sería un orgullo, un golazo de media cancha. Si mi viejo arequipeño y madre limeña, quienes nunca se imaginaron vivir en Alabama, y menos criar hijos en esa provincia perdida de Gringolandia, si ellos pueden ser norteamericanos, ¿por qué yo no puedo ser peruano?”

La globalización ha marcado una pauta, debido a que es fenómeno cuyo nivel de expansión ha permitido que se abran espacios de integración activa tanto a nivel económico, político y cultural. No vamos a detallar en qué medida este fenómeno puede ser excluyente, no es el tema. Sino que en ese sentido, hoy por hoy, un escritor puede escribir sobre diferentes contextos y ser considerado escritor de un país, porque radica en éste, porque nació en el mismo. Volpi, forma parte de la literatura mexicana, sin embargo las críticas inicales giraron en torno a que era muy difícil considerarlo parte de la literatura nacional ya que no escribía sobre ese país.

En tiempos de internet, donde los blogs, el messenger, twitter, ya no es posible establecer criterios meramente nacionales, los criterios de socialización cambian. Para el estudioso Nelson Manrique en un ensayo publicado para el libro ‘Estudios Culturales: discursos, poder, pulsiones’, menciona que debido a los cambios que se están dando, “el desarrollo de la cultura nacional tendrá que ser profundamente revisado”.

Leyendo un poco sobre el tema de las nacionalidades en la literatura, hubo hace algunos meses algunos dimes y diretes entre los blogs de un grupo de críticos y escritores peruanos en torno a una exposición que hizo Ivan Thays en la 4a Feria del libro de la ciudad de Trujillo en Perú, sobre la mentada literatura peruana en contraposición con la idea de literatura latinoamericana. Para Ivan Thays, por ejemplo, Roberto Bolaños en Estados Unidos no es visto como un escritor chileno, sino como un escritor latino, algo similar sucedió con el fenómeno del Boom de la Literatura Latinoamericana. Cortázar, Donoso, Vargas Llosa, García Márquez, eran representantes de la literatura del otro lado del mundo. El post pueden leerlo completo desde aquí.

A fin de cuentas

Alarcón fue considerado por la revista Granta como uno de los autores norteamericanos menores de 35 años y Junot Díaz ganó el premio Pulitzer del año pasado por La maravillosa vida breve de Oscar Wao’. Para Julio Ortega, en un artículo salido en el diario El País, afirma que cuando se lee a Junot Díaz:. “La inmediatez oral de su inglés callejero es intensa, emotiva y gestual. No se trata de bilingüismo ni mucho menos del spanglish, sino de la fluidez del español como substrato del inglés suburbano”.

Asistimos entonces a otra revolución, a lo mejor multicultural, en la que confluyen los conceptos de transculturización, heteregoneidad y otros factores, de dónde importa lo que somos, claro está y, sobre todo, qué queremos, hacia dónde vamos o como el mismo Alarcón afirma cuando es entrevistado para el diario El Comercio de Perú: “yo me siento peruano y estadounidense al mismo tiempo. Uno tiene derecho a formar parte de varios grupos y países”.

Uno tiene derecho a ser ciudadano del mundo, parece estimar Alarcón, en ello radicará su propia identidad, que a donde vaya será tan peruano como el cebiche o con aires de estadounidense al estilo McDonalds.


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3 comentarios. »

  1. Sobre su último libro, una reseña aquí:

    http://0enliteratura.blogspot.com/2009/09/el-rey-siempre-esta-por-encima-el.html

  2. Aquí una interesante entrevista a Daniel Alarcón hecha por Rodolfo Ybarra:

    http://rodolfoybarra.blogspot.com/search?q=daniel+alarcon

  3. Lo leí, interesante como mencionas.Se expone allí los móviles que empujan sus ficciones, entre otras cosas claro está.

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