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Sergio Valldecabres, nacido en Valencia en 1981, es licenciado en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera - CEU de Valencia. Desde sus inicios lleva trabajando en deportes: empezó siguiendo para la Agencia EFE a Ros Casares, Valencia Vijusa Valencia B y Vamasa Valencia. Después, pasó a formar parte de la redacción de deportes del diario Las Provincias, del Grupo Vocento. Actualmente lleva la comunicación de las Federaciones Deportivas de Voleibol, Tenis de Mesa, Deportes Adaptado, Triatlón, Taekwondo, Rugby y Actividades Subacuáticas, además de colaborar en los portales Servifutbol y Mercafutbol.

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En casa dudan de Maradona

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Diego Armando Maradona ostenta la condición de dios en Argentina. Algunos aficionados consideran que es el mesías de una religión. Por este motivo, todas las actuaciones de uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo, si no el mejor, parecen ser salvadoras. Y su última obra es la dirección de la selección albiceleste. Un reto enorme pero que Maradona aceptó.

Pero la alegría apenas ha durado unos pocos meses. Su confirmación en el cargo llegó a finales de octubre después de la dimisión de Alfio Basile. Pero la derrota de la selección argentina en La Paz frente a Bolivia por 6-1 deja a ‘El Pelusa’ al borde de la destitución. Las dudas han llegado en el segundo encuentro de Maradona y desde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ya comienzan a planear actuaciones para solucionar los problemas.

Presión y precipitación

La llegada de Maradona al banquillo de su país fue precipitada. Sin apenas experiencia en la élite, los dirigentes del fútbol argentino le confiaron el mando de uno de los combinados con más tradición del mundo. Dirigir la albiceleste no es sencillo y Maradona debería saberlo.

Pero la presión de la afición, que ve a Maradona como la persona capaz de hacer resurgir el espíritu de la albiceleste del Mundial del 86, convenció a Julio Grondona, presidente de la AFA.

Tras estos pocos meses en el cargo, Maradona ya se ve amenazado. Grondona quiere imponer a unos nuevos ayudantes y deshacerse de los colaboradores del actual seleccionador. Ya en las negociaciones para que Maradona ocupara el banquillo argentino hubo numerosas reuniones para que el equipo técnico fuera de la confianza del presidente argentino y no del seleccionador. De hecho, Bilardo acabó de director técnico de la selección para controlar todos los movimientos.

Pero ahora Grondona quiere más. No se conforma con un control superficial. Quiere más eficacia y para ello ha propuesto cambiar al preparador físico Fernando Signorini, que llegó a decir que algún futbolista podía morir en La Paz a la conclusión del choque frente a Bolivia. Además, se pretende incorporar al staff técnico a Jorge Burruchaga. Incluso el presidente de la AFA desde hace 30 años se ha ofrecido a mediar para la vuelta de Riquelme. Las injerencias en las funciones de Maradona pueden ser decisivas para el futuro.

El ambiente está enrarecido. El carácter díscolo de Maradona no ayuda y nadie descarta que en cualquier momento abandone el cargo como consecuencia de sus problemas con la cúpula del fútbol argentino. Maradona no suele atender a las imposiciones y recomendaciones de sus jefes. El divorcio está cada vez más cercano.

Aunque por el bien de una selección histórica como Argentina y por el fútbol, la situación se reconduzca. De hecho, ya se ha fijado una reunión para buscar soluciones entre Grondona, Bilardo y Maradona.


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