Paquillo 2012
Parte de la leyenda en la que se bañan los Juegos Olímpicos se encierra en una paradoja malévola, tanto que su belleza reside en una tremenda injusticia. Su pecado y su virtud es ofrecer una sóla oportunidad cada cuatro años. Un trono tan exquisito y selectivo que el más mínimo error condena a la tediosa espera que precede a la próxima cita olímpica.
La condena de Paquillo Fernández (Guadix, 1977) fue el séptimo puesto en la prueba de 20 kilómetros marcha en Pekín 2008. Se escapó el penúltimo tren para ser campeón olímpico y ahora el granadino sabe que sólo le queda una oportunidad en el horizonte: Londres 2012, una cita que, con 35 años, marcará su caducidad.
Más allá de las ganas de revancha personal, Paquillo ha buscado la motivación de su último ciclo olímpico en la prueba de los 50 kilómetros marcha. Su especialidad hasta el momento han sido los 20 kilómetros marcha (fue subcampeón olímpico en Atenas y doble campeón de Europa en Múnich y Gotemburgo), pero en Londres intentará competir en ambas y reinar allí donde sólo lo han hecho los más grandes.
La semana pasada sorprendió en su primer contacto con la distancia. Se proclamó campeón de España con un tiempo que le da acceso directo a los Mundiales de Berlín. Paquillo debutó en los 50 km con un tiempo de 3h 41:02, una marca que le hubiese dado el cuarto puesto en la prueba disputada en Pekín.
Reto complicado
El granadino dejó boquiabierto hasta a su propio entrenador, Robert Korzeniowsky, que “calculaba un tiempo entre 3h 42′ y 3h 44′”, según declaró después. Los resultados avalan el salto del granadino a la pueba reina, pero el reto de competir y ganar en las dos pruebas se antoja complicado.
Entrar en el selecto club de los que tienen medalla en las dos disciplinas, los 20 y los 50 kilómetros marcha, es algo que ha obsesionado a todos los grandes marchadores en las últimas décadas, pero que muy pocos han conseguido. Uno de los que sí lo puede decir es el actual entrenador del granadino. Robert Korzeniowsky lo hizo en Sydney 2000. Fue oro en las dos disciplinas y, de paso, dio un golpe de efecto a la leyenda de la marcha.
Ni J. Pérez, ni A. Schwazer…
Antes y después de él lo han intentado otros tantos, pero la mayoría ha optado por desistir. El ecuatoriano Jefferson Pérez, plata en los 20 kilómetros marcha en Pekín, lo hizo en Atenas 2004. En su especialidad, los 20 km, fue cuarto, pero en los 50 se hundió hasta terminar en duodécima posición.
El italiano Álex Schwazer es el actual campeón olímpico de los 50 km marcha. Su dominio en la disciplina reina no se acompaña de ninguna medalla en los 20 km marcha, al menos en campeonatos de Europa o Juegos Olímpicos. El australiano Jared Tallent se quedó a las puertas en Pekín, donde consiguió una plata y un bronce en cada una de las pruebas. De entre los españoles destaca Valentín Massana, con buenos resultados en las dos aunque siempre en competiciones diferentes.
Ser competitivo en los 20 y en los 50 es tremendamente complicado, especialmente por las diferencias que encierra la preparación en cuanto a resistencia, volumen y distancias. A Paquillo le queda la oportunidad de Londres 2012. La meta está marcada y será la última. A lo lejos, si todo sale bien, le espera un asiento en el club de los mejores atletas.













