Emily Loizeau – ‘Pays Sauvage’
El sonido de pajaritos y el agua de un río es un buen comienzo para un disco como ‘Pays sauvage‘. El segundo disco de Emily Loizeau nos trae la tranquilidad, la nostalgia y la melancolía de una música pop que va de la mano del folk americano junto con la nueva canción francesa. Ayudada por el grupo Moriarty e Ivar Herman Dune, del grupo de anti-folk y lo-fi afincado en Nueva York, han creado una deliciosa colección de canciones.
Para conocer un poco más a esta chica, que moderniza la chanson francesa como nadie, diremos que es nieta de Peggy Ashcroft, ganadora de un oscar en 1984 por la película ‘Pasaje a la India‘.
En ‘Pays sauvage‘ se dibuja un mundo onírico, repleto tal vez de recuerdos, quizás de una imaginación desbordada, a base de lecturas donde las personas nunca se muestran como son y los paisajes naturales proveen innumerables criaturas de todo tipo. Están el amigo que desaparece, en ‘Fait battre ton tambour‘, o el recuerdo nostálgico por la lejanía de una hermana (’Sister‘).
Musicalmente hablando, este álbum es un compendio de ritmos y estilos, interpretados con instrumentación que va desde el violochelo hasta el ukelele. Con tambores y coros infantiles se pueden hacer verdaderas joyas. Escuchen ‘Dis moi que tu ne pleures pas‘, que lleva la participación del músico Danyel Waro, nacido en La Réunion y gran figura de la música maloya, y díganme si no es la mejor canción que han escuchado en mucho tiempo.
La primavera ha venido y nadie sabe como ha sido. Y yo me voy con Emily Loizeau a esa encrucijada de caminos donde empieza el otro lado del mundo.
Emily Loizeau, Pays Sauvage (2009)
Universal Music France/Polydor.













