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Araceli Ocaña vive en Móstoles desde que nació, en 1984, y aclara que nadie allí conoce las famosas empanadillas. Licenciada en Periodismo y casi en Economía por la Universidad Carlos III, ha trabajado como becaria en Grupo Zeta, Cadena SER y 20minutos.es. Blogs: Personal | Spoilertown

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Ábrete, Cibeles

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Todo sucedió de manera inesperada. Ella preguntó: “¿nombre?”. “Araceli”, dije yo. “¿Apellido?”. “Ocaña, de los Ocaña de toda la vida”, y curiosamente me dijo “estupendo, el martes tendrá aquí su pase”.

Y a las 9 y media de la mañana me presento allí.

Se supone que es el peor día por ser el último, por no desfilar los más conocidos, pero una vez allí todo indica lo contrario. La gente pone las mismas ganas, el mismo interés, las azafatas regalan las mismas cosas, la sala de prensa está, seguramente, igual de llena que ayer y todo rebosa actividad.

Nada más llegar experimento una sensación de vértigo: qué grande es esto, qué bonito es todo, ¿qué pinto yo aquí?

Pues pintas lo mismo que cualquiera de éstos. Tú no llevas tacones, ni vistes retro, ni te hacen fotos a la entrada, pero quieres saber de moda, quieres ver esto de cerca y quieres contarlo para que la gente deje de tener ese sentimiento: Cibeles no es elitista, Madrid Fashion Week es una fiesta, un espectáculo, y la gente que allí trabaja es simpática, no hay por qué tenerles miedo. Ni a ellos, ni a la moda.

Pasadas las náuseas, subo las escaleras y me adentro en ese mágico mundo.

El recinto ocupa una sola planta, inmensa, donde se mezcla el Cibelespacio (una suerte de Expo-ocio fashion donde se regala chocolate, agua, café, revistas, agendas, masajes y hasta sesiones de maquillaje y fotos profesionales) con las dos salas en las que se celebran los desfiles: Cibeles y Neptuno (todo muy madrileño y futbolero).

Los dos primeros desfiles (hoy serán sesiones dobles, y menos mal, porque cada uno dura cerca de 15 minutos y se hace bastante corto) empiezan a las diez y media, los de prensa entramos libremente y antes que nadie… Otros, los que no tienen invitación, pasean por las inmediaciones esperando un golpe de suerte: si las gradas no se llenan podrán entrar y disfrutar del desfile, si no, el espacio entre gradas será suficiente (y es que, al Cibelespacio se puede entrar sin entrada ni nada por el estilo).

Lo que más me llama la atención al entrar a la Sala Cibeles es su tamaño… ¡Qué pequeña! Cuatro gradas (una para prensa, tres para invitados) rodean a la pasarela por los laterales y una tribuna ocupa el frente. Es el espacio, cómo no, de los fotógrafos, donde, me comenta una compañera – que va sola, como yo, en un lugar en el que todos y todas parecen conocerse -, todo se ve mucho mejor y se aprecian más detalles. A la vista de mis fotos, me lo creo a pies juntillas.

Mientras empieza el desfile admiro mis regalos: maquillaje, una botella de vino, un enigmático delantal y hasta un cuaderno con dossier en el que anotar mis impresiones. Además, en mi silla me encuentro un envase de metal como los que usan para darte el pollo de los domingos. “¿Comida a estas horas en un sitio en el que nadie come?” No, un dossier de prensa de una colección que se jacta de apoyar a los domingueros. A la choni que habita en mí ya la han cautivado.

Empieza el primer pase, y viendo a las pobres chicas hacer un gran esfuerzo por llegar al final me retracto: la pasarela es excesivamente larga, yo las veo sufrir aunque alguna ponga cara de chulita… Yo también lo hago al hacer equilibrios en el autobús, me solidarizo.

El siguiente desfile es el de la dominguera. Tengo ciertos reparos pero la verdad es que si empiezan a sonar Los Chichos y Camarón me emociono… Las modelos parecen felices, con sus barras de pan asomando por el bolso y la gente incluso aplaude al aparecer una con un palillo en la boca… ¡Qué divertido!

Por cierto, que anoto en mi cuadernillo: “¡Orejeras!”… En contraposición al aparente corazón de hielo de la gente que me rodea creo que expreso demasiada emoción en mis comentarios.

Y según acaban el desfile y los aplausos, la gente sale del lugar en masa. No sé hacia dónde van, pues los siguientes desfiles empiezan a las 12… Esta vez, en Neptuno, que no tiene pasarela pero el espacio a recorrer por esos tacones es igual de grande.

El primer desfile me da miedo, y sólo hay un par de prendas que me gusten, de hecho veo a una de las modelos con los pelos de punta, hasta ella está asustada con lo que suena (y que me recuerda, irremediablemente, a la música de Ross Geller en Friends).

La siguiente colección me gusta mucho más. La ropa es muy elegante, y se produce uno de los momentos difíciles y divertidos de los que había oído hablar: una de las modelos tropieza, se agobia, sonríe y todos aplauden; poco más tarde, a otra de ellas se le sale el zapato, intenta recolocarlo y ante la dificultad, se los quita con mucha soltura y los lleva en la mano… ¡La gente aplaude a rabiar! Hay mariposas, lazos, plumas y dorados, la colección me ha encantado (a la madre de la diseñadora también, llora como una magdalena).

De pronto, antes de irme, me doy cuenta de una cosa. A primera hora, creo que para tranquilizarme, me ha dicho un fotógrafo: “no te preocupes, la mayoría son de tu edad, ya que la gente importante se ha ido a Nueva York”, y es cierto, hay mucha gente joven. Pero no aquí. No sé quiénes son ni qué hacen aquí, de hecho, no sé qué pensarán, pero una pareja de señores mayores está en primera fila y parecen disfrutar… ¿qué los traerá a este lugar?

A la una y media tendrá lugar el plato fuerte del día al que, esta vez sí, acudirán algunos famosos. Así que hago tiempo en la maravillosa sala de prensa de color rosa en la que me dan también comida y bebida. ¡Esto es un chollo!

Se nota un cierto nerviosismo en la Sala Cibeles, al que pisa la pasarela le gritan de tal forma que casi tiene un paro cardíaco. ¿Por qué? Porque de pronto sacan, de forma sorpresa, una inmensa estructura de madera que se complementa a la perfección con la colección, muy rústica, una especie de cowboy elegante. Tienen cosas muy feas, cosas originales como un bolso con forma de balón de fútbol al que Arancha de Benito seguro le ha echado un ojo, y cosas muy bonitas como el gorro cordobés actualizado que creo que deberían plagiar en Zara ya mismo.

Sigo sufriendo por las modelos y llega el siguiente desfile. Aburridísimo, entre negro y azul lo reparten todo. Sólo el final es interesante: las modelos se paran a leer el periódico y la última de ellas se enciende un cigarro descaradamente. Me pregunto qué edad tendrá y si cumplirá el mínimo legal.

Y con esto termina mi aventura. Por la noche me espera el fin de fiesta del que os hablaré la próxima semana. Tendré que enfundarme un par de tacones antes de terminar una jornada en la que he descubierto que aunque se clausure Cibeles, para mí se ha abierto, y de qué manera.


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22 comentarios. »

  1. Ara, me gusta y mucho. Ni creo que falten datos ni que sea largo. Al revés, es ameno y nos muestras como es una día para alguien normal entre la gente de la moda.
    Y ahora a esperar al segundo… jajaja…

  2. Seguramente sí me falten datos, pero los dejo para la próxima vez!! :) Ahora quería hacer eso, contar cómo era para los que nunca heos estado allí, que somos casi todos.

  3. Sospecho que ni la modelo que se cayó, ni los señores mayores en primera fila, ni las madres de las diseñadoras reflejaron en sus rostros tanta pasión como tu cuaderno. ;)

  4. Es bastante probable, lo guardaré eternamente para recordar siempre la emoción que expresé aquél día. Sólo espero o volverme tan insensible como algunos de los que me rodeaban. ¡¡Vivan las Orejeras!!

  5. Que chulada!!! Es grandioso Araceli!!! El entusiasmo que pones no tiene palabras!!! Alucinada me encuentro je. Enhorabuena

  6. Muchas gracias Vero, me alegro de que te haya gustado, porque no sabía si había conseguido transmitir la emoción que sentí… :)

  7. Muy bueno el articulo. Tuvo que ser un gran dia para ti.
    Se palpa la ilusion de la primer vez en un lugar asi. Que sea la primera de muchas! ;)

  8. Muy bueno, me ha gustado mucho. Para la próxima todos los días :P eh?
    que con uno sabe a poco!

  9. Jose: Cuando te creía desaparecido reapareces y con un mensaje positivo. El cumplir años te ha hecho más agradable y sabio. :)

    Pedro: Ya, sí que sabe a poco, a ver si la próxima puedo ir todos y hablo de los desfiles de primera mano.

  10. No se si estar emocionada porque hayas ido a Cibeles o porque tengo una amiga SUPERPERIODISTA jajaja. De aquí al estrellato te falta 0.2 jejeje.

  11. Bueno, n nos emocionemos todavía. El día que vaya a las fiestas posando en el photocall, entonces seré famosa, de momento, me conformo con ser una pinpina que va a cosas :)

  12. Jejeje, odio la moda y todas esas cosas que se entremezclan, pero leerte me hace gracia. Pensar que de eso se puede escribir…

    Y no lo tomes a mal, todo lo contrario, sino fuera por ti, no leería nada de esto. Es sólo que no me gusta la moda, o yo no le gusto a ella, y por eso nos rechazamos.

    Pero… un trabajo TREMENDO el que has hecho. ENHORABUENA!!!

  13. Jaja, dudaba si lo que me decías era bueno o malo. Ya veo que bueno, más o menos! Y digo más o menos, porque espero que ya que me lees te intereses un poco por la moda, no hace daño a nadie, al contrario, nos vemos mejor y nos sentimos mejor. Claro que lo de cibeles es la parte más frívola que a mí me encanta pero comprendo que a muchos no…
    Espero que me sigas leyendo aunque sólo sea para ver de qué consigo acreditacion! :P

  14. Jo, me ha encantado!! Ahora tengo ganas de verlo ;)

  15. Muchas gracias! :)
    Pues nada, ahora que sabemos “el secreto” (que se puede entrar sin entrada y con suerte, hasta ver algún desfile), ya sabes lo que tienes que hacer… ¡no decirselo nadie o se nos acabará el chollo! :)

  16. Me ha encantado el reportaje!!! Realmente creo q es asi como se siente una persona normal cuando va a la cibeles…Piensa que es puro espectaculo, un arte, te encanta, te emocionas. Pero no necesariamente te tienes que sentir pequeña, sino al revés,si estás ahi por algo será.

    Un besote!

  17. Aleica, somos unas frikis de la moda, y vivimos en un sitio que llaman el Bronx… Esto deberíamos solucionarlo, o al menos, hacernos unas fotos! ;)

    Me alegro de que te haya gustado :)

    Besotes!

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  19. En cuanto Zara tenga ese gorro cordobés, lo quiero!!! En la próxima edición, llévame en el bolsillo… prometo emocionarme tanto como la madre de la diseñadora;) Well done, little A! xoxo

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  21. María, si lo traen, nos lo compramos, y así sabiendo que hay otra por el mundo (no nos los ponemos a la vez, que no queremos parecer tontacas) que se atreven a llevarlo!!
    La próxima te pedimos acreditación y… haces las fotos o algo, jaja, que las mías son tan malas! Nos vemos pronto Miss Waffle!! :P XOXO

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