Personalización: diario ‘a la carta’
Tal vez las siete principales características de la prensa digital –o, al menos, las siete en la que más analistas coinciden– sean la lectura no secuencial, la globalización del acceso a las noticias, la inmediatez (o actualización constante), la gratuidad, la interactividad, el multimedia y la personalización. Si se analizan una por una, parece evidente que todas cumplen con al menos una premisa común.
Lo que la totalidad de ellas persigue es satisfacer las necesidades de un nuevo tipo de consumidor de medios, que ha pasado de vivir en la “era de la escasez”, en la que resultaba complicado conseguir información actualizada, a la “era de la abundancia”, en la que no hay problemas para obtener información, pero sí para discernir entre aquella que es valiosa y la que es simplemente ruido.
Este nuevo usuario, como afirma la comunicóloga Lizy Navarro, “buscará sólo las noticias que le interesen. El usuario tendrá la oportunidad de elegir entre una amplia oferta aquella información que le afecte según sus condiciones y aspiraciones personales”.
La importancia de la personalización
De lo antedicho, se infiere que la función de los medios de comunicación en internet ha cambiado respecto a la de sus homólogos tradicionales. Estos últimos tenían la facultad (el poder, si se quiere) de definir la agenda de noticias, es decir, lo que era importante y lo que no, a través de los artículos que decidían incluir en sus publicaciones (limitadas tanto en espacio como en tiempo) y, más aún, de los que seleccionaban para aparecer en sus portadas.
La prensa digital, sometida a la sobreabundancia informativa de la Red, no comparte de manera efectiva esta capacidad para fijar la agenda. Por el contrario, dedica gran parte de sus esfuerzos a saber qué temas son relevantes para los usuarios (de ahí la importancia de la analítica web y de los elementos interactivos: comentarios, foros, blogs…) y a abordar dichos temas con una mayor dedicación.
Todos los soportes tradicionales del periodismo los rige la oferta de contenidos que define el editor o redactor jefe, a través del sumario de su medio escrito o audiovisual. Sin embargo, a partir de ahora, en el mundo on line sucede lo contrario, la demanda de cada miembro de la audiencia será la que defina el contenido del medio
Jean-François Fogel y Bruno Patiño en ‘La prensa sin Gutenberg‘
Pero la cosa no termina ahí. Porque, además de decidir cuál será la información, el lector de la era digital –como cliente privilegiado que es- presenta otra exigencia a las empresas de comunicación: quiere disponer de las noticas donde y cuando quiera. Ya no está dispuesto a acudir a la página principal de un medio como antes acudía al kiosco cada mañana. Ahora pide que se le sirvan sus alimentos favoritos (no le vale con la recomendación del chef) en bandeja y en la cama.
Esto es, precisamente, lo que conocemos por personalización. El diario en internet se preocupa cada vez más de ofrecer a sus usuarios un diario “a la carta”, sólo con los contenidos que a cada particular le resultan de interés. Se trata, en última instancia, de empezar a andar por los mismos senderos que guiaron el éxito de otros servicios on line (Amazon, Google, Google News, YouTube, Yahoo, Menéame…) y que ya han comenzado a transitar los pioneros de campos afines como la televisión, la publicidad o la comunicación política.
El paso del ‘pull’ al ‘push’
En el pasado, la transferencia de información entre los mass media y su audiencia funcionó por medio del sistema pull, en el que son los propios usuarios quienes acuden al medio (ya sea televisión, radio o prensa escrita) en busca de las noticias que éste les propone. Actualmente, en los diarios digitales se mantiene un poso anacrónico del modelo pull, pero se tiende a su reemplazo por el modelo personalizado por excelencia: el push.
Este nuevo sistema de transferencia funciona a la inversa de su antecesor. A través de él, la información se transmite de manera directa del servidor al lector, ahorrándole la engorrosa labor de revisar uno por uno los diarios que considera de referencia. Así, en el correo electrónico, en el lector de feeds o en el widget que un usuario comparte en su blog recibe mezcladas las noticias de todos ellos sin ningún esfuerzo por su parte.
El lector común quiere atajos y recetas, quiere simplificación y síntesis y que otro lo haga por él.
Alejandro Piscitelli en ‘Por qué la Web 2.0 no se convertirá nunca en los Medios 2.0‘
Ahora la audiencia tiene acceso a toda la información, y lo tiene como lo quería: en un mismo momento y un mismo lugar. En la Red, los mejores contenidos de El Mundo y El País comparten vitrina con lo más destacado de Menéame y Google News. Se trata del ya citado diario “a la carta” que cada navegante se configura gracias a las herramientas de personalización.
Servicios de personalización en prensa
La investigadora Amparo Frías, en un artículo para la revista de la facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Barcelona, clasifica los servicios de personalización en la prensa digital en cuatro categorías:
- Recepción de titulares (newsletters): no se trata de verdadera personalización, ya que la selección de los contenidos que se envían al correo electrónico la realiza el medio, “sin la posibilidad de elegir los temas de interés del usuario”.
- Selección de secciones/boletines: se trata de una variante del servicio anterior, con la salvedad de que el usuario puede elegir, al menos, la sección de la que quiere recibir noticias en su e-mail. Esta opción la ofrece, por ejemplo, el diario La Vanguardia.
- Palabras clave: se trata de una tercera forma de configurar un boletín. En este caso, el usuario sólo recibirá artículos que mencionen explícitamente (en el título, la entradilla o el cuerpo de la noticia) una o más palabras clave que ha seleccionado de antemano. Se da, por ejemplo, en Libertad Digital.
- Espacio de información personal: el medio permite adaptar su página principal a las necesidades de cada usuario. Ordenar las secciones o bloques temáticos disponibles, añadir o eliminar categorías o minimizarlas para una mayor comodidad son, junto con la personalización del aspecto gráfico de la página, las opciones más extendidas en este tipo de servicio. Lo ofrecen, entre otros, los diarios El Mundo y El País.
Aunque clarificadora en lo que respecta a los primeros servicios de personalización en prensa, la taxonomía resulta un tanto pobre en nuestros días. La evolución de las herramientas disponibles ha sido muy rápida y actualmente contamos con, al menos, otros dos instrumentos relevantes:
- RSS (Really Simple Sindication): se trata de un servicio heredero de la newsletter, en tanto que permite recibir los titulares de un medio en tu lector de feeds favorito (ya sea un software de escritorio, como FeedDemon, o una aplicación web como Google Reader). Tiene además, sus mismas variantes -por secciones y por palabras clave– que amplían las posibilidades de personalización con las que cuenta el usuario y solucionan, en parte, el problema de recibirlo todo, tanto lo que le interesa como lo que no. La generalización de la tecnología RSS ha permitido la aparición de interesantes servicios como el agregador Eufeeds, que reúne en una sola interfaz las últimas noticias de las principales cabeceras de la prensa europea.
- Widgets: el mismo actor, pero con otro traje. Se trata de llevar a tu blog o a tu escritorio los titulares de un diario digital, como el boletín los lleva al e-mail o el RSS al lector. La principal ventaja para el usuario es la posibilidad de colocar esos titulares donde quiera, sin la restricción de contar con una aplicación intermediaria como en los casos anteriores. De hecho la aplicación, en este caso, sería el propio widget.
Algunos medios, los más vanguardistas, han llevado esta tecnología un paso más allá, ofreciendo a sus lectores contenidos mucho más específicos en sus widgets: el tiempo, las estaciones de esquí, los resultados electorales, marcadores deportivos…













