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Carlos Solanillos nació en Carabanchel Bajo en 1985, estudió Periodismo y se fogueó a base de traducir y redactar teletipos. Tras pasarse al lado oscuro, paga sus facturas trabajando en un gabinete de comunicación mientras termina la carrera de Economía. Blog.

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¿Se puede ser pirata sin barco?

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Con el auge de internet, el término ‘piratería’ ha ido poco a poco recibiendo un mayor número de significados, hasta el punto de que actualmente casi todo el mundo se reconoce como ‘un poco pirata’ sólo por el hecho de haber descargado del eMule una canción, serie o película. En algunos casos la condición de pirata se declara con orgullo, como es el caso del buscador nórdico The Pirate Bay, quizá por la visión romántica de esos marinos de bandera negra que surcaban los mares enfrentándose a poderosas flotas de navíos imperiales.

Sin embargo, para muchos otros la ‘Canción del  pirata’ sigue viva hoy día no tanto por su célebre estribillo (Que es mi barco mi tesoro, / que es mi dios la libertad, / mi ley, la fuerza y el viento, / mi única patria, la mar) como por los malos hábitos que destaca: En las presas / yo divido / lo cogido / por igual; / sólo quiero / por riqueza / la belleza / sin rival. Y en este caso, la piratería deja de ser un acto de rebeldía para ser un delito equiparable, como mínimo, al robo… Una idea que cada vez está más difundida, pese a que ningún juez haya considerado a nadie culpable de un delito por descargar películas de programas como el bitTorrent.

La duda que surge es, pues, qué se entiende por ‘pirata’ en internet y si es correcto utilizarlo, como cada vez se observa con más frecuencia en los medios, para designar supuestos delitos contra la propiedad intelectual. ¿Vaticinó acaso Espronceda, allá por el siglo XIX, las repercusiones que tendrían los programas de P2P, o debe la piratería seguir limitándose sólo a la mar?

La retórica como arma

En un reciente artículo, el profesor K. Matthew, de la estadounidense Universidad de Siracusa, criticaba el empleo tergiversador del término ‘piratería’ que hacen la industria audiovisual, argumentando que se aleja no sólo de la raíz etimológica de la palabra, sino también del concepto que la gente tiene de la piratería.

En español, la acepción clásica de ‘pirata’ se refiere a la persona dedicada al abordaje de barcos en el mar y tiene su ejemplo más actual en los incidentes que se producen cerca de la costa de Somalia. La piratería, así, se entiende como el ejercicio del pirata, como el robo y la destrucción de bienes y su empleo en todo lo relacionado con descargas o intercambio de películas se vincula directamente con el pillaje y el robo.

Sin embargo, hasta hace no mucho tiempo, ser un pirata era algo mucho más complicado. El pirata informático era, según define el ‘Diccionario panhispánico de dudas‘, una “persona con grandes habilidades en el manejo de ordenadores, que utiliza sus conocimientos para acceder ilegalmente a sistemas o redes ajenos”: un hacker, recurriendo a la lengua inglesa. En este caso, el término tenía bastante sentido: en ambos casos (piratería tradicional e informática) se trataban actividades claramente contrarias a la ley, existía un abordaje y, en muchos casos, había una voluntad de enriquecimiento ilícito. ¿En qué momento comenzaron estos hábiles pillos a interesarse por la industria audiovisual?

Para entender la popularidad de este nuevo giro lingüístico hay que remontarse a los siglos XVIII y XIX. Por estas fechas, el impulso de la Ilustración dio lugar a la profusión de copias no autorizadas de libros en los territorios europeos de ultramar y los editores comenzaron a hablar de los libros vendidos sin su aprobación como ‘ediciones pirata’: ediciones de libros llevadas a cabo “por quienes no tienen derecho a hacerlas”. Esta expresión se ha mantenido hasta nuestros días para aquellos que vulneran los derechos de autor con ánimo de lucro y la popularidad de ‘pirata informático’ para referirse a todo aquel que es hábil con los ordenadores (se adentre en sistemas ajenos o no) hizo el resto: dos más dos son cuatro y un tipo con ordenador que hace copias de algo es un pirata.

De esta forma, la imagen queda clara entre los usuarios de internet: si usas el eMule, estás navegando como grumete de un barco pirata y ya seas somalí o de Vallecas ser pirata es algo malo.

“Partiré de viaje / a probarme otros nombres”

Así las cosas, el pequeño debate que muchas bitácoras avivan últimamente es: ¿debe buscarse un nuevo término para designar a aquellos que utilizan internet, fundamentalmente, para el intercambio o la descarga gratuita o de archivos? Por el momento, dos son las principales alternativas:

  • Downlifting: Une el concepto de descarga (down) con el de los pequeños hurtos en las tiendas (shoplifting). De esta forma, se diferencia claramente entre descargar archivos con copyright y abordar barcos con intención de enriquecerse, pero la referencia a los hurtos implica que dicha descarga es, en cierto modo, ilegal… Y por tanto, un delito.
  • Bootlegging: Juega con las palabras boot (arrancar, como en ‘disco de arranque’) y bootleg (contrabando). Tiene como principal ventaja para nosotros que sería fácilmente adaptable al español: una acepción de contrabando es “aquello que es o tiene apariencia de ilícito, aunque no lo sea” y existiría una cierta relación entre la ‘banda’ ancha y el contrabandista.

Sin embargo, serán los propios usuarios quienes elijan finalmente cómo autocalificarse y pese al matiz negativo, la piratería seguirá siempre contando con la fuerza que le dan la calabera y las tibias cruzadas, habrá quien se decante por citar a Sabina: Pero si me dan a elegir / entre todas las vidas, yo escojo la del pirata cojo / con pata de palo, con parche en el ojo / con cara de malo.


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1 comentario. »

  1. Hola amigo. Yo creo que aquí los piratas son ellos, y además son unos piratas que no viven en altamar, como los de antaño, sino que son unos piratas que viven bien sujetos en tierra firme. Pero ellos no se han dado cuenta de que los que viven en la tierra han empezado a verles la carabela, y ahora intentan convertirse en corsarios, ayudando a los gobernantes en sus intereses, pero mantiendo siempre en el timón los suyos.

    Si quieres una reflexión algo más completa, pásate por mi blog(vease dirección adjunta). Todavía está un poco verde, pero lo iré mejorando a lo largo del tiempo.

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