author photo

Francisco Javier Puchades nació en Valencia hace 26 años. En 2005 se licenció en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera - CEU, la misma universidad en la que en 2008 ha obtenido la licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas.

Consulta todas las entradas de Javier Puchades

Bolt, humano pero políticamente incorrecto

feature photo

El extraterrestre de Pekín ha resultado ser de este planeta. Usain Bolt sigue siendo perfecto sobre la pista pero fuera de ella tiene defectos. Su pecado no debería ser haber fumado marihuana cuando era un adolescente, sino cometer el desliz de revelarlo en una entrevista con el diario Bild. Carne inocente entre los colmillos del tabloide sensacionalista alemán.

Su exceso de locuacidad verbal le ha obligado a pedir disculpas tras cargar durante días con una polémica innecesaria. Su caso recuerda al que protagonizó hace unos meses Michael Phelps, su compañero de reinado en Pekín. Al nadador lo cazaron en una fiesta mientras fumaba marihuana en una pipa de agua. La fotografía provocó la reacción del Comité Olímpico Estadounidense y de la Federación de Natación, que lo ha suspendido durante tres meses.

A Phelps la Federación lo acusó de “haber decepcionado a demasiadas personas, especialmente a los cientos de miles de niños mienbros de la Federación que le miran como un modelo y un héroe”.

Distinta vara de medir

Nadie duda que se trata de conductas reprobables en dos atletas de su altura, pero sus errores y la maraña de reacciones que han levantado, deja entrever que el caparazón que protege de la crítica social no es el mismo en todos los deportes.

Desde este prisma resultaría complicado entender la veneración que existe hacia el seleccionador argentino de fútbol, Diego Armando Maradona, a quien se le han dado decenas de oportunidades para volver a resurgir a pesar de haber arruinado toda una carrera por culpa de su adicción a la cocaína.

Terreno de excesos

Con un nivel de exposición a la opinión pública tan elevado, el deporte vive  siempre pegado a los excesos, dentro y fuera de las pistas. Ex futbolistas como Paul Gascoigne o Ariel Ortega nunca escondieron su debilidad por el alcohol hasta que se convirtió en un problema, y el ex ciclista alemán Jan Ullrich se vio obligado a confesar que había consumido éxtasis en una fiesta.

En un escenario donde los casos de dopaje cada vez sorprenden menos no debería colocarse en el punto de mira la conducta de dos atletas que reconocen haber consumido marihuana en momentos puntuales fuera de la competición. Su conducta es censurable, pero el escarnio público debería dirigirse a aquellos que  manchan la competición con casos de dopaje y nunca piden perdon por el daño que hacen al deporte.


Si te ha gustado, compártelo:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Netvibes
  • MySpace
  • Tumblr
  • LinkedIn
  • Technorati
  • Wikio
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!

Responde