¿Tienes una boda? ¡Elige bien!
Vayamos por partes… Si tienes una boda y eres la novia tienes que elegir bien, porque se supone que sólo lo vas a hacer una vez y con los años puedes acabar llorando desconsoladamente por haber seguido la última tendencia (imagínate que te pilla en los ochenta, o incluso ahora mismo, con el furor de las hombreras…). Si eres el novio DEBES elegir bien porque te juegas el aún no iniciado matrimonio. Y si eres una invitada (en este caso a los hombres no les hacemos mucho caso, no nos vamos a engañar), da igual que seas la hermana, la madre o una prima de la vecina de uno de los contrayentes, porque tu misión es ir bien vestida para no desatar furia de la novia cuando vea las fotos (que no veas el juego que dan) o la risa del resto de asistentes que te convierten en centro de atención.
Esto es España, amigos, y hay que tener cuidado con los eventos sociales, que aquí se reducen a aquello de ‘bodas, bautizos, comuniones y entierros’ (sí, ahí también), porque nadie está fuera de peligro.
Así que lo mejor es tener varias cosas claras y, ahora que casi se acerca la época de celebración de todos estos eventos (porque en teoría hace más bueno y al final siempre acaba lloviendo -que le pregunten si no a Letizia-) es mejor llevar una idea de qué se puede hacer en este tipo de eventos para no elegir al tuntún.
Cosas que hacer
Lo primero que hay que dejar claro es que cualquier vestido que parezca de boda deberíamos rechazarlo. Aún así, el evento sigue siendo algo medianamente serio (hasta que llegan las copas, vale) y no una fiesta de disfraces, por lo que los vestidos tipo alfombra roja de los Oscar o, peor aún, esas cosas de raso que no sé quién inventó pero que deberían ir a la hoguera todas y seguro emitirían un humo tóxico y con regusto a laca, deben quedar descartados desde antes de saber que los novios se casan.
Aunque la ceremonia sea civil, algo muy normal hoy en día, sigue siendo una boda, y ya no es algo que se haga de manera informal. Las bodas civiles hoy en día son igual que las religiosas, sólo que en una el sermón lo da un juez u otra autoridad competente y en la otra, un cura. Así que, aunque a lo largo de los años se haya ido creando un extenso protocolo en torno a estas bodas, no hay que llegar a ningún extremo: ni pasar de él completamente ni seguirlo a rajatabla como unos encorsetados.
La premisa básica que mucha gente desconoce es que a las bodas, a no ser que lo pidan los novios expresamente (ya sabéis, los de bodas excéntricas) no se debe ir ni de blanco, por no eclipsar a la novia, ni de negro, reservado para el luto. Otra cosa es si se lleva un traje pantalón, donde sí queda permitido, pero digamos que generalmente esos dos colores quedan vetados.
También he de añadir, y esto es cosa mía, que los chales y pashminas han hecho mucho daño a este país silenciosamente y deberían ser eliminados de la faz de la Tierra, o al menos de los hombros de señoras y señoritas que se creen muy elegantes pero que no se dan cuenta de que a las bodas hay que ir elegante, no disfrazado.
Sencillas y monas
Dicen que estos eventos (y hablo de bodas, pero ya podéis imaginar que me refiero también a las otras celebraciones, que son del mismo calado) suponen una de las pocas ocasiones que les quedan a las mujeres para mostrarse elegantes y salir de lo corriente, pero hemos llegado a tal punto que la gente ya no va natural y cree que por ser una boda tiene que buscar “lo más”: lo más llamativo, lo más caro… Y sin embargo, es tan fácil ir sencillas, discretas, elegantes y guapas…
En fin, pero a veces no está mal alocarse un poco y llevar, por ejemplo, una pamela o un tocado (que desgraciadamente no pegan en el día a día) pero siempre acordándonos de nuestro amigo el buen gusto, nuestra compañera la sencillez y una regla que a lo mejor desconocemos: aunque se alargue hasta la madrugada, si la boda se celebra de día podemos llevar cualquier complemento en el pelo, pero si es de noche también quedan vetados (algo bastante claro en las pamelas, innecesarias si no hay sol).
Tres opciones y sus peros
A la hora de elegir la vestimenta tenemos varias opciones: traje con pantalón o falda, vestido o conjunto de camiseta y pantalón. Sobre los trajes ya hemos hablado antes y hay poco más que decir. Los vestidos, en cambio, serán a media pierna o cortos (no minifalderos, por favor) durante el día y también existe la opción de llevarlos largos de noche. Los pantalones estarán permitidos si combinan con los zapatos o las camisetas y si son bastante anchos (los pitillo ese día se quedarán descansando).
Y finalmente terminamos resolviendo una duda: si hace frío, ¿qué me pongo? Como las pashminas han quedado desterradas del país, la solución son blazers e incluso chaquetas a media mnaga, mejor acompañados de algún broche si no llevamos un collar demasiado ostentoso. Si el frío es bastante serio porque el tiempo ha dado un vuelco o, simplemente, porque se celebra en diciembre, la elección ha de ser un abrigo elegante y sobrio, nada de cuadros, lunares, colorines o gabardinas, muy de moda pero poco serias.
Son algunas ideas y ya sabéis que, como en todo, hay excepciones y al fin y al cabo, mientras nuestra conciencia lo permita, cada uno puede llevar lo que le plazca. ¡Suerte en vuestra búsqueda!













