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Adrián Álvarez es de la cosecha humana del '85, y cree que sus padres son un par de guantes de látex porque fueron lo primero que vio al nacer. Tras una agónica etapa en el instituto, consiguió acceder a la carrera de Biblioteconomía y Documentación (ideal para nombrarla con la boca llena de fuet), aunque espera poder estudiar Comunicación Audiovisual. Blog

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Homenaje a Braid

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Desde un primer momento, ‘Braid‘ entra por los ojos y deja claro que no es un juego cualquiera. Sorprende que, nada más empezar, el título del juego esté integrado en el cielo del nivel que sirve de puente a los diferentes mundos que lo pueblan, mientras se despliegan unos gráficos como de cuadro impresionista.

Programado (y pagado -el coste asciende a 180.000 dólares-) enteramente por Jonathan Blow, una figura importante dentro del mundillo de la programación independiente, con gráficos de David Hellman, quien dibuja una joya de cómic on line, recuerdo que la primera vez que cogí ‘Braid‘ fue con reticencia irracional: sus gráficos tan coloridos, un diseño artístico y conceptual que cita a Super Mario y a Donkey Kong…  conseguieron echarme un poco atrás. Por suerte, el escepticismo desapareció muy poco tiempo después.

Primeros pasos

El juego está disponible en Xbox Live Arcade, el servicio de juegos descargables de la Xbox360 (en teoría, a final de marzo podrá disfrutarse en PC), y una de las ventajas de estos juegos es que puedes descargarte una versión de prueba que, previo pago, puede desbloquearse para jugar así el producto al completo.

El principio te descoloca un poco, con ese ambiente nocturno y urbano mencionado antes, y no tardas en encontrarte con los textos que introducen cada nuevo mundo. Puede que parezcan pretenciosos, pero a poco que se tenga un mínimo de sensibilidad enseguida te das cuenta de su belleza, y que no están ahí por estar, sino que introducen las normas por las que se rige cada mundo. Uno de los primeros te cuenta además la habilidad principal de ‘Braid‘, que es rebobinar el tiempo.

Aquí el jugador no puede morir, una decisión tomada por su creador porque considera que el matar al avatar es algo arcaico heredado de los juegos arcade, donde lo que se pretendía era que se metieran monedas sin parar. Cuando llegas al final del juego comprendes la genialidad de la decisión, pues no sólo es vital para que la experiencia no sea frustrante, sino que insiste en el leit motiv subyacente de ‘Braid‘: el poder de reparar los errores.

Explotar una idea al límite

El propio concepto de plataformas dentro de ‘Braid‘ es llevado al límite a través de la exploración del tiempo, hasta el punto de agotar su propia idea. Esto es, no tiene ni un solo minuto de relleno: es imposible pensar en algún tipo de manipulación temporal que quede por explorar e implantar con éxito en el juego. Porque no sólo rebobinamos, algo posible en todos los niveles: en un mundo el tiempo depende del movimiento de nuestro personaje, avanzando cuando caminamos hacia la derecha y retrocediendo cuando vamos a la izquierda; en otro, podemos ralentizar el tiempo alrededor de cierta área; en el último va hacia atrás… De este modo, aunque no es extraño encontrarnos con el mismo diseño de nivel en diferentes mundos, el reto se magnifica hasta cotas deliciosas… o exasperantes.

Y luego está el nivel final, que es una delicia, pone la puntilla perfecta y que consiguió producirme cierta desazón por su planteamiento pesimista. Para llegar a esto, tenemos que recoger todas las piezas de puzzle dentro de cada nivel, que componen cuadros relacionados con la vida de Tim, el protagonista. De este modo, ‘Braid‘ te obliga a seguir porque, creedme, sólo por ese nivel merece la pena probar este título.

Si añadimos que al conseguir las estrellas ocultas se puede acceder a un final alternativo que añade interrogantes a su historia, tendréis un gran juego. No leáis más sobre él si acabáis de conocerlo; id a la consola y compradlo. No os arrepentiréis.

Por cierto, para ‘Braid‘ sirvieron de inspiración los libros ‘Las ciudades invisibles‘, de Italo Calvino, y ‘Sueños de Einstein‘, de Alan Lightman, lecturas muy recomendables.

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1 comentario. »

  1. Información Bitacoras.com…

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