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Martín Hidalgo nació en Lima. Es redactor de la sección Internacionales en página web del diario La República. Expone sus términos y posturas en torno a la política internacional y los principales sucesos que afectan al mundo en el blog que lleva en el periódico.

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El plan que pretende acabar con la crisis financiera internacional

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El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, heredó de su predecesor, George W. Bush, un déficit de 1,3 billones de dólares.

Ante ello, el mandatario número 44 de Norteamérica promulgó el plan de estímulo económico, aprobado en el Congreso, por 787.000 millones de dólares y del que asegura que es una herramienta vital contra la crisis.

Para explicar gráficamente el panorama hay que resaltar que en esta crisis financiera internacional Obama se traga todo el mal manejo de Bush. Si bien era una crisis que se venía venir, es interesante recalcar que las mayores crisis financiera siempre se han dado sobre el mandato de gobiernos republicanos (generada por ellos, de paso), mientras que los demócratas siempre han sido los encargados de solucionarlos.

Tal es el caso de Theodore Roosevelt, que tuvo que solucionar los problemas que generaba la Crisis del ‘29, al sustituir al republicano Herbert Clark Hoover.

Bush, a lo Reagan
Y es que durante el gobierno de Bush no hubo regulación sobre a quién, cuánto y cómo prestaban dinero a la gente. En este sentido, la política de Bush fue el extremo de lo que hizo Ronald Reagan, donde la política económica era desreguladora, liberal en grado sumo gracias, entre otras cosas, a la guerra en Irak, que dignificaba un gasto de 90.000 dólares al año y recortar impuestos a los norteamericanos de ingresos más altos.

Por ello, Obama ha planteado un sistema capitalista con un Estado interventor, donde el Gobierno controlará, regulará e incentivará a otros a dirigir la economía por el buen camino del control que permita al mundo afrontar de buena cara la crisis financiera global.

“Es algo raro en Washington que gente con tan diversos y diferentes puntos de vista se una y apoye la misma ley. Y en nombre de nuestro país, quiero darles las gracias a todos por ello”, manifestó Obama tras el resultado del manejo irresponsable del gobierno de Bush en el sector financiero, donde validó créditos por doquier. Cuando se otorgan este tipo de préstamos bancarios cuantiosos a personas que potencialmente no pueden pagar, se deriva en una crisis como la que vive actualmente el mundo.

Un gobierno interventor

Al estampar su firma en la ley, a la cual definió como “el más amplio paquete de recuperación” en la historia de Estados Unidos, Obama sentenció su gráfica diciendo: “Ahí lo tienen, está hecho”: el primer gran proyecto legislativo que impulsa y rubrica desde que juró el cargo el nuevo presidente, el cual se espera que salve entre tres y cuatro millones de puestos de trabajo.

Sin embargo, Obama advirtió que el plan no solucionará todos los problemas, pero destacó que son los “primeros pasos” para poner “más firmes cimientos” para la economía del país que se retribuye en la economía global debido a la postura de potencia global que tienen.

El tema de la crisis económica de Estados Unidos tiene repercusiones en todo el mundo. Por algo siempre hemos escuchado decir que cuando la primera potencia mundial se resfría, a los demás países –en especial los latinoamericanos – les da pulmonía.

“No quiero simular que hoy marca el final de nuestros problemas económicos, ni que constituye todo lo que vamos a tener que hacer para voltear la economía. Pero hoy sí marca el principio del fin”, sentenció el presidente número 44 de los Estados Unidos.

Rebajas fiscales
Ahora bien, del plan de estímulo, aproximadamente el 35% del paquete (unos 288.000 millones de dólares) se destinará a rebajas fiscales. Mientras que 144.000 millones se destinarán a crear un fondo que alivie los problemas presupuestarios de estados y municipios, entre ellos algunos tan importantes como California, Florida y Nueva York.

De igual manera, 111.000 millones se dedicarán a inversiones en infraestructuras, 81.000 millones a prestaciones sociales, 59.000 millones serán invertidos en sanidad, 53.000 millones se dedicarán a educación y otros 43.000 millones a nuevas energías.

Obama habló en términos históricos al presentar los diferentes aspectos de la ley. Por ello, aseguró que el gasto que incluye en educación es el “mayor de la historia”, el de infraestructuras “el mayor desde que Eisenhower construyó el sistema de (carreteras) interestatales”, y el de sanidad supone haber hecho en 30 días de gobierno “más que en toda una década”.

Y por si fuera poco, una novedad que presenta el plan de Obama es la transparencia con la que se pretende utilizar el dinero público. Por ello, aseguró, todos los ciudadanos podrán seguir los gastos que se hagan a través de este sitio web.

Los pilares del plan
Así, el presente plan de estímulo constituye uno de los pilares de la estrategia de Obama para así poder cimentar la recuperación económica de Estados Unidos, que se encuentra en recesión oficialmente desde diciembre de 2007, y que desde entonces perdió 3,6 millones de trabajos, lo que situó la tasa de desempleo en el 7,6%.

El segundo pilar de la recuperación debe ser el plan de rescate de las entidades financieras para reactivar el crédito, que podría alcanzar el billón de dólares de inversión privada y pública. Aunque los primeros esbozos del plan, presentados por el nuevo secretario del Tesoro, Timothy Geithner, no fueron bien acogidos por Wall Street.

Por último, el tercer pilar consistirá en un programa de ayuda para frenar la catarata de impagos y desahucios en el mercado inmobiliario. El gobierno aún no dio detalles, pero prometió hacerlo. Así, además de los puntos importantes a solucionar (estabilidad financiera, educación, independencia energética y revisión del sistema sanitario), Obama tendrá que recortar los gastos militares e imponer más impuestos a ricos, para al final poder cumplir su promesa de reducir el déficit a la mitad.

Ahora bien, cuidado con aquellos países latinoamericanos, como Perú, que confían estar protegidos ante esta crisis. Recordemos que la región de América Latina, si bien está sobre el escritorio de Barack Obama, no es una prioridad en su agenda.

De tal manera, se espera que este plan de estímulo, el cual será destinado a rebajas fiscales y la creación de un fondo que alivie los problemas presupuestarios de estados y municipios, logre sopesar la crisis financiera internacional. No olvidemos que este paquete de ayuda constituye el mayor gasto fuera del presupuesto desde la Segunda Guerra Mundial.


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