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Araceli Ocaña vive en Móstoles desde que nació, en 1984, y aclara que nadie allí conoce las famosas empanadillas. Licenciada en Periodismo y casi en Economía por la Universidad Carlos III, ha trabajado como becaria en Grupo Zeta, Cadena SER y 20minutos.es. Blogs: Personal | Spoilertown

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En Cibeles, la noche es azul

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Aún con la resaca de los últimos desfiles de Cibeles, la semana de la moda más española nos ofrece un último encanto: una copa de ginebra y una noche por desembalar… La posibilidad de una resaca real flota en el ambiente pero nadie parece dispuesto a perderse ni un segundo de diversión ¿Cómo aguantarán tanto trajín? Supongo que porque la “semana” de la moda se queda en cuatro días, aunque a mí me parezcan diez.

La gente se traslada de Ifema a la que, dicen, es la fiesta de la temporada: la presentación del Calendario Larios, que siempre coincide con la edición de Febrero de Cibeles. La cita es en un circo de la capital… Y es imposible no sospechar: por la mañana hemos podido ver payasos y trapecistas sobre la pasarela y ahora esto ¿de dónde procede esta nueva obsesión del mundo de la moda por las artes circenses?

Mi objetivo de la noche consiste en infiltrarme, ser una más entre la multitud de famosos y famosetes, desvelar el secreto de una noche glamourosa en la capital… Descubrir, de una vez por todas ¡qué se pone una para un evento de este tipo!

Bienvenidos al circo

Tras el telón nos dan paso a la pista, donde actúa el azul, color temático de la noche, y cuyo centro preside una imponente pirámide de botellas. Al parecer, los más guapos beben y comen mucho (las bandejas de canapés vuelan, excepto las de sushi, muy moderno, pero poco apetecible).

Hay tanta gente que me cuesta comparar: ¿voy bien vestida? Pues parece que más o menos. Debí tomar nota esta mañana y sumarme a la moda de los tacones pero, ¿cómo es posible soportarlo? La gente es la misma que paseaba de un lado a otro por Cibeles subida en imponentes zancos y ahora han duplicado o triplicado su longitud por aquello de la nocturnidad, pero yo no he sido capaz. Soy bajita, y aquí me siento diminuta, no sólo la altura media me deja a la altura del tacón, sino que desde aquí abajo todos se ven tan guapos, tan encantadores…

Y sin embargo, tan normales.

A pesar de lo que todos pudiésemos pensar, a medida que la gente se amontona, los vestidos no llaman mucho la atención, pero… Al día siguiente descubres que eras la única cuyo vestido no venía firmado y no tenía un nombre propio: Dolores Promesas, Hannibal Laguna y otros tantos vestían a las que te pareció que iban más o menos como tú.

En cambio, la representación masculina roza todos los estilos posibles: desde los más clásicos con camisa, pantalón y zapato hasta los de vaqueros anchos enseñando la ropa interior, pasando por lo más retro, estrafalario o simplemente hortera que se pueda imaginar.

Así que así es como hay que ir vestido, ¿eh? Estupendo, para estar del lado de las guapas no es necesario mucho artificio, ya que por otro lado, otras muchas desentonarían incluso en la fiesta más hortera de Nochevieja. El glamour ha debido quedarse antes de cruzar el telón y salir a escena, en la pista somos todos iguales. Lo bonito y lo feo se mezclan como almas gemelas, ya no importa lo que lleves: bajo el intenso color de los focos azules todos destacamos por igual.

Una fiesta es una fiesta

Y una vez analizada la gente, sus actitudes, sólo queda disfrutar. ¿Cómo comportarse en una fiesta así? Hemos visto tantas películas que parece que en algún momento va a llegar tal o cual embajador y vas a tener que saber de política exterior para no quedar como una pardilla, pero no es así.

La gente se comporta como en cualquier discoteca: algunos se conocen, otros no, una mayoría intenta encontrar el amor esa noche y otros ya lo llevan agarrado de la mano. Todos bailan, beben y comen, ríen y se divierten como haría cualquiera, si no fuese porque estamos a principios de semana y posiblemente, a diferencia de nosotros, los mortales, ninguno de ellos tendrá que madrugar mañana.

Salvando algunas distancias, las fiestas son guales en cualquier parte, y por lo que parece, con la noche azul acaba la semana fashion de Madrid. No deja de ser un cierre perfecto, que nos deja la impresión de que tras las bambalinas todo es más normal de lo que parece y que la moda es algo en lo que todos podemos participar sin demasiadas diferencias.


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5 comentarios. »

  1. Lo de los tacones es un suplicio… pero yo estoy empezando a levantarme del suelo poquito a poco, dentro de nada me ves con unos hiperzancos de la muerte, que entre el metro y medio y la moda de las bailarinas no hay quien me distinga entre la multitud.

    Por cherto… ains Cantizano… tenian que haberle cogido a el para el calendario.

  2. Yo he pensado q no puedo escribir sobre oda y no llevar tacones… Porque al parecer, sin tacones no eres nadie en este mundillo!

    Seguro que el año que viene cogen Canti para el calendario, ya verás ;)

  3. Pues a mí me encantaría ir a una fiesta de éstas.

    Estoy seguro de que las que yo monto están mejores (o al menos el nivel de resaca, algo dice), pero me gustaría tener 5 minutitos y charlar con… por ejemplo Carla Goyanes, o Gollanes??

  4. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Aún con la resaca de los últimos desfiles de Cibeles, la semana de la moda más española nos ofrece un último encanto: una copa de ginebra y una noche por desembalar? La posibilidad de una resaca real flota en el ambiente p…

  5. Raúl… Goyanes. Y viendote a ti y viendola a ella creo que os costaría hablar, tendrías que agacharte mucho mucho para acercarte minimamente a su altura. Como dices, estas fiestas están bien porque ves a famosetes, pero no dejan de ser una fiesta cualquiera. Con amigos todo se disfruta más! :)

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