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Francisco Javier Puchades nació en Valencia hace 26 años. En 2005 se licenció en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera - CEU, la misma universidad en la que en 2008 ha obtenido la licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas.

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Jóvenes promesas: el mercado más voraz

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La foto de Federico Macheda (Roma, 1991) todavía no aparece en las carpetas escolares de las adolescentes británicas, pero en los vestuarios de los filiales todos sueñan con un debut como el suyo. Ser capaz de marcar el gol de la victoria del Manchester United (3-2 contra el Aston Villa) en el tiempo de descuento figura en las mejores páginas del libro de estilo del debutante.

A Federico Macheda la vida ya le había cambiado hace dos años. Tenía 15 cuando un ojeador de Old Trafford se presentó en los campos de entrenamiento de la Lazio para ficharlo. Su caso se apagó ahí, pero el pasado domingo el presidente romano, Claudio Lotito, montó en cólera al ver que quien remontaba el partido para los Reds era aquel adolescente al que no había podido retener.

“Es impensable que un chaval de 15 años pueda ser comprado como si fuera todo una feria de ganado”. La crítica de Lotito apuntaba directamente al Manchester, pero bien podría extenderse sobre todo un sistema codicioso por comprar el talento a edades cada vez más tempranas.

Profesionales precoces

El fútbol inglés permite hacer contratos profesionales a los jugadores a partir de los 16 años. Gracias a esta posibilidad los clubes de la Premier llevan años fichando por toda Europa a los juveniles con mayor proyección.

Por esta pequeña grieta se han escapado hacia Inglaterra Cesc Fábregas, Gerard Piqué o Fran Mérida, los tres de la cantera del FC Barcelona. El movimiento cuenta con la oposición de la FIFA, que prefiere mantener a los jugadores en sus clubes de origen hasta los 18 años.

En España, el cambio de residencia

Regular el mercado a estas edades es muy complicado, ya que casi todo depende de la legislación de cada país. España no es ajena a esta competición de ‘cazatalentos’ precoces. Si en Inglaterra se hacen contratos a los 16, en España funcionan los cambios de residencia y la negociación con la familia del futbolista.

El FC Barcelona fichó a Leo Messi con 13 años, después de negociar un cambio de residencia con su familia y de asumir un tratamiento hormonal para que el futbolista creciera. Su caso es el ejemplo modélico, ya el futbolista se ha adaptado perfectamente a la vida en Barcelona y hoy es uno de los mejores del mundo.

Hace cuatro años, Joan Laporta puso en marcha la misma fórmula para fichar Erik Lamela, un niño prodigio que había explotado en River Plate. El acuerdo incluía una oferta de trabajo para toda su familia, pero a última hora los padres del joven decidieron seguir en Argentina.

Su caso se repite ante un modelo muy complicado de regular a causa de su multilateralidad. Son muchos los países que tienen algo que decir y demasiado intensa la voracidad de los clubes por reclutar las estrellas de la próxima década.  La FIFA sola no puede impedirlo.


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