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David Gómez nació en Madrid en 1989, sin pan debajo del brazo, pero con una vocación en la sangre: ser un comunicador. Con la esperanza de conseguirlo, estudia Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III. Amante de la actualidad y de las nuevas tecnologías, completó un máster en Diseño Web y analiza el mundo de los medios en Circo Mediático.y en Mediofilia.

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Presentadores “de anuncio”

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Según el estudio de imagen GECA 2008, el conductor del telediario nocturno de Antena 3, Matías Prats Luque, es la personalidad televisiva mejor valorada por la audiencia en nuestro país. Además, el periodista madrileño ha sido considerado el mejor presentador de informativos desde que el análisis comenzó a realizarse en el año 2003, derrotando a pesos pesados como Lorenzo Milá, Iñaki Gabilondo o Pedro Piqueras. Y, por si esto fuera poco, se ha alzado, él mismo y el noticiario que presenta, con sendos galardones en los últimos Premios TP. A la pregunta sobre el porqué de este inusitado éxito, el propio Matías Prats nos da la respuesta:

“Ya son varias generaciones las que me conocen y puede que les agrade que no haya cambiado mi forma de ser ni de pensar. Soy un informador que huyo, porque tampoco me lo merezco, del vedetismo, nunca me he sentido una estrella ni una figura… En fin, puede que esas cuestiones me hayan otorgado el cariño de los espectadores”.

Una vez reconocido y justamente ponderado su mérito profesional, llega la hora de posar los pies en la tierra y no dejarse deslumbrar por sus más de 7.000 informativos en antena y el resplandor estatuario de sus premios. Como todo hijo de vecino, Matías Prats tiene sus virtudes y sus defectos. De cuando en cuando se emociona, se queda sin palabras, incluso es capaz de gritar y de enfadarse si la situación lo requiere. Ni siquiera él mismo niega estas debilidades. Es más, confiesa estar cansado de tanto adulador y pide un poco más de espíritu crítico a la hora de valorar su trabajo:

“Ya me empiezo a mosquear porque todo bueno no puede ser, algo malo tiene que haber y me gusta que me lo señalen para corregirlo”.

Cuando un líder de opinión vende “cuentas naranjas”

Como era de esperar, este guante fue recogido inmediatamente por la audiencia, atónita ante los escarceos de su referente mediático con el tentador mundillo de la publicidad. Hagan memoria. Siete años han pasado ya desde que la entidad bancaria neerlandesa ING Direct recaló en nuestro país con su producto estrella, las cuentas naranja. Y en seguida echaron el ojo al señor Prats como prescriptor, buscando trasladar la imagen de credibilidad, confianza y seguridad de un presentador de informativos a su propio producto. Al principio, la idea demostró ser todo un éxito y el spot se convirtió en el más visto de televisión según un estudio publicado por Optimedia, con datos de TNS Sofres y Top of Mind ARCE.

Más adelante, ING Direct quiso ampliar su público objetivo y sustituyó a Matías Prats por ciudadanos anónimos , que proclamaban a los cuatro vientos las bondades del producto. Pero en 2006, con el escándalo de estafa de los sellos de Afinsa y Fórum Filatélico, llegaron los problemas y los holandeses volvieron a recurrir a Matías Prats en su nueva campaña. En esta ocasión, el presentador se desplazaba a las diversas capitales europeas en las que opera el banco con el objetivo de reforzar el carácter multinacional de la entidad y desvincularse de los rumores que apuntaban a un posible caso de fraude. De nuevo funcionó, e ING empezó a ver luz al final del túnel en el que se había metido.

Tiempo después, tal vez para no quemar a su estrella salvavidas o tal vez para arrebatar clientes al banco Santander, incorporaron a Fernando Alonso a su publicidad (hasta hace poco, ING patrocinaba al equipo Renault de Fórmula 1). Quedan ya para los anales de la publicidad aquellas imágenes en las que piloto y periodista aparecían tirando sillas, o aquellas otras en las que Matías Prats consolaba a su compañero de spot tras ser derrotado en la pista por una Kangoo y un pequeño utilitario.

Pero llegó 2008, con la crisis económica bajo el brazo, y el Gobierno holandés tuvo que inyectar a un tocado ING 10.000 millones de euros para salvarlo de la quiebra o, como dijo la versión oficial, “fortalecer el capital” de cara a “las sacudidas del futuro”. Sacudidas que pronto golpearon a Matías Prats, cuya reputación empieza a verse cuestionada y comprometida. Sobre todo cuando los informativos de Antena 3 tuvieron que dar la noticia del rescate. El presentador se salió por la tangente y fue su compañera Mónica Carrillo quien se encargo de dar la noticia en el telediario de la noche. No obstante, como dice María Malo en el blog El futuro periodista, “el morbo estaba servido” y muchos televidentes agudizan su atención a la espera del día en que Matías se vea obligado a dar la cara.

Susanna Griso, la “periodista y madre” de Actimel

Matías Prats no es el único presentador de informativos que ha visto en la publicidad un inmejorable modo de embolsarse un sobresueldo multimillonario. La última en sumarse a este negocio ha sido la que fue durante un tiempo su compañera en las pantallas, la barcelonesa Susanna Griso, actual conductora del espacio matinal Espejo Público (también en Antena 3). La “periodista y madre” (que así se le presenta en el spot) se ha convertido en la imagen de marca de la bebida-medicamento Actimel. Con el fichaje, Danone pretende deshacerse de un bulo que ha estado circulando en internet, sobre todo a través de e-mails en cadena, que dice más o menos, según la versión que se cite, lo siguiente:

El Actimel provee al organismo una bacteria llamada L.CASEI. Esta sustancia es generada normalmente por el 98% de los organismos, pero cuando se le suministra externamente por un tiempo prolongado, el cuerpo deja de elaborarla y paulatinamente “olvida” que debe hacerlo y cómo hacerlo, sobre todo en personas menores a 14 años.

En este caso, la presencia de un presentador de informativos en un spot publicitario resulta mucho más polémica, ya que se presenta bajo el formato de un publirreportaje, como si fuera una pieza más de un telediario cualquiera en el que Susanna Griso explica de manera clara y didáctica las bondades del producto. Además, la falsa noticia se apoya en fuentes de reputada credibilidad, como lo son las universidades de Navarra (donde, además, se rodó el anuncio) y Alfonso X el sabio, ambas privadas, como los más suspicaces se han apresurado a señalar.

La profesionalidad, en entredicho

El dilema deontológico que esta aparición reiterada de periodistas como prescriptores publicitarios plantea es evidente. Sin ir más lejos, acude rápidamente a la memoria aquella ocasión en que TVE pidió la retirada de un anuncio en el que la conocida presentadora Ana Blanco destacaba las virtudes de un vehículo de Seat con la sintonía de los informativos de la cadena de fondo, a pesar de haber autorizado previamente su utilización. El ente público alegó que, en un principio, consideraban que el sonido “iba a quedar más diluido, como si fuese el de la radio del coche”.

En cualquier caso, la pregunta sigue en el aire: ¿es ético que el rostro de un informativo protagonice un spot publicitario?


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2 comentarios. »

  1. Pues así, a bote pronto… Hombre, lo de Ana Blanco tuvo que ser sonado, y ojalá que no se repita.

    No sé, así de momento te puedo decir que hemos de ser nosotros los que tengamos en cuenta que es un anuncio para no creerlo a pies juntillas. Vamos, que distingamos entre la publicidad y la información, aunque ya sé que eso es difícil.

  2. [...] noticias. Y José Javier Esparza se pregunta si es que la cadena estatal no está preparada para según qué formas de publicidad, cuando otros miembros de la casa han sido ‘hombres-anuncio’ y nada se les ha [...]

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