La enfermedad más asesina: la peste
Todas las épocas tienen su enfermedad. A lo largo de la historia, la viruela, el tifus, la tuberculosis, la gripe o el cáncer han acabado con la vida de millones de personas. Sin embargo, ninguna ha causado tantas muertes como la “peste negra”, que se estima que mató a unos 25 millones de personas en el siglo XIV, un tercio de la población europea.
Existen tres variantes de la peste: la bubónica, la septicémica y la neumónica. Los tratadistas antiguos han descrito indicios de las tres variedades desde el siglo V, cuyos principales síntomas son:
- En la peste bubónica destaca la inflamación rojiza, redondeada y dolorosa de los ganglios linfáticos, denominados “bubas”, que aparecen sobre todo en las ingles, las axilas y el cuello. Otros síntomas son los escalofríos, las convulsiones, un dolor de cabeza muy fuerte y las fiebres altas.
- La peste pulmonar o neumónica se diferencia por una tos intensa y la aparición de flemas sanguinolentas y espumosas. Quien la contrae padece, además, una seria dificultad para respirar. Cuando un enfermo de este tipo tose, la enfermedad se mueve a través del aire y quien aspire las partículas microscópicas emitidas puede contagiarse. Muchas epidemias se han propagado de este modo.
- La peste septicémica puede provocar la muerte antes que las otras dos. Se caracteriza por las náuseas, los vómitos, la diarrea y el dolor abdominal. La sangre se coagula y la presión sanguínea disminuye. Muchos órganos vitales dejan paulatinamente de funcionar.
No fue hasta 1.894 cuando se conoció el origen de la enfermedad gracias al médico Alexandre Yersin. La bacteria que la causa se denomina “Yersinia pestis” (en honor a su descubridor) y se transmite por las pulgas que transportan las ratas negras y de cloaca. Por eso tienen más riesgo de contagiarse quienes se exponen frecuentemente a los roedores o han sufrido una picadura reciente de pulga. Su período de incubación varía entre 2 y 10 días, aunque en la peste pulmonar puede ser de unas horas.
Pandemia medieval
Aunque ha habido otras, la mayor plaga de la historia surgió en 1.347, parece ser que durante el asedio de la ciudad de Kaffa (hoy Feodosia, en Ucrania) por tártaros y mongoles, en el que éstos sufrieron un brote de peste que acabaron contagiando a los habitantes. Se cuenta que los invasores lanzaban los cadáveres de apestados mediante catapultas al interior de la ciudad a pesar de que hoy sabemos que los cuerpos sin vida no contagian la enfermedad.
Ese mismo año zarpó de Kaffa un barco con supervivientes (no sólo humanos, sino también ratas cargadas de pulgas) que arribó en octubre al puerto de Mesina, en Sicilia. Desde Italia, la peste se extendió por Europa afectando a Francia, España, Inglaterra, Alemania, Escandinavia y Rusia. Además del comercio marítimo, el vehículo de transmisión fueron los soldados que regresaban a casa de las constantes guerras europeas, los monjes mendicantes y los peregrinos.
Hay zonas en las que la población descendió en la Edad Media entre un 20 y un 40%, quedando algunas aldeas completamente vacías. Sin embargo, lo más sorprendente es que aún no es una enfermedad totalmente erradicada. En el siglo XXI se han dado casos de peste en países pobres y con condiciones sanitarias deficientes, entre los que destacan Ecuador, Argelia, Congo, India, Malawi o Mozambique. Como diría Bob Marley, deberíamos plantearnos cuántas muertes más serán necesarias para darnos cuenta de que ya han sido demasiadas.
Más información:














Comment por Gabriel el 31 de Marzo de 2009:
Las enfermedades erradicadas en el mundo desarrollado, por desgracia se sigue dando en paises pobres, aun sabiendo como atajarlas. Es una pena
Comment por Ingrid el 31 de Marzo de 2009:
Por desgracia, creo q jamás acabaremos con las enfermedades mortales. En cuanto encontremos la cura a una, saldrá una nueva…Parece q somos demasiada gente en el planeta..
Comment por Marta el 01 de Abril de 2009:
Ya, pero aun así me parece increíble que la gente muera hoy en día de enfermedades que aquí nos mataban hace siglos. Vivimos en un mundo “globalizado”, pero sólo somos unos pocos los que tenemos las ventajas de lo global. Mientras, en el Sur se nos mueren de peste. DE PESTE Y DE HAMBRE!