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Alba Rodríguez es una joven valenciana de 24 años que prefiere las lentejas a la paella. Licenciada en Publicidad y RRPP por la Universidad Jaume I de Castellón, compagina el doctorado con el trabajo. Ha trabajado en diferentes departamentos de comunicación, desde el de la Universidad de Valencia hasta el de la multinacional Baxter. Actualmente trabaja en CDDYA, una consultoría estratégica de comunicación ubicada en la capital del Turia.

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¿A qué precio?

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La publicidad evoluciona a pasos agigantados, tanto que a veces es casi imposible seguir su camino. De este modo, es fácil entender que aparte de mostrarnos un producto, presentarnos sus características, despertarnos el interés, fomentar nuestro deseo de compra y hacernos replantear alguna idea que teníamos formada, además de todo esto, la publicidad marca tendencia. Y es este poder de marcar tendencia es el que pone el báculo de la responsabilidad en manos de aquellos que crean este nuevo arte.

Cada vez más, asistimos al nacimiento de anuncios más comprometidos, más directos, más feroces, más polémicos… Anuncios que buscan un sólo objetivo por encima de tantos otros: captar la atención del público objetivo.

Responsabilidad, mucha responsabilidad.

Si entendemos lo anterior, sabremos que cada vez es más complicado entender dónde esta el límite para la consecución de este objetivo (llamar la atención). ¿Hasta dónde es lícito y moral intentar llamar la atención del consumidor? ¿Dónde esta el “stop”?

No es fácil saber dónde, cuándo y cómo parar, la sociedad evoluciona más apresuradamente de lo que pensamos y la publicidad, en muchas ocasiones, es en parte culpable generando esos cambios tan drásticos. Aunque desde luego no es el único motor de cambio. Pero lo que sí es cierto es que esta herramienta de comunicación se vuelve cada vez más descarada e incluso egocéntrica. En muchas ocasiones sólo debemos encender la televisión, ésta no vela por unos valores correctos y parece que no es consciente de su responsabilidad social. La transgresión de su mensaje es tal, que se están implantando franjas horarias para determinados anuncios.

Cada vez es más fácil encontrar anuncios extremistas que otros que nos mantengan indiferentes, pero ojo, con esta nueva forma de proceder, nos tropezamos con un arma de doble filo con la que es más fácil cortarse. Entender la publicidad sin ningún tipo de responsabilidad es posible, pero sólo si la concebimos como una mera herramienta de venta.


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2 comentarios. »

  1. leo casi todos tus artículos y siempre hablas de la responsabilidad.. Eso esta bien, pero me parece excesivo

  2. Yo tambien leo casi todos tus articulos y no me parecen excesivos, creo que si debe haber un limite y el creativo debe planteraselo por etica no es solo vender o impactar, si es cierto lo que dices debe haber responsabilidad, creo que se estan perdiendo muchos valores esenciales para la sociedad y lo recopnozcamos o no la publicidad y los medios tiene mucha RESPONSABILIDAD de ello. gracias alba por tus reflexiones acertadas. chao

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