La crisis en los medios españoles: suma y sigue
“Le puede suceder a cualquiera”, como decían en ‘Mujeres desesperadas‘. Desde al más grande hasta al más pequeño. La crisis financiera ha traído consigo una crisis publicitaria que ha afectado al sector de los medios de comunicación de diferentes maneras, desde cierres de cabeceras hasta despidos masivos o EREs que complican el día a día de la labor periodística y la ponen de frente a nuevos retos e incentivos para salir adelante, a lo que se suma la crisis del modelo periodístico tradicional.
Según la APM, más de 600 periodistas han perdido su trabajo en España desde junio de 2008. En el extranjero no es que las cosas vayan mucho mejor. Sin embargo, detrás de esta debacle quedan todavía resquicios de esperanza puestos en los nuevos retos periodísticos que están saliendo a la calle o se están preparando. No cabe lugar para el desánimo.
Los periódicos son los principales afectados dentro de esta crisis de los medios de comunicación. Los primeros síntomas de la enfermedad, sin embargo, se dieron con la aparición del llamado periodismo ciudadano y su influencia en la labor periodística tradicional (tema discutido en el III Congreso Internacional de Nuevo Periodismo). A esa “crisis de valores” y del nuevo rumbo que está tomando el periodismo hay que sumar otra, quizá, más importante debido a los empleos que destruye, que es la que está moviendo a muchas cabeceras o a sus grupos editoriales a lanzar Expedientes de Regulación de Empleo (EREs), despedir gente (aunque se intente velar la información) o recortar gastos para sobrevivir.
En España, el sector que está sufriendo más esta crisis es el de los periódicos gratuitos: la redacción digital de ADN ya ha cerrado (por cierto, emotivo el homenaje de uno de los miembros de su redacción a la labor realizada por sus compañeros, y que pudo ser escuchado en ‘Circo mediático‘) y la edición impresa de Metro también ha desaparecido, excepto en la Comunidad Valenciana. Sorprende que el grupo Planeta haya optado por cerrar la edición on line de este rotativo cuando todo el mundo sabe que, en el mundo de la comunicación, internet es el futuro. El Grupo Zeta también ha anunciado expedientes de empleo entre su plantilla, así como Vocento en Qué!. Mientras tanto, redacciones como la de El País optan por unir las redacciones digital y tradicional, a sabiendas de que es necesario para sobrevivir en la nueva era periodística. Las palabras del consejero delegado, Juan Luis Cebrián, han sido claras:
En cinco años, con toda seguridad, existirán periódicos escritos. Dentro de 10, si se hacen las cosas precisas, a lo mejor, probablemente sí. En 15, no estoy seguro de que sigan existiendo tal y como los conocemos. Existirán si luchamos para que existan [...] Es la única forma viable para que dentro de 10 años sigan existiendo, y para ayudar a la supervivencia del resto de la prensa escrita.
A ello se suma que, tanto los periódicos gratuitos como representantes de los de pago han reclamado al Gobierno Central ayudas para la supervivencia de estos medios. De momento, nos podemos alegrar con el hecho de que en la comunidad gallega, hace unos meses, se apostara por sacar a la calle un nuevo diario, el ‘Xornal de Galicia’, tanto en edición impresa como digital.
En televisión, las cosas son diferentes. Uno de los primeros hechos, y de los más sonados, fue el cierre de Mobuzz después incluso de que iniciaran una campaña en la que pedían dinero para solventar su deuda (se puede ver un vídeo aquí). Mientras TVE sigue lidiando con su particular ERE, Localia cierra y Telemadrid planea despidos, los entes autonómicos preparan o han sacado ya nuevos canales de televisión en Galicia, la Comunidad Valenciana y el País Vasco (con una tercera cadena en octubre, ETB espera lanzar otra antes de que termine el año), que contrastan con la austeridad que se pide en tiempos de crisis, pero que sin lugar a dudas generarán nuevos puestos de trabajo.
Las revistas, en España, también están sufriendo con creces la crisis. Uno de los principales afectados es el grupo Hachette Filipacchi, que ya ha tenido que dejar de editar Teleindiscreta y Ragazza, así como vender Qué leer y Psychologies para que se sigan recibiendo en los quioscos, del mismo modo que Vocento con Motor 16 (que, curiosamente, han comprado sus trabajadores). Mientras tanto, por comparar con el extranjero, Le Monde tuvo que vender la mítica Cahiers du Cinéma para que se siguiera editando y últimamente ha salido a la luz que la edición alemana de Vanity Fair ya no va a ser publicada. Si a ello sumamos que un clásico como Playboy está también en horas bajas… Habrá que ver quién es la próxima en caer.
Y mientras tanto, a las pérdidas económicas y laborales, se suma la de la reputación de los periodistas y la de la prensa. Según Periodistas 21, el llamado fin de la era de la prensa está caracterizado por:
- La disminución de la importancia del papel social y político de los medios.
- La sobreabundancia y redundancia de medios en la era de la saturación informativa.
- La consecuente reducción del valor de los productos periodísticos y el precio que anunciantes y público están dispuestos a pagar por la información.
- El inmovilismo, la falta de innovación, I+D y riesgo en una gran mayoría de los medios, acentuada por la burocratización del periodismo.
- La apropiación del periodismo por intereses ajenos a sus principales valores democráticos y sociales.
Los periodistas salieron a la calle hace unos días para defender su dignidad mientras reclaman un estatuto que los ampare. Se les ha pedido “resistencia” ante el vendaval laboral, económico y de valores.
¿Soluciones para la crisis? En internet se plantean muchas, no para el caso español, pero que quizá podrían ser aplicables a él, como modelos de suscripciones o la distribución digital de determinadas publicaciones. Si seguimos las teorías del economista Schumpeter, hará falta la creación de un nuevo ciclo económico para hacer frente a esta crisis. ¿Cómo se llega a él? Según el teórico, a través de la destrucción creativa, que permitirá innovar en un determinado sector, lo que permitirá la apertura del citado ciclo económico. Paolo Vasile ya lo propuso para las televisiones (y quería hacerlo en Telecinco rescatando harapos del baúl de los recuerdos).
Pongamos las máquinas a trabajar y esperemos que el rumbo que están tomando los medios se rectifique pronto, como el de la economía en general. En cuanto al cambio estructural que parece sufrir el periodismo en sus entrañas, esa es una historia que contaremos otro día.














Notificacion por La crisis televisiva (no) es ficción : Tinta Digital el 15 de Junio de 2009:
[...] crisis económica está afectando a todos los medios de comunicación, a cada cual a su manera. Entre EREs, despidos y cierres, la televisión, y muy concretamente la estadounidense, vive la [...]